El diario plural del Zulia

No han venido los inversores | Rodrigo Rivera Morales

La justificación de la administración Trump que dejaba a Delcy para asegurar la estabilidad se ha ido cayendo estrepitosamente. El cuento que se debían cuadrar negocios para empezar a sanear la economía. Pues, salvo la Chevron que ya estaba, algunos exploradores de baja monta y el incremento de producción de gas de Repsol, no ha habido más movimiento. Sabemos, así lo han dicho públicamente muchos voceros de empresas petroleras, de oro, de tierras raros, etc., que en Venezuela no hay seguridad. La seguridad tiene varias aristas. El régimen esta ponchado o reprobado en todas.

Una primera, es que el gobierno tiene que ser legítimo para que garantice la legalidad de los actos y contratos administrativos. Pues, es conocido a nivel internacional que muchos de los contratos o concesiones cuando los regímenes son ilegítimos caen se cuestionan sus actos, son revocados o demandada la nulidad. Hoy día las inversionistas exigen, para evitarse confrontaciones futuras y resultado incierto, que los que representen a un Estado tenga legitimidad y actúan conforme a su ordenamiento jurídico. Los inversores conocen, por diversas vías, que el régimen de Delcy y su camarilla no tiene respaldo popular, están internamente fracturados y muestran una gran debilidad, lo que hace visible que no podrán lograr ninguna estabilidad.

Una segunda, es el equilibrio social. Los indicadores nos dicen que el 82,4 % de la población está en situación d pobreza, a, tan evidente es esto, que a diario vemos gente en colecta para ayudar a un enfermo. Los salarios y pensiones son de hambre. Hay una enorme deuda social que presiona su solución y debe ser urgente pagada. El régimen ha sido negador de salarios dignos y no se ve ningún movimiento positivo para saldar la deuda, ellos prefieren mantener salarios miserables para chantajear apoyo por medio del Clap. Allí hay una bomba de tiempo que en cualquier momento estalla, ya se ven iniciativas de movilización. Obviamente, hay desestabilidad social.

La tercera, es la seguridad física (personal) de los inversores y de sus bienes. Los inversores saben que hay grupos armados fuera del control del gobierno (guerrilla colombiana y colectivos), los cuales son duchos en el chantaje por secuestro y terrorismo sobre los bienes. Ningún empresario va a arriesgarse sabiendo que puede ser secuestrado, o sus gerentes o familia. El caso de Venezuela es que se confunden muchos de esos elementos con componentes de cuerpos de seguridad, saben que estos minados muchos de esos cuerpos por gente aliada de la guerrilla o de los colectivos. Vendrán cuando tenga seguridad que hay protección del Estado y que este combate esas formas delincuenciales.

La cuarta, la seguridad jurídica. Esta tiene dos elementos esenciales. Esto es el Estado de derecho, que implica que todo el poder público y los ciudadanos se someten a la legalidad. Es decir, toda actuación de los poderes y sus funcionarios está subordinada al imperio de la ley. Especialmente, como garantes del respeto de los derechos reconocidos constitucionalmente. Un régimen que viole permanente y sistemáticamente los derechos humanos tal como es el régimen de Delcy y canarilla, no ofrece ninguna confiabilidad y genera inestabilidad. Por otro lado, la administración debe ser confiable que actúe conforme a derecho, castigue al quebrantador de la ley, sanciones los actos arbitrarios. Esto significa que debe ser independiente, autónoma e imparcial.

¿Qué hacer? Compartimos el criterio de Alaimo que hay que aviar la presión social, salir a la calle a exigir salarios dignos, pensiones justas, cese de la represión y libertad plena de los presos políticos. Libertad plena de la prensa para informar, cese del matraqueo policial y de la guardia nacional, salud pública y servicios básicos. Hay que movilizarse para presionar al nefasto régimen y demostrar que son ineficaces y no son los llamados para crear estabilidad. Junto con los gremios, los estudiantes y pensionados, tal como ellos lo han hecho, pedir elecciones libres, como garantía de ir a la democracia.

No dudamos que el pueblo es quien debe decidir y expresar su soberanía mediante le voto. Exigir elecciones es un llamado a estabilizar el país por la vía pacífica y democrática. Exigir elecciones es una consigna y un derecho d ellos pueblos libres. Estamos, totalmente, seguros, así lo han manifestado decenas de gobiernos, incluso socialistas como Lula y Petro, que seremos acompañados internacionalmente en nuestro clamor de elecciones libres. La movilización no debe tener solo un fin reivindicativo sino debe tener u contenido político, en el sentido que queremos ser libres en democracia para tratar nuestros problemas por los procedimientos democráticos. Elecciones ya con nuevo CBE. ¡Esta es una consigna de libertad Hasta el final!

Doctor en Derecho. Miembro fundador del capítulo España. Bloque Constitucional.

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