Alejandro Betancourt y la ruta del dinero
Venezuela siempre fue una nación de grandes recursos que, a partir de 1958, permitieron consolidar con fuerza el alcance de la democracia con valores como lo son la libertad, la justicia y el respeto de los derechos humanos.
La democracia no es un modelo perfecto, pero es perfectible.
Entre las dictadura de izquierda o de derecha, entre los autoritarismos y monarquías, este modelo de Estado, en el que el destino de la patria está en manos de los ciudadanos, sigue siendo el mejor.
Con la llegada de Chávez y la contaminación de la dictadura de Fidel Castro, el proyecto era acabar con el avance de la democracia. La meta de esa generación criminal era consolidar el pensamiento y partido único, pero no lo pudieron lograr.
Gracias a Dios por esa intermediación de la generación del ‘58, en el país se habían “sembrados” los valores de la conciencia del modelo político occidental, muy distantes de Cuba, China o Rusia entre otros del mundo oriental.
Pero sí pudo lograr el chavismo-madurismo impregnar en una generación antivalores en los que la corrupción primó para saquear al Estado venezolano. 980 mil millones, según fuente confiable, fueron “robados” y llevaron a nuestra nación a estar en el 3er lugar como la más corrupta del mundo y a posicionarse en el 2do lugar, entre los países más infelices, según el prestigioso economista y docente americano, Steve Hanke. También lo convirtieron en el más pobre de Latinoamérica.
A este nivel nos llevó -en este cuarto de siglo- esta dictadura criminal y terrorista, cuyos pilares aún circulan en Miraflores.
Pero, hay que decirlo, este escenario socioeconómico adverso fue posible por el binomio del sector público y privado. Los representantes del sector público, tan archiconocidos que hasta los EE.UU. le pusieron precios a sus cabezas,se cuentan por decenas. Y, del sector privado, destaca un personaje que ameritaría por sus habilidades criminales escribir en el mañana una novela para llevarla al cine o a Netflix, tan de moda hoy, y este no es otro que Alejandro Betancourt López, primo hermano del político Leopoldo López.
Sería un drama interesante con un entramado que nos llevaría a demasiados capítulos.
Este entramado conocido como Socialismo del Siglo XXImal administró los bienes de una nación con unas riquezas incalculables y que, llegó a tener una producción petrolera para ese entonces de 3,5 barriles/día con un valor que alcanzó los 140 $/barriles, hoy deja a una población empobrecida y a una nación destruida, bajo el terrible signo de una persecución política que empujó al exilio a más de 9 millones de venezolanos.
Pero,¿cree usted estimado lector que este personaje tan cuestionado en sus actuaciones morales en manejos de negocio con el Estado, estuvo solo? ¡Jamás! Eso es ofender la inteligencia de los venezolanos.
Él (Alejandro Betancourt) no estuvo solo ni está solo en este malabarismo de triangulación financiera. La administración Trumpdebe conocer bien la historia de este personaje y debería aplicar el protocolo de la “RUTA DEL DINERO” que este “bolichico” recibió y direccionó. La justicia debe llegar, puesto que empresas, bufetes y lobistas se prestaron para este desfalco a la Nación. Nos vamos a llevar sorpresas.
En Versión Final seguiremos investigando. La lucha contra la corrupción no es una consigna: es un compromiso. Lo demostramos incluso cuando pagamos el precio de ejercer el periodismo. El 29 de agosto de 2017, una granada destruyó la fachada de este diario y cinco vehículos fueron reducidos a escombros. No pudieron silenciarnos entonces. Tampoco lo harán ahora. Nada frenará nuestro compromiso con los valores humanos y el apego a la democracia.
