Dinamarca afirma que acuerdo con EE. UU. sobre Groenlandia fortalece la seguridad
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, expresó su firme convicción de que el acuerdo alcanzado con Estados Unidos sobre Groenlandia “fortalece nuestra seguridad común en el Ártico y en el Atlántico Norte”. En un contexto donde la tensión geopolítica es palpable, el pacto es presentado como un refuerzo para la Otan y Europa. El presidente estadounidense, Donald Trump, se unió a esta narrativa al asegurar que el acuerdo impedirá que Rusia o China establezcan bases en la región.
Frederiksen, en un comunicado, subrayó que el pacto “reconoce la soberanía y la integridad territorial del Reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación”. Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, también se mostró optimista al calificar el acuerdo como beneficioso para todas las partes. “El acuerdo reconoce los intereses de Groenlandia y nuestro papel en la cooperación internacional. Es bueno para todos”, afirmó.
Sin embargo, el ministro danés de Relaciones Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, advirtió que el acuerdo no solo es un paso adelante, sino que también respeta las “líneas rojas” de Copenhague. “La próxima semana podría ser una buena semana”, dijo, anticipando la firma del pacto que busca reemplazar un prolongado período de incertidumbre por un marco vinculante que asegure la estabilidad en el Ártico y el Atlántico Norte.
Trump, al anunciar el acuerdo, enfatizó que Estados Unidos asumirá “para siempre” la responsabilidad de garantizar la seguridad de Groenlandia. “A partir de ahora, ningún adversario de Estados Unidos podrá JAMÁS tener una base en Groenlandia”, afirmó en su red Truth Social, reflejando su insistencia en el control estratégico de la isla desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
No obstante, el enfoque de Trump ha suscitado inquietudes en Dinamarca, un aliado de la Otan, y ha generado oposición dentro de la Alianza. Aunque el presidente estadounidense presenta el pacto como un gran triunfo, analistas daneses como Jacob Heinel Jensen, corresponsal del periódico danés Berlingske, sugieren que el acuerdo no representa un cambio significativo respecto a un pacto de defensa de 1951 que ya permite a EE. UU. reforzar su presencia militar en la isla con el aviso previo correspondiente.
Así, mientras Copenhague celebra un acuerdo que promete estabilidad, la realidad de las relaciones internacionales en el Ártico sigue siendo compleja. ¿Qué repercusiones tendrá realmente este pacto en la geopolítica de la región?
