Huracán Isaías deja muerte y destrucción en el sureste de EE. UU.
El huracán Isaías hizo su entrada en la noche del viernes cerca de Destin, Florida, como una tormenta de categoría 2, trayendo consigo vientos máximos de 169 kilómetros por hora (105 millas por hora). La devastación fue inmediata: cuatro muertos, casi 900.000 hogares sin electricidad y una franja de destrucción que se extendió desde el Panhandle de Florida hasta Alabama, antes de que el sistema se debilitara a ciclón post tropical.
Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), aunque la tormenta se disipará el domingo, la amenaza persiste. Con vientos de hasta 40 kilómetros por hora (25 mph) y un desplazamiento hacia el noreste, el sistema todavía representa un peligro de inundaciones repentinas y tornados para Georgia, las Carolinas y los Apalaches del sur.
Isaías se convierte así en el primer huracán en golpear la costa continental de Estados Unidos desde que Milton azotó el Golfo de Florida en 2024. En el condado de Escambia, el sheriff Chip Simmons confirmó dos decesos, incluyendo a una mujer que murió cuando un árbol cayó sobre su casa, y un hombre hallado sin vida en su garaje con un generador en funcionamiento. Cuatro familiares del fallecido, con edades de 4 a 72 años, fueron trasladados a un hospital con lesiones no mortales.
En Alabama, la gobernadora Kay Ivey reportó otras dos muertes. Cory Moon, jefe de bomberos de Birmingham, indicó que un hombre falleció en Huffman debido a la caída de un árbol sobre su vivienda, mientras que la segunda víctima murió en el condado de Barbour tras un accidente de tráfico relacionado con un árbol caído.
Los daños materiales son significativos. En Pensacola, los vientos arrancaron el techo de un hotel y causaron estragos en el aeropuerto, según el alcalde D.C. Reeves. En Destin, la tormenta derrumbó una caseta de embarcaciones, y en Panama City Beach, le arrancó parte de la fachada a un edificio de gran altura. El gimnasio de una escuela secundaria en Milton quedó destruido y varios complejos de apartamentos perdieron sus techos.
La vecina Jayme Mitich relató a la Associated Press que el ruido del viento se intensificó, mientras ella y su hija se refugiaban bajo un colchón justo antes de que parte del techo de su apartamento en Gulf Breeze fuera arrancado. Por su parte, Sean Palamarczuk, copropietario del restaurante Angry Tuna Seafood Company en Panama City, estimó daños entre USD 50.000 y USD 75.000, expresando su frustración: "Es bastante catastrófico".
El Centro de Predicción de Tormentas de EE.UU. registró 13 reportes de tornados, la mayoría en la frontera entre Georgia y Carolina del Sur. En Waynesboro, un tornado destruyó varias viviendas y derribó líneas eléctricas. En Allendale, otro tornado causó daños graves a cuatro casas.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que partes de Georgia y las Carolinas podrían recibir entre 7 y 25 centímetros (3 y 10 pulgadas) de lluvia, aumentando el riesgo de inundaciones repentinas. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, enfatizó que el peligro persiste, a pesar de que el ojo de la tormenta se aleja: "El riesgo de inundaciones sigue siendo alto".
El presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia federal para Florida, Alabama y Georgia, permitiendo el despliegue de recursos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). También canceló su asistencia a un partido universitario en Tuscaloosa para no interferir con las operaciones de respuesta.
El Departamento de Energía autorizó el intercambio de emergencia de hasta 15 millones de litros (4 millones de galones) de crudo de la reserva estratégica del país, permitiendo a Exxon Mobil y BP America retirar hasta 2 millones de barriles cada una, con la obligación de devolver una cantidad mayor en 2027. El secretario de Energía, Chris Wright, subrayó que el objetivo es "mantener las operaciones de refinería" y asegurar el acceso a energía asequible.
La formación de Isaías en octubre marcó el inicio de la temporada más tardía para un primer huracán atlántico desde 1905. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) atribuyó esta calma al fenómeno de El Niño, que suprime la actividad ciclónica en el Atlántico mientras la intensifica en el Pacífico oriental. Allí, el huracán Simón se fortaleció hasta categoría 4, amenazando con lluvias torrenciales y deslizamientos de tierra en México.
Mientras tanto, la tormenta tropical Rachel, degradada a ciclón post tropical, avanza hacia el norte de México y el sur de California, trayendo consigo vientos fuertes y precipitaciones.
