El diario plural del Zulia

Discurso del terror y la ingobernabilidad

Opositores responden a señalamientos del Presidente. Especialistas vaticinan escenarios más violentos

Si los números sobrepasaron los ocho millones en la elección de Constituyente, ¿por qué el discurso del Presidente fue tan agresivo? Esa es la pregunta.

El domingo, el oficialismo eligió a 545 constituyentistas que tendrán la tarea de reescribir una nueva Carta Magna que sustituiría a la Constitución de 1999. Esa elección se hizo, mientras 22 estados del país protestaban y Nicolás Maduro amenazaba.

—Tomaré la Fiscalía para que haya justicia— anunció el domingo en la noche Maduro, tras celebrar lo que para la militancia roja es una victoria.

El 31 de marzo, la fiscal Luisa Ortega Díaz denunció la ruptura del hilo constitucional en el país, debido a dos sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que anualaban las competencias de la Asamblea Nacional (AN). Desde entonces, se ha convertido en la voz de la conciencia del chavismo. Por eso la advertencia.

Para Ricardo Ríos, politólogo y miembro de la consultora Poder y Estrategia, Maduro se dirigió así de desafiante a su militancia dura —y a bandos contrarios— porque se trata de un sector ya agotado y afectado por los llamados a plantones, trancazos y paros cívicos.

—Con la Constituyente se levantará la inmunidad parlamentaria de algunos dirigentes de la oposición.

Se trata, según Ríos, de un discurso agresivo, pero no selectivo. Se pregunta si al referirse a la inmunidad parlamentaria, lo hará con toda la oposición o si será selectivo, a modo de generar una fragmentación en las las adversarias. “Es algo que hay que esperar”.

—Estamos en combate comunicacional otra vez contra las mentiras de las televisoras ¡alerta!—.

De nuevo, una arremetida contra medios de comunicación privados.

Cárcel y sin AN

—Es un muchacho estúpido, ya tiene su celda lista, solo estoy esperando que llegue la Constituyente. Ya tiene su nombre la celda a donde va este terrorista (…) Cuando salió a llamar a paro, yo dije, ¿con qué culo se sienta la cucaracha? ¡Terrorista imbécil!—.

Eso también lo sostuvo Nicolás Maduro. Fue el 20 de julio.

Se refiere a Freddy Guevara, diputado y vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), electa con mayoría en diciembre de 2015 —7 millones 707 mil 422 votos opositores, frente a 5 millones 599 mil 025 votos oficialistas—.

El parlamentario, miembro de la Mesa de la Unidad Democrática, ha sido el cabecilla a la hora de llamar a las paralizaciones y protestas nacionales. A esto, respondió que no entregarán el poder.

“Tenemos una decisión y es avanzar. Seguir luchando, profundizar la presión de calle, profundizar la presión internacional, ejecutar desde la Asamblea Nacional las competencias que tenemos para restituir el orden constitucional en nuestro país. Los que tienen que decidir si van a hacerlo o no, si van a detenernos o no son ellos, así que nosotros podemos controlar nuestras acciones, no las del adversario y actuar a pesar de todas las amenazas”.

La toma del Palacio Federal Legislativo para la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) es casi un hecho. La ratificó el domingo en la noche Diosdado Cabello, diputado y constituyentista electo.

“Los poderes constituidos no podrán impedir las atribuciones de la Asamblea Nacional Constituyente plenipotenciaria (ANC) y soberanísima y la Asamblea Nacional en desacato es otro poder constituido más. El presidente (Nicolás Maduro) dio la instrucción de que la ANC se instalará en el Palacio Federal Legislativo”.

Las sede del Poder Legislativo podría concretarse en las primeras 24 horas, después de la elección. “Nos sacan por la puerta y nos metemos por la ventana a la AN”.

Pero ya lo advirtió el diputado Henry Ramos Allup: “Si toman por asalto la AN, como suelen hacerlo, nosotros tendremos que hacer sesiones en otros sitios”.

Tres escenarios venideros

Ricardo Lobo vaticina tres escenarios posibles, cada uno con sus consecuencias. El primero, un cúmulo de hombres que gobiernan en medio de una situación económica y política crítica, independientemente de los números del domingo, apoyándose en la Constituyente.

El segundo, con un Gobierno que, teniendo conocimiento de sus di cultades, decida negociar con un sector moderado de la oposición. “En este sentido, usaría la Constituyente para golpear a los sectores radicales de la oposición. Y, por último, un poder central que siga la vía de la imposición, sin mirar a los lados, pues su único fin es perpetuarse “arriba”.

A los tres caminos expuestos los une el caos.

Las consecuencias de los tres escenarios será mayor conflictividad aun cuando las movilizaciones de calle mengüen, debido a cierto grado de desmoralización en la población, producto de los resultados electorales.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) contabiliza 4 mil 182 protestas desde el 1 de abril. De contar con la Constituyente, el Estado en manos rojas y de izquierda, se dirige a la radicalización del conflicto. “Lo cual podría terminar en una ingobernabilidad peor”.

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