El diario plural del Zulia

Carmen Beatriz Fernández: “Estamos ante una transición a la democracia, pero en forma de zig-zag”

En nuestra entrevista dominical, la politóloga caraqueña, PhD en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, asegura que Trump se casó con una idea de transición democrática desde las entrañas del poder, y no a partir de la ruptura. “Es una continuidad que aspira a ser democrática más que una ruptura que establece la democracia”, explica. La académica, experta en comunicación política, destaca la forma de comunicarse del mandatario estadounidense. “Es un hombre tremendamente auténtico en tiempos donde todo es un discurso hecho por ChatGPT”, señala

Cuando Carmen Beatriz Fernández, PhD en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, recuerda la víspera de su migración a España, en 2015, reconoce que trabajaba en Caracas y se encontraba sumamente agobiada por la tirantez política de Venezuela, en medio de la característica diatriba en la que pasan muchas cosas, pero al final no pasa nada.

En ese momento surgió una oportunidad en la institución académica española. Abrían, un centro de estudios sobre Internet y vida digital y Fernández, urbanista (USB) con maestría en Administración de Empresas (IESA) y en Campañas Electorales (University of Florida),  tenía algunos estudios en cyberpolítica. Así que pensó en incorporarse a la universidad del norte de España como investigadora asociada, al menos por un año.

“Pensé que me iba a tomar un año sabático, y bueno, así fue. Pero me tomé el año sabático y se fue prolongando la cuestión: comencé a dar clases, y luego hice el Doctorado, y así se fue extendiendo, casi sin planificarlo demasiado y llevo ya 11 años aquí, con mi familia, pero con mi casa en Caracas. Vivimos en un mundo en el que no se toman decisiones definitivas”, cuenta en una breve entrevista con VERSIÓN FINAL.

Si bien Fernández reconoce que tiene una vida establecida en España, sí le gustaría ir mucho más a Venezuela, con más comodidad y seguridad. Sueña con volver a laborar proyectos en su tierra. “Nunca me he alejado demasiado”, confiesa. Imparte clases en el IESA desde hace 22 años, solo que 11 de ellos, han sido de manera remota. “Esa experiencia, creo, me enseñó mucho del mundo digital y de la enseñanza en remoto, antes de lo que lo aprendieron algunos colegas en medio de la pandemia por el Covid”, precisa.

Carmen Beatriz es Socia fundadora de la Organización de Consultores políticos latinoamericanos (OCPLA). También es profesora de la Universidad de Navarra en España, de la Universidad de Pforzheim (Alemania) y del IESA (Caracas) en materias de comunicación política. Por ellos, conversamos sobre el discurso de Donald Trump y el de Delcy Rodríguez, bajo el marco de la Asamblea Nacional de la ONU en Nueva York.

¿Qué lectura le deja, a 8 meses de la captura y extracción de Nicolás Maduro, lo que ha sucedido?

La operación del 3 de enero fue una operación de la que Trump alardea cada vez que puede. Fue una operación desde el punto de vista militar, posiblemente impecable, pero desde el punto de vista político, dejó una gran cantidad de elementos flojos, sueltos, y eso es lo que estamos viendo ahora: un proceso en donde parecemos estar ante un cambio, ante una transición democrática, pero una transición democrática que viene ocurriendo a un ritmo mucho más lento del que la mayoría de los venezolanos desearían.

Trump además, o el Departamento de Estado, se casó con una idea de transición democrática desde las entrañas del poder, y no con la ruptura. Es una continuidad que aspira a ser democrática más que una ruptura que establece la democracia y ese es el esquema que se viene siguiendo en forma de zig-zag. Yo sí creo que estamos una transición a la democracia, pero es una transición donde a veces hay retrocesos o se siente que la velocidad no es la que uno quisiera.

A los venezolanos les achaca Trump una felicidad que no existe. ¿Hacia dónde apunta realmente su mensaje?

Creo que el mensaje que manda Trump es a su audiencia fundamental en el marco de estar a 40 días de las elecciones de la mitad de periodo (mideterms). Es uno en el cual le dice: “Mira, aquí estoy yo, con esta señora, a costa de la cual he hecho el mejor negocio del mundo”.

Y el mejor negocio del mundo es un Make América Great Again  (MAGA), a su elector MAGA. ‘Y lo he hecho porque he logrado hacerme con las mejores reservas de petróleo. Las mayores reservas petrolíferas del planeta durante 100 años y desprendiéndonos de todo el norte de África que son países tan complicados y conflictivos’. Eso es lo que él le vende a su elector y eso viene, además, con unas indicaciones aguas abajo, de cara a los precios de la gasolina que es el gran tema en la política local norteamericana hoy por hoy.

