Moisés Naím: "La amenaza más grande para la transición en Venezuela son las expectativas de la gente"
El escritor y analista político venezolano Moisés Naím analizó este jueves la situación política de su país y la trascendencia que, a su juicio, tuvo la ceremonia del Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado.
En una entrevista concedida al programa venezolano En Conexión, Naím celebró el discurso pronunciado en Oslo por Ana Corina Sosa, hija mayor de Machado, quien recibió el galardón en nombre de su madre, retrasada en su llegada a Noruega. El politólogo calificó la intervención como uno “de los mejores discursos que he oído sobre Venezuela en los últimos años”.
Para Naím, las palabras de Sosa representaron “una síntesis de la historia de Venezuela” y transmitieron un mensaje esencial: “la democracia no se da gratis, sino que debe conquistarse cada día”. En ese marco, advirtió sobre los desafíos inmediatos que enfrenta el país. “La amenaza más grande para la transición en Venezuela son las expectativas de la gente”, afirmó, citado por El Mercurio Online.
El analista explicó que, tras décadas de crisis, la población venezolana espera cambios inmediatos: empleo, comida en la mesa, transporte, servicios públicos y soluciones rápidas a los “gravísimos problemas de 26 años de tiranía”. Sin embargo, advirtió que estas expectativas desbordan la capacidad de cualquier nueva administración. “No hay organización ni talento empresarial ni gerencial que sea capaz de darle a la gente lo que espera”, enfatizó.
Según Naím, el gran reto del futuro gobierno será manejar la brecha entre esas expectativas y las limitaciones reales que enfrentará una administración posterior a Nicolás Maduro. “La gente está esperando que tan pronto llegue un nuevo gobierno, va a llegar una nueva realidad (…) y mucho de eso será cierto, pero la velocidad y la calidad de esa respuesta serán el gran tema”, apuntó.
Naím también comparó la futura transición venezolana con la experiencia chilena. Recordó una conversación con el expresidente Ricardo Lagos, quien le relató que lo más difícil tras la salida de Pinochet no fueron las negociaciones con el régimen, sino los conflictos internos dentro de la propia oposición. “Había fragmentación, animadversión, competencia y violencia verbal”, indicó. “En estos procesos de transición siempre hay circunstancias que te obligan a escoger entre lo malo y lo peor”.
Pese a los desafíos, el analista cerró con una afirmación contundente: “Yo no sé cómo se solucionará esto, pero sé que al 31 de diciembre de 2026, Maduro no va a ser el tirano que mande en Venezuela”.
