Chile avanza en relaciones con Venezuela, pero sin avalar a Delcy Rodríguez
En un giro diplomático que ha levantado cejas, el presidente de Chile, José Antonio Kast, afirmó este miércoles que su administración está "respaldando la reconstrucción de Venezuela". Las declaraciones se produjeron tras una reunión en Nueva York con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, marcando el primer encuentro desde el restablecimiento de relaciones consulares, anunciado en agosto.
Kast, hablando desde Estados Unidos, subrayó que "se irán dando los pasos en los próximos meses para poder recuperar plenamente el funcionamiento de la institucionalidad en Venezuela". Sin embargo, el contexto de esta reunión fue la creciente preocupación del Gobierno chileno por la situación de los migrantes venezolanos en su territorio, muchos de los cuales aún no han podido regularizar sus documentos.
La cita, que se adelantó a lo previsto, se centró en “temas de relaciones consulares y diplomáticas”. Kast enfatizó que “en Chile tenemos muchas personas de nacionalidad venezolana” que requieren atención y soluciones inmediatas.
Cuando se le preguntó sobre la disposición de Rodríguez para realizar elecciones en Venezuela, el presidente chileno dijo que ella “habla de la reconstrucción y recuperación de Venezuela”, sugiriendo que cualquier llamado a elecciones dependerá de la resolución de problemas de infraestructura y de la reestructuración del sistema judicial en el país.
Pero, ¿qué significa realmente este acercamiento? A pesar de la retórica conciliadora, el oficialismo chileno muestra reservas. Guillermo Ramírez, diputado y presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), parte de la comitiva en Nueva York, dejó claro que “en ningún caso deben significar o interpretarse como un apoyo al gobierno de Delcy Rodríguez”.
Así, mientras el Gobierno chileno busca avanzar en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con otros países sudamericanos, la línea entre cooperación y legitimación del régimen de Rodríguez parece aún difusa. ¿Logrará Chile equilibrar esta delicada balanza sin perder su compromiso con la democracia y los derechos humanos en Venezuela?
