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Ignacio Montes de Oca| La muerte del líder del Tren de Aragua: no todo lo que brilla es oro

Hay una historia de traiciones, ambición y omisiones detrás de la operación del Comando Sur para matar a “Niño Guerrero”, el jefe del Tren de Aragua, que hasta hoy es el grupo criminal transnacional más poderoso de Venezuela después del chavismo. El golpe fue presentado como un triunfo contra el delito. Y por el propio Trump como un ejemplo de la colaboración entre sus agencias de seguridad y las que están bajo el ala de la Dictadora Encargada, Delcy Rodríguez.

Pero a todos los que tienen algo más de memoria que la pececita Dory, les resultó extraña esa colaboración de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el operativo. El Niño Guerrero fue un aliado histórico del chavismo. Desde la cárcel del Tocorón, en donde nació el Tren de Aragua, desde 2017 aportó tropa represiva para apalear a los manifestantes opositores y mano de obra a los Colectivos Chavistas para detener, asesinar y desaparecer a cientos de venezolanos. A cambio, Maduro que en ese entonces ya estaba acompañado por Delcy, les dio protección gubernamental para expandir su sindicato criminal. Y además otras facilidades como fue montar un spa dentro de Tocorón con comodidades tales como piscinas, una disco, una guardería para cuidar a los niños de habitantes y visitantes y hasta un zoológico. Y, por supuesto, fue cómplice de su fuga cuando el escándalo político internacional por el trato que recibían los popes del Tren de Aragua obligó al chavismo a desmantelar el Spa Tocorón y dejar que Niño Guerrero escapara para seguir operando su imperio delictivo desde fuera de la cárcel.

Esa fuga era coherente con la expansión del Tren de Aragua. Maduro, Delcy, Diosdado y Padrino se fijaron el objetivo de convertirlo en un brazo exterior para facilitar las redes de inmigración a cambio de un rédito económico y el chavismo logró una herramienta para hostigar a otros estados, como los EEUU, sensibles a las consecuencias del éxodo masivo que provocó la miseria del Socialismo del Siglo XXI.

Los chavistas también lograron un instrumento de terror en la diáspora venezolana. El caso mas famoso fue el secuestro y asesinato del militar opositor Ronald Ojeda Moreno en febrero de 2024 en Chile. Pero también para espiar y atacar a opositores dentro de la numerosa colonia de emigrados en Colombia.

Pero hubo otra expansión convenida y tiene que ver con el oro. Desde 2015 el Tren de Aragua comenzó a llegar a la zona minera del Arco del Orinoco. Junto a "Johan Petrica", su ladero y cofundador del Tren de Aragua, se dispusieron a tomar el control del negocio ilegal del oro venezolano. Y no estamos hablando de un negocio menor sino de una operación multimillonaria.
De acuerdo con la Global Initiative Against Transnational Crime, la minería ilegal en el Arco Minero Venezolano mueve entre 45 y 70 toneladas anuales de oro, lo cual puede ser traducido a cifras de entre U$S 2.200 millones y 4.400 millones. Para explicar el nivel de descontrol que existe en la zona, el 86% de todo el oro que se extrae en la zona se mueve por circuitos marginales.

La aparición del Tren de Aragua sirvió para convertirse en los mandantes en una zona regida por los pranes, las bandas delictivas que controlaban la minería ilegal.

Con la ayuda de las FANB, se convirtieron en el grupo dominante de las operaciones marginales. Cada general designado desde Caracas en la zona del Arco Minero administraba el reparto de zonas a cambio de un porcentaje de las ganancias, que, por supuesto eran compartidas con los niveles superiores del Cartel de los Soles, esa criatura mítica que tiene la capacidad de volverse invisible cuando cambia el clima en la lejana ciudad de Washington. Se habla poco de este otro gran ingreso de la red criminal chavista, el segundo luego del trafico de droga proveniente de Colombia. El mecanismo aplicado por la FANB era organizar operativos y alguna masacre ocasional entre los buscadores para recordar quienes estaban al mando. El Tren de Aragua cubría los vacíos que creaban los militares.

Aquí surge un dato curioso. Cuando el chavismo firmó acuerdos con Rusia para explotar el Arco Minero, también hizo concesiones a una potencia extranjera. En 2019, llegaron los mercenarios de Wagner para proteger las actividades de la empresa Rusoro Mining y su contrato para extraer el oro venezolano. Y además a las inversiones de Rosneft y Gazprombank en los yacimientos de petróleo. Junto a las FANB despejaron la presencia de los pranes. El Tren de Aragua también se asentó en varias de las zonas despejadas de la competencia y convivió con Wagner en la protección de la logística y el traslado de utilidades rusas bajo la supervisión de los generales chavistas.

