TikTok amplifica desinformación sobre paracetamol y autismo
Un alarmante 52,4% de las visualizaciones en TikTok corresponde a contenidos con desinformación, según un estudio que analizó 28,13 millones de vídeos. La red social, que se ha convertido en una fuente principal de información sobre salud para adolescentes y jóvenes, amplifica de manera desproporcionada los vídeos que propagan bulos y teorías conspiranoicas, especialmente en temas delicados como la salud.
Este fenómeno se hizo evidente tras las declaraciones públicas en septiembre de 2025 que sugerían una supuesta asociación entre la exposición prenatal al paracetamol y el desarrollo de trastornos del espectro autista (TEA). A pesar de que la comunidad médica desmintió esta afirmación y subrayó la falta de evidencia científica, el daño ya estaba hecho: se desató una ola de confusión y preocupación entre los usuarios.
“Tuvimos una oleada de consultas de pacientes embarazadas que se preguntaban si era seguro tomar paracetamol durante el embarazo”, explica Shivani Srivastava, investigadora médica en la Facultad de Medicina de Rutgers. La necesidad de comprender cómo se había generado tal confusión llevó al equipo de investigación a analizar los vídeos en TikTok, donde muchos usuarios afirmaban haber visto la información errónea.
La investigación, presentada en el Congreso de la Academia Estadounidense de Pediatría, concluyó que TikTok “contribuyó a expandir el bulo y las teorías conspiranoicas” sobre el paracetamol y el autismo. Los investigadores revisaron 53 vídeos publicados entre septiembre y noviembre de 2025, utilizando etiquetas como “paracetamol autismo”. De esos vídeos, solo el 52,8% se alineaba con la evidencia científica, mientras que el 28,3% contenía desinformación y el 18,9% ofrecía información ambigua.
Los contenidos generados por profesionales de la salud eran más precisos, pero un alarmante 73,3% de los vídeos con bulos provenía de influencers. Estos vídeos no solo presentaron una calidad educativa inferior, sino que también eran más propensos a incluir teorías conspirativas y desconfianza hacia la industria farmacéutica.
A pesar de que la desinformación representó solo el 28,3% de los vídeos analizados, acaparó más de la mitad de las visualizaciones. Un solo vídeo erróneo alcanzó 10,3 millones de visualizaciones, lo que equivale al 36,6% del total de visionados de la muestra. “Nuestros resultados indican que el algoritmo de TikTok amplificó la expansión de vídeos con un enfoque conspirativo”, concluyen los investigadores, subrayando la necesidad urgente de que las instituciones médicas participen activamente en las redes sociales para ofrecer contenido preciso y atractivo.
