De la clandestinidad al Nobel: el recorrido de María Corina Machado
A pocas horas para que reciba formalmente su galardón, el nombre de María Corina Machado resuena con fuerza en el ámbito internacional. Este 10 de diciembre, en Oslo, será investida como ganadora del Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento que pone bajo los reflectores su lucha por la democracia y los derechos humanos en Venezuela.
El comité noruego atribuyó el premio a su “inusual valentía ciudadana” y a su rol como figura unificadora de la oposición, en un país donde la represión y la violencia institucional han marcado los últimos años.
Machado, considerada como la voz más critica del gobierno, ha denunciado en reiteradas oportunidades la falta de transparencia en las instituciones del Estado y la violación de los Derechos Humanos en el país, situación que dio pie a una persecución judicial en su contra, seguido de amenazas y campañas de difamación que la obligaron a vivir en la clandestinidad.
El punto de inflexión de la dirigente política de 56 años, llegó durante la crisis política de 2002, cuando fundó Súmate, una organización civil que se convirtió en un actor clave en la defensa del derecho al voto y la promoción de mecanismos de participación ciudadana, especialmente el referéndum revocatorio
Súmate organizó la recolección de firmas para el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez en 2004, un proceso que generó enorme controversia y que puso a Machado en el centro del debate político nacional. El Gobierno la acusó de recibir financiamiento extranjero y conspirar contra el Estado, cargos que ella siempre negó. Esta experiencia la convirtió en una figura polarizadora y visible de la oposición.
En 2005, Machado, quien entonces tenía 37 años, fue recibida por el presidente estadounidense George W. Bush en la Sala Oval de la Casa Blanca.
La opositora acudió a aquella reunión como fundadora y directora de la organización no gubernamental Súmate.
La imagen con Bush puso a Machado en el punto de mira del gobierno venezolano, que en ese entonces era liderado por Hugo Chávez.
A partir de aquel encuentro, el oficialismo la acusó de estar al servicio de la CIA y de colaborar con el "golpismo imperialista" que según el chavismo ejerce Estados Unidos. Tras la foto con Bush, la opositora se volvió cada vez más prominente en la política venezolana.

Carrera parlamentaria
En septiembre de 2010, María Corina Machado fue electa diputada a la Asamblea Nacional con el mayor número y margen de votos de cualquier representante en esa contienda. Su desempeño en el parlamento estuvo marcado por discursos contundentes y confrontaciones directas con representantes del chavismo, lo que le valió reconocimiento como una de las voces más combativas de la oposición.
Durante su período como diputada, Machado denunció sistemáticamente violaciones de derechos humanos, corrupción gubernamental y el deterioro de las instituciones democráticas. Su estilo confrontacional y su negativa a cualquier tipo de negociación con el Gobierno la diferenciaron de otros líderes opositores más moderados.
Durante una sesión parlamentaria, desde su escaño y tras un discurso de ocho horas de Hugo Chávez, Machado tomó el micrófono e interrumpió al entonces mandatario.
"Presidente, tenemos ocho horas escuchándolo a usted describir un país muy distante del que estamos sintiendo todas las mujeres y madres venezolanas", dijo Machado mientras era abucheada por la bancada oficialista.
"¿Cómo puede usted hablar de que respeta al sector privado en Venezuela cuando se ha dedicado a expropiar, que es robar?", prosiguió. "El tiempo se les acabó, es el tiempo de una nueva Venezuela".
Desde el atril de oradores de la Asamblea Nacional, Chávez le respondió: "Yo primero le sugiero que gane las primarias. Gane primero las primarias, porque está fuera de ránking para debatir conmigo".
En medio de los aplausos y ovaciones de los diputados chavistas, el mandatario dijo: "Ya que usted me llamó hasta ladrón, me llamó ladrón delante del país, no la voy a ofender. Águila no caza moscas, diputada".
En 2012 se sumó a las elecciones primarias presidenciales organizadas por la entonces alianza de partidos opositores conocida como Mesa de la Unidad Democrática. Quedó en tercer lugar con 3,81% de los votos en unos comicios en los que resultó ganador el aspirante de Primero Justicia, Henrique Capriles con 64,33%.
Vente Venezuela
Ese mismo año fundó Vente Venezuela, un partido político de orientación liberal que se convirtió en su principal plataforma política. Desde entonces, ha consolidado su posición como una de las principales referentes de la oposición venezolana, especialmente entre los sectores más radicales que rechazan cualquier diálogo con el gobierno de Nicolás Maduro.
Machado señala que Vente Venezuela "tiene diferencias profundas con posiciones conservadoras o de derecha". Por otra parte, asegura que su grupo político es el único no socialista del espectro político venezolano.
Su liderazgo se caracteriza por un discurso de principios inquebrantables, defensa de la libertad económica y política, y un rechazo absoluto al modelo socialista. Esta postura le ha generado tanto admiración fervorosa como críticas por su inflexibilidad.
Primarias e Inhabilitación
El gobierno la inhabilitó políticamente en 2023, impidiéndole presentarse como candidata en las elecciones presidenciales de 2024. A pesar de esta prohibición, Machado ganó las primarias de la oposición con un apoyo abrumador, convirtiéndose en la figura indiscutible del movimiento opositor.
Ante la imposibilidad legal de ser candidata, respaldó la candidatura de Edmundo González Urrutia, manteniendo su rol como líder moral y estratega de la campaña opositora. Su capacidad para movilizar a millones de venezolanos, incluyendo la diáspora, demostró su influencia política más allá de cualquier cargo formal.
Tras la derrota electoral de González en unos comicios cuestionados por la comunidad internacional por presuntas irregularidades, la dirigente política pasó a la clandestinidad tras las constantes amenazas en su contra.
Machado apareció en las marchas contra la toma de posesión de Nicolás Maduro, el 9 de enero, lo que marcaba su regreso a las calles tras permanecer en la clandestinidad desde finales de agosto.
Minutos después de finalizar su discurso, su partido, Vente Venezuela, informó en la red social X que la dirigente había sido "violentamente interceptada" por cuerpos de seguridad del Estado. Después, se anunció su liberación.
La líder opositora es una figura profundamente polarizadora en Venezuela. Para sus seguidores, representa la resistencia incorruptible frente al oficialismo, una líder valiente dispuesta a sacrificarlo todo por la democracia.
Sus críticos, por otro lado, la señalan como una representante de la élite económica desconectada de las necesidades populares y la acusan de promover posiciones políticas extremas.
Nobel de la Paz
El Comité Noruego del Nobel señaló que Machado ganó el premio "por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia".
El comité destacó su papel durante la elección presidencial de julio de 2024. En dicho proceso electoral, la oposición afirmó haber obtenido una victoria en las urnas, pero los resultados fueron desconocidos por el oficialismo, que nunca presentó pruebas de su supuesta victoria.
"La democracia es un prerrequisito para una paz duradera. Sin embargo, vivimos en un mundo donde está en retroceso, donde cada vez más regímenes autoritarios desafían las normas y recurren a la violencia", señaló el Comité Noruego.
El periodista César Miguel Rondón, expresó este lunes en su programa de radio, que María Corina Machado habría salido de Venezuela y ya se encontraría en Europa.
“Me acaban de informar del equipo de María Corina Machado que ella ya está en Europa”, informó Rondón.
Machado, le había ratificado a Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel, que viajaría a la capital noruega para recibir en físico el histórico galardón.
Este es el segundo Premio Nobel otorgado a una figura venezolana, después de que Baruj Benacerraf recibiera el Nobel de Medicina en 1980.