La alianza con las FANB le permitió al Tren de Aragua hacerse con el control absoluto de los dos yacimientos élite del municipio de Sifontes: Las Claritas y el Kilómetro 88. Las Claritas está considerado el cuarto yacimiento de oro más grande del mundo. En ese trámite, quedó claro que la locomotora del Tren de Aragua siempre fueron las FANB.

El grupo criminal chavista no extrae el oro. Le cobra entre un 10% y un 20% a los buscadores ilegales en concepto de “vacuna” solo como permiso para trabajar.

Luego aplica otra comisión del 15% al 30% sobre el oro extraído a las moliendas minera y otro 10% al 20% a los mineros para permitirles volcarlo al mercado y poder seguir respirando. Con volúmenes de 30 a 50 kilos de oro diarios, generaban un flujo de efectivo de varios millones que se financiaba al Tren de Aragua y la vida de lujos de los hombres de las FANB.

De acuerdo con los estudios realizados por la Corporación Venezolana de Minería, las reservas de oro disponibles están en el orden de las 7.000 a 8.000 toneladas métricas. A los valores actuales del oro en el mercado global, son unos U$S 57.000 millones pendientes de explotación.

Esto es algo mas de la mitad del PBI de Venezuela de U$S 111.300 millones y casi tres años de exportaciones de petróleo. Semejante fortuna no pasó desapercibida para la administración Trump.

En marzo de 2026, llegó a Venezuela el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum. En esa visita le transmitió a la dictadora a cargo que EEUU necesitaba garantizar la seguridad de las empresas mineras interesadas en invertir o regresar a Venezuela.

Pero también necesitan poner bajo control un mercado que contrabandea el 70% del oro extraído, en particular hacia los mercados de Turquía y EAU. Ese ingreso en negro es compartido por la pirámide de poder chavista que desde hace años acostumbra viajar en vuelos oficiales con muchas valijas pesadas y regresar siempre con otras menos voluminosas y con olor a Eau D’George Washington.

Queda claro que el negocio hizo brillar los ojos a algún personaje en Washington obsesionado por pintarlo todo de dorado.

En abril se aprobó la nueva Ley Orgánica de Minas que le daba mas facilidades a las empresas extranjeras en Venezuela. Jorge Rodríguez, el hermano de Delcy usó su manejo de la Asamblea para aprobar un texto que contradecía a los postulados ideológicos del chavismo, pero era coherente con el menege a trois que ejecutaban para complacer a Trump.

Recordemos que, como prenda de lealtad, la versión anaranjada del chavismo le envió al gobierno de Trump U$S 100 millones en oro tras una visita de Doug Burgum en marzo, mientras se negociaba el nuevo régimen minero local.

El metal que luego fue comercializado por el trader Trasfigura y cuyas utilidades aun están en un limbo contable, sirvió para sellar el compromiso de la dictadura de Caracas con los EEUU.

Poco después la OFAC levantó las restricciones a las exportaciones de oro venezolanas, que habían sido reimpuestas por Biden en enero de 2024, luego que Maduro incumpliera con su promesa de democratizar a Venezuela, tal como se había comprometido en el Acuerdo de Barbados de octubre de 2023. Con Trump en el gobierno la cuestión del oro ya no se vincula con un cambio político positivo, sino con una transformación en el ambiente de operación en las zonas mineras del Arco minero.

Pero para lograr ese cambio, el Tren de Aragua se presentaba como un obstáculo. Es por eso que las FANB y el chavismo necesitaban traicionar el pacto que los mantenía unidos a la altura de las billeteras. En ese contexto comenzaron a colaborar con el Comando Sur de los EEUU. Si jefe, el general Francis L. Donovan, ya hizo varias visitas oficiales a Venezuela en lo que va de 2026. En febrero realizó un viaje sorpresa a Caracas junto al subsecretario de Defensa, Joseph M. Humire. En marzo regresó durante una visita sorpresa para supervisar un simulacro de evacuación y ejercicios de respuesta militar en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas. Y a inicios de junio la prensa local reportó la llegada de una delegación del SOUTHCOM a Caracas y quizás fue porque vieron la oportunidad de oro para terminar con el problema de la competencia del Tren de Aragua en las zonas mineras.
La colaboración de las FANB en la eliminación de Niño Guerrero fue crucial. Por la relación estrecha entre los militares en la zona y el grupo criminal tenían la información necesaria para conocer cada movimiento del Tren de Aragua y de sus lideres. El problema era lograr que al eliminar a los jefes criminales las bombas no cayeran en el despacho de los militares chavistas. Es por eso que en los días previos al ataque contra Guerrero las FANB hicieron un despliegue masivo en la zona de Las Claritas y el Kilómetro 88. Las tropas dieron la orden de desalojar todos los enclaves mineros clave como Mina La Carreta, Las Brisas y Las Claritas en 72 horas. Acto seguido, las unidades de la FANB comenzaron a quemar y destruir las balsas y plantas de extracción ilegal de oro.

