Mini hígados inyectables: La terapia que revolucionaría el tratamiento de las enfermedades hepáticas ya se desarrolla en el MIT
Investigadores del MIT desarrollaron “mini hígados” que podrían inyectarse para asumir funciones de un hígado que falla. En un estudio en ratones, las células hepáticas inyectadas se mantuvieron viables durante al menos dos meses y pudieron generar enzimas y otras proteínas que el hígado produce. Los científicos describen estas células como hígados satélite, con la posibilidad de proporcionar una función de refuerzo sin eliminar el órgano enfermo.
La clave: Estas células pueden ser inyectadas junto con microesferas de hidrogel para formar un injerto estable y conectarse rápidamente a la circulación del huésped, funcionando como un potenciador para el hígado.
¿Por qué es importante?:
Más de 10,000 estadounidenses con enfermedad hepática crónica están en una lista de espera para un trasplante, y no hay suficientes órganos donados para todos; además, muchos no cumplen criterios de elegibilidad para la cirugía. Este enfoque podría ofrecer una alternativa a la cirugía o servir como puente hasta la disponibilidad de un donante, con la posibilidad de monitoreo no invasivo mediante ultrasonido y la adopción de mejoras para evitar el rechazo.
En perspectiva:
- La técnica podría permitir injertos que se entreguen sin quitar el órgano dañado y podrían funcionar como soporte a largo plazo.
- La investigación utiliza una combinación de células hepatocíticas, microesferas de hidrogel y células fibroblásticas para crear un nicho que favorece la viabilidad y la vascularización.
Las citas destacadas:
- «Consideramos que son como hígados satélites. Si pudiéramos introducir estas células en el organismo, dejando el órgano enfermo en su sitio, eso proporcionaría una función potenciadora». - Sangeeta Bhatia, profesora John y Dorothy Wilson de Ciencias de la Salud y Tecnología e Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación en el MIT
- «Si las células se inyectaran sin estas esferas, no se integrarían de manera eficiente con el huésped, pero estas microesferas proporcionan a los hepatocitos un nicho donde pueden permanecer localizados y conectarse a la circulación del huésped mucho más rápido». - Vardhman Kumar, posdoctorado del MIT
Las cifras de esta historia:
- Más de 10,000 estadounidenses con enfermedad hepática crónica están en una lista de espera para un trasplante (según el texto).
- Las células inyectadas permanecieron viables y pudieron secretar proteínas en la circulación del huésped durante ocho semanas, la duración del estudio.
- En ratones, las células mostraron viabilidad de al menos dos meses tras la inyección.
Lo que sigue: En el futuro, injertos similares podrían entregarse en otros sitios del cuerpo, como en el bazo o cerca de los riñones.
