El diario plural del Zulia

“La bala se me alojó en la base del cráneo”

El atentado ocurrió el jueves, a las 3:00 de la tarde. Manifestantes quemaron la vivienda en donde se refugiaban los paramilitares

Los vio salir de una casa. Contó como ocho motorizados con capucha. Se volteó y escuchó los disparos. “Sentí el caliente en el cuello. Me pongo las manos y me hago presión, noté la sangre”. El testimonio es de Ricardo López —nombre ficticio por temor a represalias—, uno de los seis heridos por colectivos armados, quien cuenta que se dirigía a pie de Los Plataneros al Club Hípico, a las 3:00 de la tarde del jueves.

“Iba con plátanos para casa de mi cuñada. Ahí me esperaba mi esposa. Yo no estaba protestando”. Narra que en una esquina de unos callejones que conectan al Club Hípico con los bloques de Raúl Leoni II se dio cuenta del movimiento de gente y tras preguntarle a unos muchachos que estaban sentados en una esquina corroboró la presencia de los encapuchados en una casa. Recibían dinero y comida, según supo.

“Allá están los colectivos”, le dijeron. Miró y enseguida se dio la vuelta. “No había dado la espalda muy bien cuando me dispararon. Los muchachos salieron corriendo. Llegué a la esquina y pedí ayuda. Me puse un paño para contener la sangre. En ningún momento perdí el conocimiento”.

Tiene 39 años y es profesional. Respetado y querido en los bloques de Raúl Leoni II. No es activista político “Mi esposa y yo nos íbamos a resguardar antes de que me hirieran”, detalla el padre de tres niños. Decidió irse a la Clínica La Sagrada Familia porque al quitarse la toalla salió mucha sangre. Luego de dispararle, los motorizados avanzaron hacia el colegio Fé y Alegría, en Cuatricentenario, donde tirotearon y golpearon a otros 5 jóvenes.

A Ricardo los médicos le explicaron que el proyectil se alojó en los músculos del cuello, muy cerca de la base del cráneo. “Me dispararon a matar. Dios me regaló un pedacito de vida, una nueva oportunidad”, agrega. “Los médicos me dijeron que la bala no se moverá. Se alojó en la base del cráneo. Me remitieron a un neurocirujano”. Supo por algunos amigos de los bloques, que la casa donde se encontraban los encapuchados que lo tirotearon fue quemada por un grupo de jóvenes de la Resistencia.

Ayer, el PSUV envió una nota de prensa denunciando que unas 200 personas asaltaron el comando popular del PSUV y “arrasaron con todo lo que allí había, decenas de artefactos eléctricos, así como toda la comida que se disponía para la logística de las elecciones del domingo”.

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