Sacrificio de dolor, la nueva petición de EE. UU. para los venezolanos frente a presión de Trump

Una nube negra, gigante y llena de rugidos se posa nuevamente sobre Venezuela, en el marco de la política exterior de Estados Unidos. Y no es que la alegoría persiga quirúrgicamente a quienes dirigen al país, sino que amenaza con asfixiar mucho más al ciudadano de a pie, aunque esté en contra de las políticas impuestas por Nicolás Maduro en los últimos 10 años.
Mauricio Claver-Carone, enviado especial para América Latina de Estados Unidos, participó este jueves en un evento celebrado en el Miami-Dade College junto con el presidente del Consejo de Asuntos Mundiales de Miami, Aaron Rosen, recogido por medios de todo el mundo. Allí, habló de las estrategias de presión contra Cuba y Venezuela.
Pero lo que, en el caso de Venezuela llamó la atención fue que, más allá de mostrarse especialmente a favor de la deportación de miembros del Tren de Aragua a Venezuela, como parte de una “estrategia más amplia” para presionar a Nicolás Maduro, lo que sorprendió fue cómo se refirió a las consecuencias para los ciudadanos de pie en torno de la política antimigrante de Trump y las potenciales acciones que vendrán en el marco de las sanciones económicas.
“Entendemos que existen desafíos y es doloroso. Hay un dolor a corto plazo”, expresó y comparó la supuesta estrategia de Maduro con la de Fidel Castro en 1980, cuando liberó a criminales de las cárceles cubanas y estos formaron parte de los 125.000 cubanos que llegaron a las costas de Florida durante el éxodo del Mariel. “A diferencia de otros presidentes, que no fueron lo suficientemente decididos como para expulsarlos, el presidente Trump sí lo es”, argumentó.
Claver-Carone señaló que Trump, a pesar de las crisis mundiales existentes, como la guerra de Ucrania, “sigue muy enfocado en Venezuela” y que trabajarán hacia la meta de que sea un país democrático.
También justificó el “dolor” que pueden causar las medidas a los pueblos cubano y venezolano: “O se trata de dolor a corto plazo para obtener beneficios a largo plazo, o se tendrá dolor a largo plazo sin obtener ningún beneficio. A corto plazo, hay cosas que pueden parecer molestas o disruptivas. Pero, sinceramente, si no lo haces, no funciona. Así que tenemos que apostar todo, ir a lo grande o irnos a casa”.
Eugenio Martínez, periodista y analista político, se refirió a las palabras de Claver-Carone, quien as su juicio, aboga por una acción decisiva y fuerte contra Venezuela, en lugar de medidas más suaves o temporales. “Esta declaración refleja su enfoque en la política exterior, que ha sido descrita como dura y sin concesiones”.
El selectorado no sufre dolor
Jorge Morán, politólogo, especialista en marketing político, asegura que la experiencia previa venezolana revela que las sanciones no funcionan -o no funcionaron en su momento- para generar un cambio político. “La experiencia más generalizada ratifica este postulado. Tenemos un ejemplo cercano que es Cuba que más allá de sanciones tiene un embargo comercial. También están los casos de Irán o Rusia”, detalló, con mención a un caso emblemático en el que, si funcionó, que fue Sudáfrica, donde se produjo un cambio político hacia la democratización.
Al referirse a las palabras de Claver-Carone, Morán es enfático: “Claro que afecta al ciudadano de a pie. Yo lo sufro. Entre la terrible gestión económica del gobierno de Maduro y el tema de las sanciones el dólar se disparó y con ello la inflación. Un temor que muchos tenemos es que regresen la escasez de combustible porque para producir gasolina se necesitan de ciertos elementos que son importados. Para mi el horizonte no es agradable para los venezolanos”.
Sobre el “sacrificio de dolor” planteado por el funcionario estadounidense, explicó que la experiencia del anterior gobierno de Trump demostró que las sanciones por sí sola no funcionan, que sin apoyo de la comunidad internacional y presión interna, el escenario no tiene la fuerza con la que lo venden.
“Yo no veo el ánimo en la gente para salir a protestar porque obviamente hay temor y tampoco hay quien movilice más allá de María Corina Machado y para ello se necesita una coordinación política con unos líderes que se mantienen bajo resguardo porque también tienen temor”, argumentó.
Morán recomendó leer el libro El Manual del Dictador, escrito por Bruce Bueno de Mezquita y Alastair Smith. “Y ellos plantean ahí lo que se conoce como Teoría del Selectorado que se refiere a que, básicamente, cada gobierno del mundo se sostiene a partir del apoyo de un grupo de personas que hacen posible que ese gobierno siga gobernando. En el caso de un gobierno democrático son quienes tienen derecho al voto, grupos empresariales y algunos representantes de las fuerzas armadas”, resaltó.
En caso de gobiernos dictatoriales, el selectorado se reduciría a quienes detentan el poder, militares y a grupos económicos.
El politólogo resaltó que mientras el selectorado esté contentó quienes se encuentran al mando del poder mantendrán estabilidad. “Las sanciones en teoría van dirigidas a golpear a ese selectorado para que le quiten el apoyo. Ahora, ¿Funcionará? ¿Lograrán sus objetivos? Hasta ahora no parece y los más castigados somos los ciudadanos de a pie”.