Washington acelera el desarme de Diosdado
La supuesta intervención de Estados Unidos sobre el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) pone bajo presión uno de los principales instrumentos de control político del Estado venezolano y acentúa interrogantes sobre el futuro de Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia y figura central en el aparato represor del chavismo.
La versión, difundida por el periodista David Placer y reforzada por el corresponsal de ABC en España, David Alandete, apunta a que una comisión de representantes de agencias estadounidenses asumió la supervisión de las operaciones del organismo desde principios de octubre.
Sin embargo, la diferencia entre supervisar operaciones y controlar una institución resulta decisiva.
El Sebin concentra información sensible, participa en investigaciones de inteligencia y ha sido señalado por organismos de derechos humanos por detenciones arbitrarias y actos de persecución política. Una modificación de su cadena de mando alteraría las relaciones entre el poder civil, los mandos militares y los funcionarios que han administrado los mecanismos de vigilancia y coerción del Estado.
La versión adquiere otra dimensión por la posición de Cabello dentro del aparato oficialista y por las acusaciones de narcotráfico que enfrenta ante la justicia estadounidense. Wesley Tabor, exagregado de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Caracas, considera que el dirigente colabora con Washington para negociar una eventual salida de Venezuela.
La posibilidad, que Tabor expuso en una entrevista con NTN24, no confirma la existencia de un acuerdo, pero introduce un elemento adicional en el análisis de las relaciones entre Estados Unidos y los antiguos centros de poder del chavismo.
Una reorganización bajo presión externa
El internacionalista Luis Eduardo Zue, especialista en marketing político, interpreta la presunta influencia estadounidense sobre el Sebin como parte de una estrategia para desmontar estructuras que podrían dificultar la gobernabilidad durante una eventual transición democrática.
Según Zue, desde la extracción de Nicolás Maduro por parte del Gobierno estadounidense se ha extendido la percepción de que la administración de Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez opera bajo una suerte de tutela de Washington. Desde esa perspectiva, la reorganización de los organismos de seguridad no sería un asunto aislado, sino una pieza de un proceso destinado a reducir la capacidad de resistencia de los grupos que podrían obstaculizar un cambio político.

Zue sostiene que Estados Unidos no tendría interés en impulsar una transición que heredara instituciones debilitadas, con estructuras de mando opacas y mecanismos de control capaces de comprometer la estabilidad del nuevo sistema. La reforma de los organismos de inteligencia, plantea, sería necesaria para impedir que las redes consolidadas durante más de 27 años condicionen el funcionamiento de un eventual gobierno democrático.
El objetivo sería evitar que esas estructuras dificulten el funcionamiento de un eventual gobierno democrático y comprometan la estabilidad política del país", comenta.
El internacionalista atribuye a Washington una influencia determinante sobre las decisiones de la presidenta encargada. Su interpretación es que Rodríguez conserva el cargo y parte de la capacidad administrativa, pero debe actuar dentro de las condiciones impuestas por Estados Unidos. "Ella simplemente está haciendo lo que le van diciendo", afirma.
El experto considera que la situación actual podría ser resultado de negociaciones previas entre sectores del chavismo y Washington. Esos acuerdos, según su lectura, permitirían a determinados dirigentes facilitar una salida política y reducir las consecuencias personales de un eventual desmantelamiento de las estructuras que sostuvieron al oficialismo.
Considero que todo esto fue negociado previamente por ellos para, de alguna manera, poder zafarse, poder salir de esto sin mayor preocupación y sin mayor complicación", señala.
El internacionalista también destaca las señales de inconformidad dentro del oficialismo. Menciona las críticas del propagandista Mario Silva y de dirigentes vinculados con los colectivos, sectores que han cuestionado lo que consideran una cesión de soberanía ante Estados Unidos. A su juicio, esas posiciones reflejan diferencias entre quienes respaldan la orientación de la administración interina y quienes defienden la continuidad del modelo político impulsado por Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Zue no considera que una confrontación abierta entre los mandos militares y Washington sea necesariamente el escenario más probable. Sostiene que los altos oficiales tendrían mayores incentivos para proteger sus intereses y evitar consecuencias por su participación en el sistema de poder que para sostener una disputa ideológica con Estados Unidos.
Los militares en Venezuela dejaron de ser un estamento de carrera y simplemente se convirtieron en parte del mismo monstruo de corrupción", expresa.
El experto reconoce que los acuerdos con sectores del poder pueden generar cuestionamientos entre quienes reclaman una ruptura con el sistema anterior. Sin embargo, considera que, en determinadas transiciones, la negociación con integrantes de las estructuras existentes puede facilitar cambios institucionales. La cuestión, en ese caso, sería determinar si esos entendimientos permiten desmantelar los mecanismos de represión o si terminan preservando parte de las redes que hicieron posible su funcionamiento.
Delcy Rodríguez conserva poder interno
Erick Obermaier, consultor político con estudios de maestría en comunicación y gerencia política, considera que una eventual supervisión estadounidense del Sebin no supondría necesariamente una reducción inmediata de la autoridad de Delcy Rodríguez. En su análisis, confirmaría la influencia que atribuye a Washington sobre el poder político venezolano desde el 3 de enero, pero no eliminaría la capacidad de la presidenta encargada para tomar decisiones dentro de las estructuras del Estado.
Ella tiene un margen de gobernabilidad a partir de su poder interno, pero bajo las condiciones de la tutela que le impone el poder externo", destaca.
Obermaier cuestiona que las versiones sobre una posible intervención en el organismo se atribuyan exclusivamente a la DEA. Una operación de esa naturaleza, explica, podría involucrar a distintas agencias de seguridad e inteligencia e incluso a componentes militares estadounidenses.

