El diario plural del Zulia

Editorial: No es un pacto comercial, es un pacto destructor

Ejercicio breve de imaginación:

¿Qué habría sido del mundo si Churchill, Roosevelt, Charles de Gaulle, hubiesen decidido pactar con el Nazismo o el Fascismo cuando estos ya estaban prácticamente acabados para invitarlos a seguir en el poder a cambio de una muy buena tajada de los recursos de Alemania e Italia?

Prácticamente una imagen así resulta imposible de encajar, no sólo como ficción del pensamiento, sino como una incongruencia ética-filosófica con aquellos personajes que definieron el curso de esa historia que nos marca hasta hoy, la historia de la batalla por la libertad.

A los venezolanos nos toca hoy hacer un ejercicio reflexivo sobre una realidad destructiva.

El “Acuerdo Trump” con Delcy Rodríguez para apoderarse del 20% de las reservas de petróleo de nuestra nación a cambio de pura narrativa falsa de libertad, transición y renacimiento de Venezuela.

Trump, pese a ser el Presidente de EE. UU., ha decidido una vez más, situarse en una ruta extraña desvinculada de las luchas por las libertades. La transita a diario con las políticas migratorias y los ejecutores del ICE, y la reedita hoy con su pacto con los sucesores del chavismo-madurismo que han destripado a Venezuela hasta la médula por 27 años.

Delcy Rodríguez no es la presidenta de Venezuela y su interinato acabó. Hoy es sencillamente la representación de la usurpación de la soberanía cobijada por Washington. Le ordenaron entregar 65 mil millones de barriles de petróleo a Estados Unidos y los entrega, inconstitucionalmente, apoyada por el poder supraconstitucional que encarna hoy Donald Trump.

Pero los juristas expertos de nuestro país ya levantan las alarmas y aseguran que el acuerdo es nulo y será revertido, pero para esto deberá primero que reinstitucionalizarse el país y es allí, donde también, la Sala Oval, diseñará el juego como tutelador.

El periodismo también lee entre líneas y creemos que el Washington trumpista buscará controlar cada detalle de la conformación del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. Trump no puede darse el lujo de que un poder revierta su “acuerdo más grande de la historia del petróleo”, sería una derrota no solo de imagen para el todopoderoso, sino también para el enorme colchón energético que espera legarle a la economía norteamericana tras destripar a Venezuela.

Así pues se encienden otras alarmas que van más allá de lo comercial, porque si a la puertas de una transición que pertenece a los venezolanos, el TSJ que buscará Washington para blindar el pacto se logra definitivamente, no dudamos en que vaya a ser también un TSJ para el continuismo del chavismo.

Carlos Alaimo
Presidente-editor

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