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María Corina Machado y el resurgir del debate electoral en Venezuela

A pesar de su imposibilidad de regresar a Venezuela, María Corina Machado ha logrado que las elecciones vuelvan a ser tema central en la agenda de Washington. Mientras Trump y Rodríguez abordan la transición, la oposición enfrenta el desafío de reconstruir instituciones democráticas.

María Corina Machado no ha logrado regresar a Venezuela, pero su insistencia ha reconfigurado el debate político en torno a las elecciones. Después de meses de que Washington priorizara el petróleo y la estabilidad sobre la democracia, el presidente Donald Trump dejó claro en su encuentro con Delcy Rodríguez durante la Asamblea General de Naciones Unidas que "al final tendrá que haber elecciones". Esta afirmación, revelada por fuentes de la Casa Blanca y difundida por el medio 'Axios', marca un giro en la narrativa de la transición venezolana.

Sin embargo, Trump no fijó una fecha ni condicionó su relación con Rodríguez a la celebración de elecciones. Aun así, su declaración implica un reconocimiento de que el futuro del país debe pasar por las urnas. Rodríguez, en respuesta, se comprometió a un "diálogo político con sectores de la oposición", prometiendo que serán los venezolanos quienes decidirán el "momento adecuado" para esos comicios.

Para Machado, este es el debate que ha intentado abrir desde que Rodríguez asumió el control del Gobierno tras la captura de Nicolás Maduro. La Nobel de la Paz advierte sobre el peligro de que una solución temporal se convierta en un nuevo status quo. Washington, por su parte, ha encontrado en Rodríguez una interlocutora dispuesta a negociar, lo que ha llevado a acuerdos sobre petróleo, seguridad y reconstrucción, así como a una reunión con Trump para expresar gratitud por la cooperación estadounidense.

Sin embargo, Machado sostiene que la transición debe centrarse en elecciones libres y con garantías. No busca que Washington la coloque en el poder, sino que se reconstruyan las instituciones necesarias para que los venezolanos puedan votar. Esta postura coincide con lo que Trump le planteó a Rodríguez, aunque la situación se complica por su incapacidad de regresar al país.

El mismo día en que Machado enfrentaba nuevos obstáculos para su retorno, Trump dialogaba con Rodríguez sobre elecciones. El senador Marco Rubio también se vio obligado a abordar el tema, reiterando que el problema en Venezuela no se soluciona únicamente con la figura de Machado. Para Washington, es crucial reconstruir las instituciones antes de celebrar nuevas elecciones, evitando así que se repitan los fraudes del pasado.

La hoja de ruta de Washington incluye tres pasos: modificar el Tribunal Supremo, reformar el Consejo Nacional Electoral y finalmente, fijar una fecha para las elecciones. Sin embargo, la Casa Blanca considera que precipitar este proceso puede ser contraproducente, especialmente dado que Venezuela enfrenta una crisis económica severa y una deuda soberana de aproximadamente 300.000 millones de dólares.

Algunos en la Administración sugieren que las elecciones podrían celebrarse el 24 de julio de 2027, aunque otros consideran más realista 2028. Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro, describió su encuentro con Trump como "histórico", pero en esa conversación también se abordó la cuestión electoral que Machado ha mantenido en el centro del debate.

Con la promesa de Rodríguez de que habrá elecciones, la cuestión va más allá de la producción petrolera o la estabilización económica. La presión de Machado ha logrado que las elecciones vuelvan a ocupar un lugar central en la discusión. Ahora, la pregunta es cuándo se celebrarán, bajo qué condiciones y cuánto poder habrá acumulado Rodríguez para entonces.

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