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Vinicius marca doblete en triunfo del Real Madrid 3-1 sobre el Villarreal

Tras el descanso, el destino se inclinó del lado del genio. El brasileño recibió pegado a la raya, dejó atrás a su sombra y disparó cruzado. Un toque caprichoso en Comesaña cambió el rumbo del balón. El segundo tanto llegó por la vía del penal, que convirtió el amazónico para completar su par de anotaciones. El tercer gol llegó desde la bota de Mbappé

El Real Madrid volvió a tirar de galones en el Bernabéu. No fue una tarde sencilla, pero sí una de esas que se recordarán por la huella de un futbolista inspirado: Vinicius Junior. El brasileño, en su versión más alegre y descarada, lideró la victoria blanca (3-1) ante un Villarreal combativo que vendió cara su derrota.

El encuentro comenzó con la elegancia de los viejos tiempos: dominio del Madrid, toque corto, laterales largos y Vinicius desbordando como en sus mejores jornadas. El joven Mastantuono y el siempre generoso Ceballos tejían la trama, mientras Mbappé rondaba el área con la paciencia de los grandes delanteros.

Sin embargo, el Villarreal, fiel al espíritu de Marcelino, no se amilanó. Cedió terreno, esperó su momento y lo encontró en la velocidad de Oluwaseyi, que obligó a Courtois a sacar una mano de museo. El guardameta belga, sereno como un portero de otra era, evitó el 0-1 en la jugada más clara de la primera mitad.

Tras el descanso, el destino se inclinó del lado del genio. Vinicius recibió pegado a la raya, dejó atrás a su sombra y disparó cruzado. Un toque caprichoso en Comesaña cambió el rumbo del balón. Gol. Estalló el Bernabéu y el brasileño sonrió con ese gesto de quien sabe que ha vuelto, reporta Marca.

El Villarreal se estiró, pero pagó su osadía. En plena ofensiva amarilla, Vinicius provocó un penalti que él mismo transformó con frialdad. Arnau Tenas rozó la pelota, pero el cuero, testarudo, se alojó en la red. Dos a cero y la sensación de que el Madrid recobraba su pulso.

No se rindió el conjunto visitante. Mikautadze, de zurda elegante, acortó distancias con un remate junto al palo, recordando que el fútbol aún guarda espacio para la belleza. Pero la esperanza duró poco. En una jugada trenzada con la firma de la casa, Mbappé selló el 3-1 definitivo, aprovechando un pase de Brahim tras un robo de Bellingham.

Así, el Madrid cerró una noche de fútbol clásico, de esas en las que el talento inclina la balanza y el Bernabéu se despide con pañuelos al viento. Vinicius fue el nombre propio, el artista que cambió el rumbo del duelo y devolvió al líder su espíritu indomable.

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