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Maikel Moreno y El Aissami: ¿Los próximos extraditables?

¿Diosdado Cabello está en la mira? Para Jorge Morán, experto en Marketing Político, si se registran nuevas entregas de exfuncionarios venezolanos a Washington esto reflejaría el peso que ejerce Trump sobre las decisiones del gobierno interino. Luz Neira Parra, magíster en Desarrollo Social, agrega que estos movimientos podrían convertirse en instrumentos de negociación para obtener concesiones de Estados Unidos y garantizar la permanencia de quienes todavía controlan el poder en Venezuela. “La pregunta es qué se entrega, qué se obtiene a cambio y quién queda protegido”, señala.

La extradición a Estados Unidos de Álvaro Pulido, uno de los socios más cercanos de Alex Saab en Venezuela vuelve a poner bajo escrutinio a figuras que detentaron muchísimo poder. El caso destapa al mundo redes de corrupción y otros delitos, mientras crece la atención sobre funcionarios que estarían en el radar de la justicia estadounidense por su posible vinculación con estas operaciones.

En un reportaje difundido este martes la agencia de noticias Bloomberg detalla que Maikel Moreno, expresidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y Tareck El Aissami, exministro de Petróleo y exvicepresidente venezolano, estarían entre los funcionarios que podrían ser trasladados a Estados Unidos en las próximas horas. No menciona a Diosdado Cabello.

La posibilidad de que Moreno y El Aissami enfrenten a la justicia estadounidense surge en medio del creciente acercamiento entre Caracas y Washington y de una mayor cooperación en investigaciones relacionadas con presuntos delitos financieros y corrupción.

Moreno presidió el Tribunal Supremo de Justicia entre 2017 y 2022. En 2023, fiscales estadounidenses lo acusaron de presuntos delitos de lavado de dinero y de recibir sobornos a cambio de influir en decisiones judiciales. Las acusaciones sostienen que los pagos se realizaron entre 2014 y marzo de 2019, cuando Moreno tenía influencia sobre la asignación de jueces y las decisiones del máximo tribunal venezolano.

Por su parte, Tareck El Aissami ocupó cargos como ministro del Interior, vicepresidente ejecutivo y ministro de Petróleo durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Renunció a su último cargo en 2023, cuando era considerado el hombre con más poder en el país, tras el inicio de una investigación por corrupción en la estatal Pdvsa. Fue detenido, en medio de un escándalo político, en abril de 2024.

Las autoridades venezolanas lo vincularon con presuntos delitos relacionados con esa trama. Además, Estados Unidos ya lo tenía marcado, incluso entre los más buscados del FBI, por acusaciones vinculadas con el narcotráfico y presuntas violaciones de sanciones.

¿Quién vendrá después?

El periodista César Batiz, director de El Pitazo, asegura que Moreno estaría en la mira para ser detenido y sostiene que sería por orden de Diosdado Cabello, y que, posteriormente sería entregado a las autoridades estadounidenses, aunque aclara que hasta el momento no existe confirmación oficial de una orden de captura ni de un acuerdo para su traslado.

A través de un video publicado en redes sociales, Batiz recuerda un episodio político que podría explicar por qué Moreno continúa siendo una figura de interés en Washington, luego de adquirir un papel importante en las negociaciones entre representantes de la administración de Donald Trump con funcionarios y figuras vinculadas con el chavismo en 2019.

El objetivo de aquellos contactos era facilitar una ruptura dentro del oficialismo que permitiera sacar a Maduro del poder y abrir paso a una transición política, en medio de la crisis de legitimidad que atravesaba el gobierno venezolano.

Moreno habría sido considerado una pieza relevante debido a su posición al frente del TSJ. De acuerdo con las versiones sobre aquellas conversaciones, el tribunal debía adoptar decisiones que desconocieran la continuidad de Maduro y contribuyeran a abrir una salida institucional a la crisis.