En esas operaciones entraron en combate con grupos del Tren de Aragua y otros pranes, en lo que fue interpretados correctamente como un plan para establecer un dominio militar, expresar la intención de desplazar a las bandas armadas, avisar de la ruptura del pacto histórico de convivencia y del fin de la sociedad que explotaba en conjunto el vacunatorio minero. Una vez despejada la zona, la muerte de Guerrero fue el corolario de un plan mucho mas ambicioso de Caracas y Washington.
Queda por ver el rol de la dictadura de Caracas. Hubo una traición premeditada al Tren de Aragua apurada por las exigencias de Washington.

La mención de Trump al rol de las FANB corrobora que el liderazgo en Caracas está por completo alineado con la Casa Blanca. La colaboración del aparato militar chavista con el SOUTHCOM va mas allá de la postura decúbito prono de los hermanos Rodríguez. El mando de las FANB les continúa obedeciendo, pero no dejan de ser parte de la tropa de Diosdado Cabello.

El actual ministro de Defensa de la FANB es el General en Jefe Gustavo González López, un funcionario de la línea política de Cabello. Lo mismo sucede con el Mayor General Rafael David Prieto Martínez, jefe operativo de las FANB.

Ambos escalaron en el sistema militar con el respaldo de Diosdado y el padrinazgo de Padrino López, valga la redundancia. Ambos estuvieron a cargo de la represión al pasar por los mandos del SEBIN, la Gestapo del chavismo que siempre actuó bajo el comando directo de Diosdado y el monitoreo político de Delcy Rodríguez.

La colaboración con el Tren de Aragua siempre fue territorio de Diosdado y Padrino.
Dado la complicidad del Tren de Aragua con la FANB en la zona minera y sus actividades como auxiliares del SEBIN dentro y fuera de Venezuela, never in the puta life los motivos para eliminar al Niño Guerrero son ajenos a las actividades de los militares dirigidos por Diosdado y Padrino y la cobertura política de Maduro y Delcy. Y tampoco puede argumentarse que no existió una traición a un socio que durante mas de diez años les compartió el producto de sus actividades ilegales.

Alguno va a fantasear que la explosión que eliminó al Niño Guerrero es una advertencia al chavismo y a sus líderes. Las evidencias indican que en realidad es una consolidación de la sociedad entre Trump y los líderes chavistas. La Casa Blanca lanzó las bombas y Miraflores dio las coordenadas para el blanco. Puede decirse que, con esta acción, las relaciones entre Washington y Caracas entraron en una era dorada.

Ahora cambiaron los vientos políticos y los mismos que eran socios de Guerrero decidieron traicionarlo para demostrar su lealtad inquebrantable a su nuevo socio, que seguirá siendo eterna al menos hasta que pierda el poder para actuar como regente. Si eso sucede, podrán disfrutar de su nueva condición de jefes únicos de la riqueza del Arco Minero y agradecer el servicio prestado por el SOUTHCOM para deshacerse de un socio que se comía una parte de la torta dorada. Habrá otros socios tal vez, serán ejecutivos interesados en explotar el otro gran recurso del subsuelo venezolano. Si cambia el balance de poder en EEUU luego de noviembre, quizá deberán negociar solo con los highlanders políticos venezolanos.

Bajo este esquema similar al de los guardaespaldas de Wagner pero con las FANB como único protector, la explotación del oro se vuelve mas controlable. Es posible especular que bajo un gobierno democrático en Venezuela la rentabilidad del sistema no sería tan alta ni para los jefes militares ni para los funcionarios que van a seguir recibiendo los beneficios de esa colaboración. Quizás por eso Delcy y Diosdado prefirieron traicionar a uno de sus socios criminales mas antiguos y enrolarse en las filas del nuevo mandante para seguir siendo los beneficiarios de la marginalidad que revuelve el barro de Caroní, el Cuyuní y el Caura en busca de oro.

En síntesis, es cierto que se eliminó a un criminal peligroso, pero también que esa acción fue posible por la colaboración de otros criminales aún más notorios que como las cucarachas y los escorpiones parecen capaces de sobrevivir a cualquier circunstancia extrema

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