Expertos advierten riesgos de implantes metálicos y proponen alternativas cerámicas seguras
Especialistas argentinos e internacionales advirtieron que los implantes dentales metálicos, principalmente los de titanio, pueden desencadenar inflamación crónica y complicaciones sistémicas. La bio-tribocorrosión, un proceso de desgaste y corrosión de estos implantes, libera partículas metálicas que afectan huesos, mucosa bucal y órganos como hígado, bazo, pulmones e incluso el cerebro.
Investigaciones lideradas por el Dr. Daniel Gustavo Olmedo (UBA-Conicet) y su equipo mostraron que estas partículas pueden inducir estrés oxidativo y reacciones inflamatorias que comprometen la funcionalidad del implante y, en algunos casos, favorecer enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, artritis y microambientes inflamatorios asociados a tumores.
La pérdida de piezas dentarias impacta además la salud general: altera la función masticatoria, modifica el microbioma oral y favorece caries, enfermedad periodontal y trastornos sistémicos. La boca alberga más de 700 especies de microorganismos cuya alteración puede afectar el intestino, cerebro y funciones cognitivas.
En los últimos 15 años, los implantes cerámicos de zirconia estabilizada con itria (Y-TZP) han surgido como alternativa segura. Estos biomateriales no se oxidan, reducen acumulación bacteriana, no interfieren eléctricamente ni térmicamente y han sido aprobados por agencias regulatorias como la FDA, Anmat, Anvisa y cuentan con el sello CE de seguridad europea.
Inicialmente recomendada para pacientes alérgicos a metales, la zirconia se consolida como opción segura frente a los riesgos asociados al titanio, comparables al debate histórico sobre las amalgamas de mercurio. Especialistas recomiendan considerar estas alternativas para prevenir complicaciones locales y sistémicas y garantizar resultados más seguros en implantología.
