El hallazgo de Camila Iglesias revela un femicidio en Córdoba
La historia de Camila Abigail Iglesias concluyó de la manera más desgarradora. Casi dos semanas después de su desaparición, la Policía ingresó a su hogar en Cruz del Eje y halló restos humanos en una heladera, cubiertos con una sustancia que se presume es cal hidratada. Aunque las autoridades aún no han confirmado la identidad, todo apunta a que se trata de Camila.
El Ministerio Público Fiscal de Córdoba ha informado que los restos han sido enviados al Instituto de Medicina Forense para su identificación formal y para determinar la causa y fecha de la muerte. Mientras tanto, la prioridad de la investigación es localizar a Pablo Ezequiel Gómez, la pareja de Camila, quien se encuentra prófugo y con un pedido de captura en su contra.
Al momento del allanamiento, Gómez ya había desaparecido. En la vivienda, los investigadores encontraron prendas de vestir, documentación, muestras de líquidos y un teléfono celular destruido, todos elementos que se están analizando como parte de la investigación.
Las hipótesis sobre el paradero de Gómez son inquietantes. Algunos investigadores sugieren que pudo haber escapado hacia La Rioja, mientras que la hermana de Camila, Romina, asegura haber recibido información de que él fue visto en Cruz del Eje, circulando en moto. Antes de su desaparición, Gómez había dejado pistas alarmantes a familiares, confesando que había “mandado una cagada” y que no quería ir preso, incluso insinuando intenciones de quitarse la vida.
La reconstrucción de los hechos desde el 2 de octubre, cuando Camila tuvo su último contacto con su familia, es crucial. Romina tenía planeado visitarla el viernes, pero Camila le pidió que no lo hiciera, advirtiéndole que eso podría llevar a problemas. Tras esta conversación, la joven dejó de responder.
Seis días después, fue Gómez quien contactó a Romina a través de Facebook, alegando que había discutido con Camila y que ella se había ido. En sus mensajes, Gómez pedía ayuda para localizarla, insistiendo en que debía regresar. Sin embargo, a pesar de sus intentos de comunicación, Camila nunca volvió a conectarse.
Romina, preocupada, presentó una denuncia el 15 de octubre, después de enterarse de que existía una denuncia anónima sobre la desaparición de su hermana. Su testimonio ha sido fundamental para profundizar la investigación sobre el hogar donde vivía Camila con Gómez.
Romina sostiene que el femicidio pudo haber ocurrido el mismo 2 de octubre, ya que una amiga de Camila le había mencionado una discusión entre la pareja esa noche. Este detalle es significativo, ya que Camila solía informarle a su hermana cada vez que había problemas con Gómez.
Además, hay un episodio que los investigadores deben esclarecer: el 4 de octubre, el abuelo paterno de uno de los hijos de Camila llevó al niño a visitarla, pero fue Gómez quien salió a atenderlo y le dijo que Camila ya no estaba en casa.
El Ministerio Público Fiscal ha confirmado que durante las primeras averiguaciones surgieron antecedentes de conflictos y violencia en la relación de la pareja. La investigación avanza en dos frentes: por un lado, las pericias forenses buscan identificar los restos y determinar la causa de muerte; por el otro, las fuerzas de seguridad intentan rastrear los movimientos de Gómez desde su huida.
Con el brutal asesinato de Camila Abigail Iglesias, Córdoba suma ocho femicidios en lo que va del 2026. Este trágico suceso se suma a una alarmante ola de violencia de género en la región, que exige una respuesta urgente y efectiva de las autoridades.
