Cepillarse con demasiada fuerza daña los dientes y las encías: especialistas explican técnica correcta
Aunque muchas personas creen que cepillarse los dientes con fuerza garantiza una limpieza profunda, los especialistas advierten que este hábito resulta más perjudicial que beneficioso.
La presión excesiva durante el cepillado desgasta el esmalte, la capa protectora que resguarda a los dientes de las caries y la sensibilidad, y también provoca lesiones en las encías.
Con el tiempo esas lesiones pueden derivar en retracción gingival, dejando expuestas las raíces dentales y aumentando el riesgo de dolor, infecciones y tratamientos costosos.
La recomendación de los odontólogos es clara: el secreto de una buena higiene bucal no está en la intensidad, sino en la técnica. Para lograrlo, se sugiere utilizar un cepillo de cerdas suaves, colocarlo en un ángulo de 45 grados respecto a la línea de las encías y realizar movimientos pequeños y circulares, sin ejercer presión excesiva.
El cepillado debe durar dos minutos y repetirse al menos dos veces al día, complementado con hilo dental y enjuague. Así, se garantiza una limpieza eficaz sin poner en riesgo la salud bucal.
