Mantilla, expreso político, critica a exmagistrada: "Su victimismo llega tarde"
Rosmit Mantilla, defensor de derechos humanos y expreso político, ha lanzado una dura crítica a la exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, Bárbara César Siero, tras su reciente denuncia de coacción. En una carta abierta, Mantilla sostiene que su reclamo llega tarde y es un intento fallido de distanciarse de un sistema que ella misma ayudó a consolidar.
La misiva de Mantilla se produce en respuesta a las declaraciones de César Siero, quien el 6 de octubre acusó al régimen de presionarla para firmar inhabilitaciones a opositores, incluyendo a la líder María Corina Machado. Sin embargo, para Mantilla, la exmagistrada no puede presentarse como una disidente genuina, ya que durante años fue parte activa de la maquinaria represora.
“No pretenda venderse ahora como una disidente ni como una funcionaria que descubrió la tiranía por sorpresa”, escribió Mantilla, enfatizando que los jueces que aceptan chantajes no son víctimas, sino ejecutores. Su crítica se vuelve más incisiva al recordar que la denuncia de César Siero, aunque válida, solo confirma "lo podrido del sistema".
En su carta, Mantilla recuerda cómo César Siero fue parte del Tribunal Supremo durante una década y cómo su actuación en el caso de Diosdado Cabello contra el diario Tal Cual la catapultó dentro del sistema. “Sabía al detalle cómo operaba ese aparato porque usted misma fue una de sus piezas más útiles”, señala.
El defensor de derechos humanos también alude a la reciente detención de los hermanos de César Siero, utilizados como herramienta de coacción para que ella actúe en contra de Machado. Para Mantilla, esta situación es un reflejo del sufrimiento que cientos de presos políticos han padecido, quienes buscaron justicia y solo encontraron complicidad en el sistema que ahora César Siero dice haber denunciado.
La carta cierra con una poderosa imagen de la injusticia que viven muchos en Venezuela: “La cárcel injusta que hoy sufren sus hermanos es espantosa, exactamente igual a la que sufren cientos de presos políticos”. Mantilla no deja espacio para la compasión, dejando claro que el tiempo de la complicidad ha terminado.
