El diario plural del Zulia

Antonio Pérez Esclarín | Elecciones justas, limpias y transparentes

Crece el clamor de la mayoría del pueblo venezolano que, para superar la gravísima  crisis que venimos padeciendo, y recomponer la institucionalidad  profundamente violada y violentada,  exige   una salida democrática y electoral, que le devuelva al pueblo su poder, su autonomía y el derecho a decidir libremente su futuro. No queremos que otros decidan por nosotros, ni que  continúe, con meros cambios aparentes y superficiales, esta ya demasiado larga situación de incertidumbre, desesperanza, represión, entrega, claudicación  miseria y miedo.. ¿Hay personas  que en verdad piensan  que van a salvar al país los mismos que lo destruyeron? Si es sincero el  llamado al reencuentro, a la reconciliación y a superar el pasado represivo y violento de los que hoy detentan el poder, ¿por qué no se esfuerzan en acelerar el llamado a elecciones para que los venezolanos, de adentro y de afuera, decidamos libremente nuestro futuro?. Los militares deben empezar a cumplir con el papel que les señala la constitución  que juraron defender y que durante muchos años no lo hicieron.  Somos nosotros los que debemos resolver nuestros problemas, y hacerlo de un modo democrático, como lo estipula la Constitución.  Por ello, queremos  elegir, no sólo votar. Es decir contar con garantías para que todos podamos ejercer nuestro derecho en igualdad de condiciones, sin ventajas ni trampas y con un árbitro imparcial, de modo que recuperemos la confianza en el voto libre y respetado. Para hacer esto posible, necesitamosque senombre lo antes posible un nuevo Consejo Electoral, con personas honorables y de  ética indestructible, que representen la voluntad de las mayorías, y establezcan lo antes posible  un  cronogramaelectoral que garantice pulcritud y permita la participación de todos los venezolanos, dentro y fuera del país,  con derecho a votar. Las movilizaciones en pro de las elecciones le devolverán al pueblo la esperanza y la alegría y sepultarán de una vez por todas el llamado, a mi modo de ver erróneo, a no votar hasta tener condiciones óptimas, lo que entregó todos los poderes al gobierno y ahora utilizarán todos sus recursos para mantenerse en el poder.

Como militante de la Educación Popular, llevo más de  53 años trabajando con pasión  junto a los pobres y excluidos para dotarlos de un pensamiento  crítico alternativo, que les confiera el poder para  transformar sus propias vidas y contribuir, como sujetos autónomos y éticos,  a transformar el país y el mundo en un sentido humanizador. La miseria y la exclusión están ligadas, en definitiva, a la falta de voz y de poder de los grupos populares. Un pueblo ignorante, ideologizado o que se esfuerza meramente por sobrevivir, será víctima de liderazgos manipuladores  e irá transformando su ciudadanía en clientelismo. De ahí la necesidad de robustecer la genuina democraciaque implica separación de poderes, elecciones justas, en igualdad de condiciones, y respeto total a los resultados.   Pero la democracia va mucho más allá pues es una forma de organización y de vida fundamentada en  la honestidad, la libertad  y la igualdad. En consecuencia, la genuina democracia debe garantizar los derechos fundamentales de todos en seguridad, educación, vivienda, salud, alimentación, movilización  y capacidad de pensar por sí mismo sin miedo. Es  triste ver cómo se ha utilizado y todavía se viene utilizando  la mentira, las amenazas y  la miseria del pueblo para mantenerse en el poder. El pueblo y sus necesidades no importan realmente: importa el poder. Pero el poder, sobre todo el poder absoluto,  produce esclerosis y miopía: Lo que debería ser medio, se convierte en fin: mantenerse en el poder como sea.

De ahí la falacia que , durante muchos años , se trató de imponernos de que sólo eraverdadero pueblo el que  aplaudía y seguía  las ocurrencias del jefe. Todos los que se atrevían a criticarlas, sin importar que hubieran entregado su vida a combatir todo tipo de exclusión y podían  exhibir una conducta ética intachable,  dejaban de ser pueblo y entraban automáticamente  en la categoría de  traidores, agentes de los enemigos, o en el mejor de los casos,  masa manipulada  y engañada,   incapaz de pensar por si misma y que había sido envenenada por  golpistas y terroristas y  por los que querían  mantener a los pobres en la miseria, sin importar que los que decían esto, se alejaban cada vez más del pueblo y eranellos losque con sus medidas y su corrupción lo hundían en una miseria cada vez más espantosa.

De ahí la necesidad de incorporar la ética a la política, pues sin ella,  la política se degrada a corrupción  egoísmo, violencia, mentira,  injusticia y represión. Por ello, quiero  insistir una vez más en la necesidad de que los miembros del nuevo Consejo Electoral sean en verdad y lo hayan demostrado con su vida, personas honorables e incorruptibles. Hay muchos ladrones en las cárceles, algunos de ellos por robos insignificantes. Otros muchos que se robaron muchos millones andan tranquilos por las calles disfrutando de sus riquezas mal habidas. Pero pienso que no hay peor delito que pisotear la voluntad popular robándose los votos.Pobre democracia si sigue sustentándose sobre la traición y la mentira.

Por; Antonio Pérez Esclarín ([email protected])

@antonioperezesclarin   www.antonioperezesclarin.com

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