¿Cómo evalúa su comunicación como político?

Trump es un hombre polémico, absolutamente. Un elefante en una cristalería, como ha sido descrito, pero es un hombre que tiene su encanto como político y unas grandes habilidades como comunicador político. Un hombre que logra una enorme lealtad entre los suyos, entre sus partidarios y él dedica todos sus esfuerzos básicamente a sus partidarios, no al resto de los electores. Y entre sus partidarios creo que la gracia que tiene como político, es que es un hombre tremendamente auténtico en estos tiempos que vivimos donde todo es un discurso hecho con Inteligencia Artificial, en el que existe tanta manipulación de las imágenes, resaltan las pseudo-encuestas, en el que hay tanto político poco auténtico. El resuena, conecta y crea esa lealtad, porque podrá ser lo que le critiquen, pero nadie puede decir de él que su discurso lo hizo con ChatGPT.

Es un hombre que transmite autenticidad y que transmite ese hacer lo que piensa y actuar en consecuencia. Con todo lo bueno y malo que ello implica.

¿Y qué piensa del discurso de Delcy Rodríguez en la Asamblea de la ONU?

Fue un discurso indudablemente bueno, pero hoy en día, en pleno 2026, cualquiera puede hacer un buen discurso. De nuevo,  cualquiera que tenga acceso a un teclado y acceso Internet le pide a ChatGPT un buen discurso y le genera uno estupendo. Lo que ha hecho la Inteligencia Artificial en este sentido es lo que hizo el Internet a principios del siglo, o sea aplanó el mundo. Hoy en día todo el mundo tiene el mismo acceso a argumentos persuasivos. Tiene el mismo acceso a la retórica. La retórica es plana hoy por hoy. Cualquiera puede hacer un estupendo discurso y por eso mismo lo que se sobrevaloran son otros aspectos y es lo que está ocurriendo en el mundo de la política hoy. Se valora la autenticidad y en el estupendo discurso de Delcy en Naciones Unidas precisamente el problema que tiene es falta de autenticidad y falta de credibilidad. En este sentido un buen mensaje es aquel donde el mensajero es parte del mensaje. Y en el mensaje de Delcy esa correlación no se da. Es decir, no es verosímil que esa mensajera esté dando ese mensaje, por lo cual se cae, independientemente de lo bueno que sea como argumento retórico y lo bueno que haya sido como discurso. Ese creo que fue el problema del discurso de Delcy en la ONU.

¿Cómo valora  el impacto de la foto con Trump?

Ella pudo atribuírselo como una carta de triunfo sobre todo de cara a la oposición, porque de cara a su base interna es una foto que ha generado muchísimo resquemor, no solamente dentro del chavismo sino dentro de la izquierda internacional. Juan Carlos Monederos, por ejemplo, sacó un tuit lapidario. Pero en la política local ella sí puede atribuírselo como un triunfo sobre la oposición por atribuirse que es ella quien le susurra el oído a Trump. Sin embargo, por el lado de Trump, también hay que leerlo en clave de política local: Trump lo que hizo fue llevarse a casa a Delcy como trofeo y por eso la somete a esa humillación, que es  estar escuchando ante la comunidad internacional a Trump hablando de la extracción de Maduro y en esos términos tan rudos. Creo que fue eso para Trump: un trofeo que trae a casa después de la victoria. Consistente con esa terrible frase de qué ‘el ganador arrasa con el botín’.

¿Cómo ve la propuesta del Estado  51? ¿Entiende usted que haya venezolanos que anhelen que esto suceda?

Yo creo que Venezuela, el 2 de enero estaba al borde de convertirse en una nueva Cuba. O sea, el proyecto de país que tenía Maduro en su cabeza y en su gaveta del escritorio era el proyecto país donde se anulaba la República como la conocemos, el Estado como lo conocemos, y se instalaba el estado comunal. Ese era el proyecto 2026 de Nicolás Maduro. Entonces El 2 de enero íbamos a ser Cuba y el 4 de enero, en el peor de los escenarios, íbamos a ser Puerto Rico. Creo que esta idea ayuda a poner las cosas en contexto. Hoy en día Venezuela tiene unos niveles de libertad y de perspectivas muy distintas a las que tenía hace apenas nueve meses, ¿no?

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