El consultor advierte que no existen elementos suficientes para establecer si los organismos venezolanos continúan respondiendo plenamente a las órdenes del Ejecutivo o si algunas de sus operaciones estarían sujetas a instrucciones externas. Para aclararlo, sería necesario conocer los procedimientos internos, la distribución de responsabilidades y la autoridad efectiva sobre las decisiones.
La precisión es relevante porque una cooperación puntual no equivale al control institucional. La participación de funcionarios estadounidenses en determinadas operaciones tampoco demostraría, por sí sola, que la cadena de mando venezolana haya sido sustituida.
Sin datos sobre quién autoriza las acciones, quién maneja la información y quién puede impartir órdenes, el alcance de la presunta supervisión sigue sin estar establecido.
Narcotráfico y alianzas internacionales
Obermaier también advierte que la reorganización de los organismos de seguridad no permite dar por desmanteladas las relaciones internacionales del Gobierno venezolano ni las redes criminales que podrían operar en torno al Estado.
El especialista considera prematuro establecer hasta qué punto se ha reducido la influencia de Rusia e Irán o qué cambios se han producido en la presencia y actividad de grupos criminales y guerrillas colombianas.
Todo eso representa también el funcionamiento de los mandos de los diferentes órganos, además de seguridad militares y de inteligencia que tiene el Estado venezolano. Entonces digo, eso podría ser cierto antes o después de este hecho, que además no está confirmado", detalla.
Para el consultor, la eventual participación de la DEA sería relevante por su relación con las acusaciones de narcotráfico formuladas por Washington contra integrantes del entorno de Maduro.
El debate pasa por determinar si existió una estructura estatal vinculada con el tráfico internacional de drogas o si la acusación del denominado Cartel de los Soles también fue utilizada como argumento geopolítico para justificar la intervención estadounidense.

