La apuesta de inversión en Venezuela choca con una reconstrucción de $ 37.000 millones tras sismos
El doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio dejó al país frente a uno de los mayores desafíos de reconstrucción de las últimas décadas. Carreteras destruidas, fallas en el sistema eléctrico, edificios colapsados y miles de personas desplazadas forman parte del escenario que ahora obliga a las autoridades a concentrar esfuerzos en la recuperación de la infraestructura afectada.
La magnitud de los daños representa un reto financiero de grandes proporciones. De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales, las pérdidas alcanzan cerca de 37 mil millones de dólares, una cifra equivalente a aproximadamente un tercio de la producción económica anual del país. Además, miles de familias esperan por soluciones habitacionales luego de perder sus viviendas tras el colapso de edificaciones en comunidades costeras, especialmente en el estado La Guaira, reporta The Wall Street Journal.
La apuesta de inversión en Venezuela ahora tropieza con tan costosa reconstrucción en el Litoral central y otras entidades del país, donde centenares de estructuras se derrumbaron tras los movimientos telúricos.
Mientras continúan las labores de remoción de escombros y recuperación de espacios afectados, el gobierno interino de Delcy Rodríguez enfrenta cuestionamientos por la respuesta ante la emergencia y por la capacidad de ejecutar un proceso de reconstrucción en medio de la crisis económica que atraviesa Venezuela.
Estados Unidos, que sostiene tener un papel central en la administración de los recursos venezolanos tras la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero, anunció acciones de apoyo para atender las consecuencias del desastre. Según el Departamento de Estado, Washington ha destinado cientos de millones de dólares en asistencia y trabaja con funcionarios venezolanos en planes de recuperación.
Uno de los principales retos será garantizar viviendas para las personas que quedaron en condición de damnificadas. Especialistas de organismos de desarrollo regional han señalado que la construcción de nuevos hogares debe convertirse en una prioridad para evitar problemas adicionales relacionados con servicios públicos, seguridad y condiciones sanitarias.
En zonas como Playa Grande, Catia La Mar y otras comunidades de La Guaira, el terremoto dejó una profunda huella. Edificios residenciales quedaron reducidos a estructuras de concreto y metal, mientras familiares de víctimas continúan esperando recuperar los cuerpos de sus seres queridos atrapados bajo los escombros.
Para cientos de sobrevivientes, la tragedia significó perder años de esfuerzo y patrimonio. William Romero, uno de los afectados, relató que tras la destrucción de su vivienda volvió a quedar sin hogar, luego de haber enfrentado anteriormente los deslaves de Vargas en 1999. “He vuelto a empezar de cero”, expresó al describir la situación que atraviesa junto a su familia.
La reconstrucción también abre el debate sobre la calidad de las edificaciones y el cumplimiento de las normas de construcción. Expertos señalan que algunos colapsos pudieron estar relacionados con materiales deficientes, falta de mantenimiento y construcciones levantadas en terrenos vulnerables a movimientos sísmicos.
En medio de la emergencia, miles de venezolanos esperan que la tragedia marque un punto de cambio en las políticas de vivienda y prevención de riesgos. Para quienes perdieron sus hogares, la reconstrucción no solo representa levantar nuevas estructuras, sino recuperar una estabilidad que el terremoto arrebató en cuestión de minutos.
