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Bloomberg: EE. UU. mantiene por conveniencia a Delcy Rodríguez y posterga la transición en Venezuela

Aunque Rodríguez fue reconocida formalmente como presidenta encargada, ha mantenido intacto el aparato de seguridad y represión del madurismo. Su ministro de Defensa, Gustavo González López —exdirector del Sebin y sancionado internacionalmente por violaciones a los derechos humanos— reemplazó a Vladimir Padrino López. Organismos de derechos humanos denuncian que no hay avances significativos en el desmantelamiento del “esquema de miedo”

Tres meses después de la detención de Nicolás Maduro, el chavismo se mantiene en el poder bajo la presidencia de Delcy Rodríguez, mientras las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos atraviesan su mejor momento en años. Sin embargo, según un reportaje de Bloomberg, Washington no muestra urgencia por impulsar una transición democrática plena, priorizando el acceso a los recursos energéticos y mineros del país.

Expertos consultados por el medio especializado indican que la administración Trump considera conveniente mantener a Delcy Rodríguez en Miraflores.

A la administración Trump le convendría mantener a Delcy Rodríguez como presidenta, porque unas elecciones complejizarían el acceso de Estados Unidos a los recursos de Venezuela”, afirma el analista Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Argentina.

El reportaje destaca que el proceso político actual permite a Washington imponer condiciones favorables a sus intereses económicos. Entre los avances más significativos se encuentran:

  • La venta de petróleo venezolano a precio de mercado bajo supervisión estadounidense.
  • La aprobación de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que abre la puerta a la inversión privada extranjera.
  • El avance de una Ley de Minería alineada con las presiones de la Casa Blanca.

Además, la embajada de Estados Unidos reabrió sus operaciones en Caracas tras siete años cerrada, y Venezuela restableció su sede diplomática en Washington tras la rebaja de sanciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, había establecido tres fases para el país: estabilización, recuperación y transición democrática. Hasta ahora, las dos primeras avanzan con claridad; la tercera, según analistas y organismos de derechos humanos, se encuentra estancada.

“Comprando tiempo”

Estados Unidos está aprovechando el control que tienen sobre Delcy, mientras que ella y su hermano, Jorge Rodríguez (presidente de la Asamblea Nacional), están comprando tiempo”, señala el politólogo Benigno Alarcón.

Aunque Delcy Rodríguez fue reconocida formalmente como presidenta encargada, ha mantenido intacto el aparato de seguridad y represión del madurismo. Su ministro de Defensa, Gustavo González López —exdirector del Sebin y sancionado internacionalmente por violaciones a los derechos humanos— reemplazó a Vladimir Padrino López. Organismos de derechos humanos denuncian que no hay avances significativos en el desmantelamiento del “esquema de miedo”.

Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch, califica los progresos como “muy precarios”. “Aunque se liberaron 670 presos políticos y se aprobó una Ley de Amnistía el 20 de febrero, la aplicación ha sido desigual y el sistema judicial sigue sin independencia. No se ha convocado a elecciones presidenciales y las reformas se concentran casi exclusivamente en el sector petrolero y minero”, declaró a Bloomberg.

Ronal Rodríguez es más directo: “Donald Trump no es un demócrata, Donald Trump tiene intereses y los expone casi que descaradamente. Para la Casa Blanca, mantener a Delcy en Miraflores facilita el control directo sobre los recursos sin tener que negociar con un eventual gobierno electo que podría poner condiciones”.

Mientras tanto, la oposición y diversos sindicatos convocan a manifestaciones —como la prevista para el próximo 9 de abril— y advierten que, sin un cronograma electoral claro, el gobierno de Delcy solo podrá sostenerse mediante la represión.

Los analistas coinciden en que los comicios de medio término en Estados Unidos, previstos para noviembre, podrían marcar un punto de inflexión. Si Trump pierde fuerza en el Congreso, su margen para tolerar un régimen autoritario a cambio de petróleo y minerales podría reducirse drásticamente.

Por ahora, la prioridad de Washington es clara: estabilidad a cualquier precio, siempre que ese precio incluya acceso preferencial a los recursos venezolanos. La transición democrática, por el momento, queda en segundo plano.

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