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Deuda externa de Venezuela supera el equivalente a 18 planes Marshall

El Financial Times destapa monto de la mayor reestructuración de la historia. La exorbitante cifra que se alimentó en medio de un boom petrolero con ingresos de alrededor de un millón de millones de dólares debido a los malos manejos de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, con Delcy Rodríguez, como estratega económica, rebasa más de 18 veces la inversión de 13 mil millones de dólares que hizo el gobierno de Harry Truman (1945-1953) para ayudar a los países europeos a recuperarse de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, la nación está a punto de eclipsar el impago de 200.000 millones de dólares de Grecia en 2012 durante la crisis de la eurozona como la mayor reestructuración desde que hay registros.

Venezuela se dispone a revelar una cifra de deuda mucho mayor de lo previsto unos 240.000 millones de dólares (212.000 millones de euros), según una investigación de El Financial Times, que de confirmarse sustentaría la que podría convertirse en la mayor reestructuración soberana de la historia tras la captura de Nicolás Maduro por una operación militar de Estados Unidos. Ese monto supera con creces las estimaciones del mercado, que situaban la deuda entre 160.000 millones de dólares.

El monto rebasa más de 18 veces la inversión de 13 mil millones de dólares que hizo el gobierno de Harry Truman (1945-1953) para ayudar a los países europeos a recuperarse de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial.

Además de recursos, en aquel escenariop histórico de devastación, EE. UU. suministró asistencia técnica y para reactivar las economías. En un inicio, esta ayuda consistió en el envío de alimentos, combustible y maquinaria, y más tarde en inversiones en industria y préstamos a bajo interés.

Lo peor es que la cifra se alimentó en medio de un boom petrolero con ingresos de alrededor de un millón de millones de dólares debido a los manejos de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que, según Transparencia Internacional, desatendieron todos los controles previstos en la Constitución Nacional y las leyes, y el principio de endeudamiento sostenible, alcanzando este nivel de deuda sin precedentes.

El fondo monetario internacional es una de las instituciones que facilitan el acceso a créditos internacionales.

El laberinto de los Rodríguez

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, buscaría cerrar un acuerdo con los acreedores antes de fin de año para facilitar el regreso de Venezuela a los mercados internacionales.  Para preparar la reestructuración Caracas contrató a Centerview Partners como asesor financiero.

El banco de inversión estadounidense ha colaborado en un plan que se espera publicar a principios de julio y que, según las mismas fuentes, apunta a dejar la deuda en niveles sostenibles.

Además del plan de reestructuración, a finales de este mes se publicará un marco macroeconómico que evaluará el tamaño actual de la economía venezolana en torno a 100.000 millones de dólares, comparado con los 370.000 millones de 2012, y situará la relación deuda/PIB por encima del 200%.

El análisis de sostenibilidad de la deuda no ha sido elaborado por el FMI, algo inusual en procesos de esta magnitud; algunos acreedores podrían interpretar esa ausencia como un motivo para exigir mayores quitas. Aunque las autoridades venezolanas han mantenido conversaciones técnicas con el Fondo sobre datos económicos, el FMI ha declarado que no ha participado en el proceso y que, cuando sea necesario, está dispuesto a prestar asistencia.

Supera la reestructuración griega

 

Venezuela está a punto de eclipsar el impago de 200.000 millones de dólares de Grecia en 2012 durante la crisis de la eurozona como la mayor reestructuración desde que hay registros. Ya se consideraba más compleja que cualquier reestructuración anterior debido a la diversidad de las deudas venezolanas y al largo período transcurrido desde que Caracas dejó de pagar a sus acreedores.

La deuda más documentada corresponde a bonos del Gobierno y de PDVSA, que suman aproximadamente 60.000 millones de dólares, a los que se añaden cerca de 40.000 millones en intereses acumulados tras el impago, se incrementa en unos 5.000 millones anuales.

A ello hay que sumar deudas estimadas entre 30.000 y 50.000 millones con petroleras y acreedores comerciales por facturas impagadas, más de 20.000 millones en indemnizaciones judiciales por expropiaciones y pasivos con China (entre 10.000 y 20.000 millones), alrededor de 6.000 millones con Rusia y unos 4.000 millones con bancos de desarrollo.

La ofensiva del Gobierno de Rodríguez avanzó con rapidez al nombrar a Matthieu Pigasse de Centerview banquero con experiencia en reestructuraciones como Grecia y Argentina para liderar el proceso. Pigasse y su equipo, que incluyen a Hamouda Chekir, mantienen vínculos previos con Venezuela y con Rodríguez. La contratación provocó la reacción de Lazard, que intentó sustituir a Centerview ofreciendo sus servicios por una tarifa aproximada de 25 millones de dólares; Venezuela declinó esa propuesta, justificando la selección de Centerview por criterios de experiencia y especialización.La cuantía final de la comisión de Centerview no ha trascendido.

Tensión entre acreedores

Entre los asuntos que inquietan a los acreedores figuran la rapidez con la que Venezuela podrá reactivar la producción petrolera y la recuperación de las ventas de crudo mediadas por Estados Unidos desde la salida de Maduro. El banco central ha empezado a publicar algunos datos económicos; sus últimas cifras de balanza de pagos muestran exportaciones petroleras por 5.500 millones de dólares en el primer trimestre, un avance respecto a los 4.400 millones del tramo final del gobierno de Maduro, pero todavía muy alejadas de los niveles previos al impago y a las sanciones.

Los bonos venezolanos cotizan en torno a 55 centavos de dólar por encima de los 33 centavos previos a la caída de Maduro aunque esos precios no incorporan años de intereses impagados. Algunos inversores advierten de que, al no contar con un análisis de sostenibilidad del FMI, la negociación debe basarse en un diálogo amplio entre acreedores y una auditoría riguroso del perímetro de la deuda para proteger la viabilidad del proceso. Sobre los plazos, varios analistas dudan de que la reestructuración pueda cerrarse en 2026 y sitúan la probabilidad realista en 2027, dada la complejidad técnica y política del caso.

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