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“Bolichico” Alejandro Betancourt, acusado de fraude, enlaza operaciones petroleras entre Trump y Miraflores

Mauricio Claver-Carone, hasta este viernes 31 julio, operador petrolero de EE. UU. en Venezuela, reconoció en una entrevista con Reuters, que el venezolano, primo de Leopoldo López y acusado de uno de los mayores desfalcos de la historia de Venezuela a través de contratos fraudulentos en el sector energético, funge como enlace entre el régimen de Delcy Rodríguez y el tutelaje estadounidense

Al gobierno de Donald Trump en Venezuela no lo mueve la justicia o el rescate de la democracia. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, su rol es más que evidente: intenta absorber la mayor cantidad de recursos posibles de nuestra nación y no le da mayor importancia a los medios.

Mauricio Claver-Carone, hasta este viernes 31 julio, operador petrolero de EE. UU. en Venezuela, reconoció en una entrevista con Reuters, que el “bolichico” Alejandro Betancourt, primo de Leopoldo López y acusado de uno de los mayores desfalcos de la historia de Venezuela a través de contratos fraudulentos en el sector energético, funge como enlace entre el régimen de Delcy Rodríguez y el tutelaje estadounidense.

Al ser consultado por reporteros del servicio informativo de Reino Unido, en una entrevista, sobre algunas relaciones demasiado estrechas con algunos operadores políticos venezolanos, Clever-Carone admitió que, en el marco de las operaciones petroleras entre EE. UU. y Miraflores, “Betancourt ha sido de utilidad porque entiende bien el negocio petrolero en Venezuela” y ayudó a entablar puentes entre las partes.

El “bolichico", según la agencia de noticias inglesa, amasó una fortuna mediante contratos vinculados a los sectores petrolero y eléctrico del país durante el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez. Al mismo tiempo, enfrentó durante años el escrutinio e investigaciones relacionadas con presuntos casos de corrupción y lavado de dinero en diversas jurisdicciones, incluido Estados Unidos.

Ni Betancourt ni su abogado respondieron a Reuters. El Departamento de Estado tampoco abordó directamente la relación de Claver-Carone con el empresario.

Claver-Carone, un cubano-estadounidense del sur de Florida con una larga trayectoria de oposición al gobierno comunista de La Habana y aliado de larga data de Rubio, fue presidente del Banco Interamericano de Desarrollo durante la primera administración de Trump, antes de ser destituido por un caso de conducta indebida.

Bajo la lupa en España

A principios de junio, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ordenó reabrir una investigación por presunto blanqueo de capitales contra el venezolano, propietario de la marca Hawkers y uno de los rostros más visibles del grupo empresarial DerwickAssociates.

La decisión revoca el archivo decretado en marzo por el juez Santiago Pedraz y da un nuevo impulso a una causa que persigue el rastro de miles de millones de dólares presuntamente originados en operaciones irregulares vinculadas con Pdvsa.

El fallo representó una victoria para la Fiscalía Anticorrupción española, que advirtió que el cierre del expediente era prematuro y dejaba sin practicar diligencias consideradas fundamentales. Entre ellas figuran declaraciones de antiguos altos funcionarios venezolanos actualmente bajo jurisdicción estadounidense y vinculados con investigaciones por corrupción energética.

Acusaciones

Betancourt no es un nombre cualquiera dentro de la historia reciente de Venezuela. Junto con Francisco Convit y Pedro Trebbau integró el núcleo de empresarios que construyó una fortuna durante la crisis eléctrica venezolana y que posteriormente fue bautizado por la prensa internacional como el grupo de los “bolichicos”. Durante años, diversas investigaciones en Estados Unidos, Suiza y España intentaron seguir la ruta del dinero generado por contratos adjudicados durante la administración de Hugo Chávez.

La causa que ahora resucita en Madrid gira alrededor de un préstamo multimillonario otorgado en 2012 por Pdvsa a la empresa Administradora Atlantic. Según la Fiscalía, aquella operación habría servido para generar beneficios extraordinarios y alimentar una compleja estructura financiera que terminó moviendo recursos a través de distintas jurisdicciones internacionales.

Los investigadores sospechan que parte de esos fondos terminaron invertidos en España mediante adquisiciones inmobiliarias, compra de acciones, sociedades mercantiles y participaciones empresariales. Entre los nombres que aparecen en ese entramado destaca Hawkers, la compañía de gafas que convirtió a Betancourt en un actor relevante del ecosistema empresarial español.

Argumentación débil

El argumento venezolano ya no convence a la justicia española La decisión de la Audiencia Nacional tiene además una lectura política y judicial de enorme alcance.

Pedraz había archivado la causa alegando que los hechos ya habían sido investigados en Venezuela y que las autoridades venezolanas concluyeron que no existía delito. Sin embargo, los magistrados consideraron insuficiente ese razonamiento y respaldaron la posición de Anticorrupción, que cuestionó la profundidad e independencia de aquellas actuaciones.

El mensaje de la Audiencia es contundente: las conclusiones emitidas por tribunales venezolanos no pueden convertirse automáticamente en un blindaje frente a investigaciones por corrupción o lavado de dinero dentro de territorio europeo.

Para Alejandro Betancourt, cuya imagen pública había logrado desplazarse desde los cuestionamientos de Derwick hacia el perfil de inversionista internacional, la decisión representa mucho más que la reapertura de un expediente. Significa que las preguntas sobre el origen de una de las mayores fortunas surgidas al calor del chavismo siguen abiertas y que la justicia española aún no considera cerrado el capítulo.

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