Traumas de EE. UU. con Irak y Afganistán favorecen a Delcy: “Evitan una Somalia con petróleo”
El economista y analista político venezolano Antonio De La Cruz afirmó que Venezuela atraviesa un proceso de transición estructurado en tres fases que busca evitar el colapso del Estado y conducir, de manera gradual, hacia una salida democrática, según una estrategia diseñada desde la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
En entrevista con el periodista Dámaso Jiménez, en RealPolitik, De La Cruz, presidente de Inter American Trends, asegura que la hoja de ruta contempla una primera etapa de continuidad administrativa, seguida por una fase de legitimación política y, finalmente, la transición democrática mediante elecciones.
Estas tres fases fueron diseñadas para evitar el colapso del país y pueden solaparse”, explicó, al tiempo que señaló que el objetivo central es impedir un vacío de poder que derive en caos, como ocurrió en Irak o Afganistán.
Durante la entrevista, el especialista sostuvo que, en esta primera etapa de estabilización, Washington optó por no desmontar de forma abrupta toda la estructura del poder existente.
No quieren repetir experiencias donde se desmanteló todo el aparato de control sin una transición ordenada, lo que generó vacío de poder, caos y extremismo”, afirmó. En ese contexto, aseguró que Delcy Rodríguez fue considerada una pieza clave para garantizar una reestructuración inicial del Estado venezolano.
Según De La Cruz, la estrategia habría sido manejada de forma reservada por un reducido grupo dentro del entorno de Trump, y contempló contactos directos con figuras del oficialismo venezolano. Indicó que hubo conversaciones tanto con Delcy Rodríguez como con Diosdado Cabello, este último por su control sobre el aparato represivo. “Cabello estaba dentro del conocimiento de lo que estaba ocurriendo, y por eso se establece el canal Rubio-Delcy como eje operativo”, señaló.
El analista aseguró que el quiebre interno se produjo cuando se decidió aislar a Nicolás Maduro del anillo de seguridad que lo rodeaba, lo que incluyó el desplazamiento de la influencia cubana en Venezuela. “El madurismo murió definitivamente y arrastró consigo a los cubanos, que formaban parte de ese esquema de poder”, afirmó, al sostener que Cuba quedó fuera de juego dentro de la nueva configuración política.
De La Cruz explicó que la prioridad de esta etapa no es la celebración inmediata de elecciones, sino la estabilización del país.
Sin Estado funcional no hay democracia y sin orden mínimo no hay elecciones. No quieren una Somalia con petróleo”, advirtió. Por ello, indicó que las primeras acciones se concentran en el control de activos estratégicos como el petróleo, los puertos, las finanzas y el flujo de caja, así como en la mejora de servicios básicos e infraestructura.
Asimismo, señaló que la transición no es únicamente política, sino también económica, institucional y geopolítica. “Venezuela quebró como Estado antes de quebrar como democracia”, afirmó, al destacar que la recuperación económica puede comenzar antes de que concluya la fase de estabilización, mediante una apertura real y cambios en el marco legal del sector energético para atraer inversiones.
En relación con la fase final, De La Cruz indicó que las elecciones no inaugurarán la transición, sino que la cerrarán. “Primero se ordena la casa y luego se vota”, dijo, al precisar que ese proceso requerirá un nuevo árbitro electoral, reglas limpias y garantías reales para todos los actores políticos.
Finalmente, el analista sostuvo que el proceso avanza con rapidez y responde a una dinámica de poder en tiempo real. “Esto no es una transición de libritos, es una transición en el terreno, gestionando el colapso para rescatar a Venezuela del abismo”, concluyó.