Obermaier señala que el concepto de Cartel de los Soles no necesariamente describe una organización criminal tradicional, con una jerarquía única y una dirección centralizada. En su interpretación, también puede referirse a la penetración del narcotráfico en las instituciones, especialmente en los cuerpos militares y de seguridad.
No es un cartel tradicional, sino la penetración del narcotráfico en el Estado venezolano y el funcionamiento del Estado mismo como gran cartel", afirma.
Una eventual colaboración de agencias estadounidenses con funcionarios venezolanos podría facilitar la identificación de conexiones, el acceso a información y la reconstrucción de operaciones. No obstante, Obermaier insiste en que no hay elementos suficientes para confirmar que la DEA esté ejerciendo funciones de supervisión sobre el Sebin.
El riesgo de una disputa entre civiles y militares
El politólogo Osnel Gómez plantea una consecuencia distinta. A su juicio, una posible intervención o supervisión estadounidense del organismo podría reducir la autonomía de Delcy Rodríguez y reactivar las tensiones entre las facciones civiles del chavismo y los altos mandos militares.
Gómez considera que la modificación de la cadena de mando de los servicios de inteligencia condicionaría el funcionamiento del aparato de seguridad a los intereses de una potencia extranjera.
Este escenario también debilitaría el liderazgo de Rodríguez frente a los sectores más radicales del chavismo, particularmente aquellos vinculados con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y las estructuras de inteligencia que han sostenido el control interno del poder", señala.
El politólogo describe el aparato de inteligencia como un sistema de poder semiautónomo, en el que las lealtades cruzadas y los acuerdos de protección mutua desempeñan un papel central. Aunque el Ejecutivo ha utilizado históricamente estos organismos para contener amenazas a su permanencia, las instituciones también concentran información sensible que puede servir para presionar a otros actores del propio oficialismo.
Gómez advierte que cualquier cambio en la jerarquía ejecutiva podría reactivar conflictos latentes entre civiles y militares. La disputa no se limitaría a quién dirige un organismo, sino que podría extenderse al acceso a expedientes, las redes financieras informales y los mecanismos de coerción que han permitido a distintos sectores acumular poder.
Esa disputa de poder no solo es factible, sino que constituye una constante en la dinámica interna del régimen venezolano. Dado que estos organismos manejan información sensible, expedientes de extorsión, redes de finanzas informales y el monopolio de la coerción, cualquier reajuste en la jerarquía ejecutiva podría reactivar las pugnas latentes entre civiles y militares", indica.

La diferencia entre las interpretaciones de Obermaier y Gómez está en las consecuencias que atribuyen a una eventual supervisión. El primero sostiene que Rodríguez podría conservar capacidad de gobierno gracias a su poder interno; el segundo advierte que una alteración de los servicios de inteligencia podría debilitarla frente a los sectores militares. Ambos plantean escenarios que dependen de una condición todavía no acreditada: que Estados Unidos tenga una participación efectiva en las operaciones del Sebin.
Cabello y la justicia estadounidense
La posición de Diosdado Cabello añade otra variable al escenario. Wesley Tabor, exagregado de la DEA en Caracas, considera que el ministro podría estar buscando un entendimiento con Washington para negociar una eventual salida de Venezuela, en medio de las acusaciones por narcotráfico que enfrenta ante la justicia estadounidense.
Durante una entrevista con NTN24, Tabor sostuvo que Cabello tendría información de interés para las autoridades y que su cooperación podría ayudarle a obtener beneficios judiciales.
"Creo que ahorita está coordinando algo de ayuda con los Estados Unidos en cambio de una entrecomida fuga", afirmó el exfuncionario.
Tabor comparó la situación del dirigente chavista con la de otros antiguos funcionarios venezolanos investigados por Estados Unidos, entre ellos Nicolás Maduro y Hugo Carvajal, de quien señaló que estaría colaborando con las autoridades en Nueva York.
"Creo que Diosdado Cabello sabe que su clave de lograr su libertad es cantar también", agregó.

Según el exagregado, una eventual negociación podría incluir información de inteligencia, testimonios y pruebas contra antiguos integrantes del Gobierno venezolano. También mencionó la posibilidad de que Cabello se convirtiera en testigo contra Maduro y aportara datos sobre las relaciones de la cúpula chavista con Irán, China y Rusia, países cuya influencia Washington buscaría reducir.
Las declaraciones de Tabor no confirman que Cabello esté cooperando con las autoridades estadounidenses ni que exista un acuerdo para facilitar su salida del país. La posibilidad de una negociación forma parte de su análisis sobre los incentivos judiciales del ministro y la información que podría ofrecer.
La eventual supervisión del Sebin y la posible cooperación de Cabello son asuntos relacionados, pero distintos. El primero remite al control de una institución estatal; el segundo, a una eventual negociación individual con la justicia estadounidense. Para determinar si forman parte de una misma estrategia harían falta pruebas sobre los acuerdos, los responsables y las decisiones adoptadas.
El dato decisivo no será únicamente quién participa en las operaciones del Sebin, sino quién conserva la autoridad para ordenar, ejecutar y detener sus acciones. Si se confirma una intervención estadounidense, sus efectos dependerán de cuánto cambie la cadena de mando y de qué ocurra con las redes políticas, militares y de inteligencia que han sostenido el poder chavista. Hasta entonces, el supuesto desarme de Cabello permanece como una hipótesis, no como un proceso demostrado.
