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Por qué cinco minutos de juego pueden mejorar la relación con tu perro

Muchos creen que el juego es solo para cachorros, pero los perros disfrutan jugar con humanos a lo largo de toda su vida. Aunque estudios previos asociaban el juego con mayor bienestar, no estaba claro si realmente fortalece el vínculo emocional. Los investigadores quisieron comprobar si aumentar el tiempo de juego genera una mejora directa y medible en la relación entre perro y dueño, y compararlo con el efecto del entrenamiento

¿Sabías que el tono de voz que usas también influye en la comunicación con perros y gatos? Un estudio reciente en Suecia revela que el juego, más que el entrenamiento, es clave para fortalecer el lazo emocional con las mascotas.

Así lo demostró una investigación liderada por los científicos Per Jensen, Caisa Persson-Werme y Lina Roth de la Universidad de Linköping, publicada en la revista Royal Society Open Science.

Muchos creen que el juego es solo para cachorros, pero los perros disfrutan jugar con humanos a lo largo de toda su vida. Aunque estudios previos asociaban el juego con mayor bienestar, no estaba claro si realmente fortalece el vínculo emocional, reseña Infobae.

Los investigadores quisieron comprobar si aumentar el tiempo de juego genera una mejora directa y medible en la relación entre perro y dueño, y compararlo con el efecto del entrenamiento.

Esto significa que, incluso si se pierde la ventana de socialización temprana, el juego puede ser una excelente forma de construir una buena relación con perros adultos o rescatados”, explicó la doctora Lina Roth, quien convivió con su perra Hedda durante el proceso.

Así se hizo el estudio: Primero, se encuestó a casi 3.000 personas que viven con perros sobre su vínculo, frecuencia de juego y entrenamiento, edad y raza del animal, y composición del hogar. Se utilizó la escala Monash Dog-Owner Relationship Scale (Mdors) para medir interacción, cercanía emocional y costos percibidos.

Luego, 1.667 voluntarios se dividieron en tres grupos durante un mes:

  • Grupo de juego: debían agregar al menos cinco minutos extra de juego diario (tira y afloja, persecución, juegos bruscos o escondidas).
  • Grupo de entrenamiento: aumentaron las sesiones de obediencia usando solo recompensas de comida.
  • Grupo control: mantuvieron su rutina habitual.

Al final del período, todos respondieron nuevamente la escala Mdors.

Solo el grupo que jugó más tiempo mostró una mejora significativa en la cercanía emocional. El entrenamiento adicional no generó cambios notables en el vínculo.

La edad del perro, su origen (cachorro o adulto), el género del dueño ni la cantidad de perros en casa influyeron en los resultados. En el grupo de juego, cerca del 80 % de las personas reportó mejoras en la relación, frente a solo el 20 % del grupo control.

Los dueños notaron que sus perros comenzaron a proponer más juegos y parecían más felices y motivados.

Los investigadores recomiendan sumar al menos cinco minutos diarios de juego enfocado en lo que más disfruta cada perro. Los favoritos fueron el tira y afloja, las escondidas y los juegos de persecución.

Incluso sesiones breves pueden beneficiar el bienestar tanto del animal como de las personas. “Unos minutos cada tanto marcan una gran diferencia”, resumió Lina Roth.

Los autores reconocen que los resultados se basan en la percepción de los dueños y no en mediciones directas del estado emocional de los perros. Además, al tratarse de participantes voluntarios, podría haber un sesgo de motivación.

Aun así, concluyen que el juego cotidiano es una herramienta simple, efectiva y accesible para mejorar la relación con perros, especialmente adultos o rescatados.

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