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Venezuela solo es superada por Somalia y Sudán como países más corruptos del mundo

La nación, dirigida de forma interina por Delcy Rodríguez tras la caída de Nicolás Maduro, es la más corrupta del continente. La opacidad en el manejo de los recursos que se supone debería estar enfocados en atender la tragedia tras los terremotos del pasado 24 de junio genera preocupación en organismos internacionales

El manejo fraudulento de los recursos públicos en Venezuela es materia de estudio mundial. En 2025, el país, gobernado desde hace más de 25 años bajo la bota del Socialismo del Siglo XXI, se mantuvo por segundo año consecutivo como el tercer país con peor Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) en el mundo, solo superado por Somalia y Sudán, y el primero del continente americano, en la posición 180 de 182 países analizados por Transparencia Internacional (TI).

Los países americanos con puntuaciones más altas son Canadá (75), Uruguay (73) y Barbados (68). “Estos se encuentran entre las democracias más sólidas de la región, pero su limitado crecimiento (en la puntuación) y sus retrocesos son preocupantes”, señala la ONG.

Los latinoamericanos con mejores índices fueron Uruguay, Chile (63) y Costa Rica (56). No obstante, Uruguay y Costa Rica, entre "las democracias más fuertes de América Latina" y con mejores resultados en el IPC, también sufren la violencia alimentada por la corrupción y el crimen organizado, añade Transparencia Internacional.

En el lado opuesto se encuentran Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16), caracterizados por altos niveles de represión, instituciones fallidas o cooptadas y corrupción estructural.

Venezuela, entre los peores

La puntuación de Venezuela es inferior al promedio global (y también de América) de 42 puntos sobre 100. Y también es inferior al promedio de los países con “regímenes no democráticos” (definidos por el Índice de Democracia de la Unidad de Inteligencia de The Economist) y que en el reporte de TI tienen una puntuación media de 32 puntos.

El reporte identificó al país suramericano como una de las “autocracias plenas” del mundo, donde “la corrupción es sistémica y se manifiesta en todos los niveles”, reflejando “años de corrupción generalizada y actividades ilícitas, lo que disparó la pobreza y la desnutrición”, según el informe

En Venezuela, los dirigentes han despojado a las instituciones de control de casi toda independencia. También han utilizado empresas estatales para su beneficio personal, incluida la gigante petrolera estatal, Pdvsa”, afirma el reporte. Según el texto, la petrolera venezolana “ha perdido más de diez mil millones de dólares por un esquema de cambio de divisas y un programa de criptomonedas”.

Asimismo, agregó, Venezuela se encuentra en un grupo de países con “descensos sostenidos” en el ranking desde 2012, un conjunto que incluye a otros países como Siria, Hungría y Sudán del Sur. “A pesar de los diferentes contextos, estos países muestran una erosión estructural y a largo plazo de los sistemas de integridad impulsada por el retroceso democrático, el debilitamiento institucional o las arraigadas redes de clientelismo”, señaló el texto.

El reporte destacó que los países con índices inferiores a 25 “son en su mayoría países afectados por conflictos y con altos niveles de represión”.

Ahora, a todo ese contexto, se suma el impacto de los terremotos del 24 de junio en Venezuela, que no sólo destruyeron edificios, carreteras, hospitales, redes de agua, comercios y viviendas en La Guaira, sino que desnudaron nuevamente la incapacidad estructural del Estado venezolano para responder ante una emergencia de escala nacional y reflotaron la opacidad en el manejo de recursos, incluidas donaciones, en beneficio de las víctimas del evento.

La tragedia encontró a un país con instituciones exhaustas, funcionarios sin capacidades técnicas suficientes, arcas debilitadas, una administración pública corroída por años de desprofesionalización y una gigantesca debilidad en materia de probidad, en una nación cuyos daños físicos directos requieren de poco más de 30.000 millones de euros, sin contar pérdidas indirectas, interrupción productiva, costes de emergencia ni reconstrucción integral.

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