Editorial: ¿Quien juega a favor de los Rodríguez para una transición?
Los hermanos Rodríguez han sonado en las últimas semanas como las eventuales bisagras políticas de una transición en Venezuela. Alguién o varios los han querido posicionar en titulares y análisis, como agentes de la apertura y ese lobby, obviamente, cuesta mucho dinero.
Pero en política nada es causalidad. Todo tiene un tufo de orquesta, de la mala, de la que toca con la clave del chavismo poderoso y sus aliados que se presentan como opositores al modelo.
¿Situar a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República, como figuras protagónicas en una transición responde sólo a motivaciones políticas o se extiende a lo económico?
¿Quienes pagan esa campaña que se cuela en redacciones y en las narrativas de varios periodistas?
Los hermanos han marcado bien su carrera, el psiquiatra en tratar de comprender para intentar manejar la psique del venezolano y Delcy Eloina como política inclinada al manejo de las finanzas. Nada es casual si se analizan sus orígenes.
Jorge Rodríguez se dedicó a la política desde su juventud, en cambio, Delcy se formó en Derecho, en Francia, y también en la industria del dinero donde aprendió de las tensiones de la economía y conoció el camino hacia una dolarización para favorecer a los nuevos ricos que están logrando grandes beneficios en negocios con el Gobierno.
Ella era la pieza que faltaba al Miraflores del chavismo para destruir las riquezas de familias enteras labradas en la 4ta República y levantar las nuevas fortunas de los boliburgueses.
Detrás de este proyecto político-económico hay un gran lobby internacional que van desde Tel Aviv-París y Washington.
Desde esta casa editorial hemos informado de esta ruta que haría posible formalizar una transición avalada por la administración de Maduro.
La administración de Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, conocen la amenaza que representa, por lo que no les será fácil a los hermanos asumir como los arquitectos de la transición.
Y menos aún cuando ya hoy, María Corina Machado, tiene un reconocimiento mundial y en horas recibe el Nobel de la Paz.
Carlos Alaimo
Presidente Editor
