El diario plural del Zulia

Luis González Del Castillo | Sala de espera

Todos hemos estado en una sala de espera quirúrgica o en la espera de un nacimiento. Es la hora de la angustia máxima, entre la esperanza de la vida y el temor al desenlace fatal.

En esa misma sala de espera está hoy la humanidad. El orden económico mundial que conocimos por 80 años está en terapia intensiva. Nació en Bretton Woods en 1944: el dólar respaldado en oro a 35 dólares la onza sería la reserva mundial y de allí nacieron el FMI y el Banco Mundial.

Ese sistema colapsó en 1971. El costo de salvar al mundo del fascismo y luego de contener al comunismo soviético en Corea y Vietnam obligó a Estados Unidos a gastar tanto que rompió con el oro. Nació el patrón fiduciario que nos rige hasta este 2026.

Hoy la paradoja es total: Estados Unidos es a la vez el país más rico y el más endeudado del mundo. Casi 40 billones de deuda, 3.6 billones solo en intereses y un PIB de 29 billones. Esto no se arregla con un acuerdo menor, exige una gran alianza.

La historia se repite. En Roma, el 18 de julio del año 64, un incendio destruye 10 de 14 distritos. Nerón, exdiscípulo de Séneca, para desviar culpas, acusa a los cristianos. Nueve meses después, en abril del 65, obliga a su propio maestro Séneca a suicidarse, acusándolo de conspirador.

Basta de buscar culpables y de conspiraciones. Ha llegado la hora de una Alianza de Confederación de Naciones Americanas por la Libertad para fortalecer nuestras economías, nuestra prosperidad compartida y la seguridad y defensa del continente.

No podemos quedarnos en una Sala de espera pasiva. Desde la Cátedra Internacional por la Libertad Francisco de Miranda en Estados Unidos, en este 250 aniversario de su Independencia, estamos construyendo una sala activa. Agradecidos al Supremo Autor del Universo y a esta nación de naciones, sembramos conciencia ciudadana para las nuevas generaciones de americanos libres y justos.

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