Sin embargo, ese escenario no se concretó. El levantamiento del 30 de abril de 2019, encabezado por Juan Guaidó, no produjo la ruptura del Gobierno que sus promotores buscaban. Moreno permaneció en su cargo y Maduro se mantuvo en el poder.

Primero Alex Saab, luego Álvaro Pulido, y ahora una fuente coloca otro nombre sobre la mesa: Maikel Moreno. La pregunta es inevitable: ¿será el próximo? ¿Está comenzando una cadena de entregas de personajes que conocen algunos de los mayores secretos políticos y financieros del chavismo? ¿Y quién vendrá después?", se pregunta.

Intereses internos del gobierno venezolano

Para el politólogo Jorge Morán, los posibles traslados de exfuncionarios venezolanos a Estados Unidos también reflejarían el peso que ejerce Washington sobre las decisiones del gobierno interino.

Según Morán, si las autoridades estadounidenses consideran conveniente llevar ante su justicia a determinadas figuras, podrían impulsar las acciones necesarias para conseguirlo, en el marco de la cooperación entre ambos países. Además, agrega, que esta dinámica podría responder a intereses internos del propio gobierno venezolano.

La entrega de antiguos funcionarios o personajes vinculados  con el chavismo podría servirle a la administración interina para apartar a figuras que representen una incomodidad política o un obstáculo dentro de sus propias filas", explica.

Morán considera que Delcy Rodríguez busca consolidarse como una interlocutora confiable y colaborativa para la administración de Donald Trump, en una estrategia que también podría permitirle prolongar el proceso de negociación política en Venezuela.

A su juicio, la encargada del interinato tendría incentivos para mantener esa dinámica el mayor tiempo posible, mientras se afianza en el poder y posterga una definición sobre el calendario electoral.

Cada día que pase sin un cronograma electoral es beneficio para el Gobierno Interino. Le daría tiempo de mejorar la situación de los servicios públicos, fundamentalmente la electricidad, y la situación económica con el impulso de los acuerdos petroleros", advierte el académico y experto en marketing político.

Instrumentos de negociación

Para Luz Neira Parra, analista política y magister en Desarrollo social, las posibles entregas de figuras vinculadas al chavismo a la justicia estadounidense pueden tener una doble lectura tanto judicial como política.

La profesora universitaria explica que más allá de la cooperación entre Caracas y Washington para procesar a personas investigadas, estos movimientos también podrían convertirse en instrumentos de negociación para obtener concesiones de Estados Unidos y garantizar la permanencia de quienes todavía controlan el poder en Venezuela.

"La pregunta es qué se entrega, qué se obtiene a cambio y quién queda protegido", señala.

Parra destaca que la presión de EE. UU. sobre el poder venezolano no se limita al ámbito judicial. La experta explica que Estados Unidos cuenta con herramientas económicas, diplomáticas y legales que le permiten condicionar las decisiones de Caracas y exigir cooperación en asuntos de su interés. Sin embargo, aclara que esta presión no implica necesariamente que la democratización de Venezuela sea el objetivo prioritario de la administración de Donald Trump.

La política estadounidense también está atravesada por intereses estratégicos relacionados con el petróleo, la seguridad y la cooperación con las autoridades que actualmente controlan el país", comenta.

La especialista agrega que Delcy Rodríguez esté intentando consolidarse como una pieza útil para Donald Trump, ofreciendo cooperación en asuntos como el petróleo, la seguridad y la justicia, a cambio de reducir la presión de Estados Unidos sobre su gobierno.

Asimismo, Parra señala que la cooperación podría convertirse en una herramienta de supervivencia política e incluso, podría implicar el distanciamiento de antiguos aliados si eso facilita las negociaciones con Washington.

El peligro es que la negociación entre Washington y Caracas termine garantizando la continuidad de quienes controlan el poder, mientras la sociedad venezolana sigue esperando justicia, instituciones independientes y elecciones libres. La pregunta de fondo es si estas decisiones acercan a Venezuela a la democracia o simplemente reorganizan las alianzas para preservar el poder", sentencia.

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