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Rodrigo Rivera Morales | La tragedia de los presos políticos en Venezuela

La represión desarrollada en Venezuela no es actual, esta ha estado presente en el transcurso de estos 25 años. En estos años se ha dado persecución permanente a la oposición, instrumentación del proceso penal para acallar a quienes discrepan, atemorizar a la población para que no proteste y se someta a sus políticas, con el fin de preservar su hegemonía. De pronto la pandilla gobernante ha conocido que el pueblo venezolano se sacudió el miedo y voto, aplastantemente, contra el dictador Maduro y el nefasto régimen que representa. La respuesta de la pandilla gobernante, ante la derrota infligida por el pueblo venezolano, fue brutal: asesinatos, heridos y miles de presos.

El mundo está consciente que en Venezuela hay presos políticos. No me refiero solo a los gobiernos democráticos, sino a todos, incluso los autoritarios, pues, en estos últimos es práctica habitual tener presos políticos y hacer callar como sea a la disidencia. No hay duda alguna que en Venezuela existe, actualmente, una dictadura impuesta por una oligarquía cívico-militar Es una dictadura que se ha ido construyendo en escala bajo la forma de concentración del poder en una cúpula en fusión con el partido oficialista.

La represión desarrollada en Venezuela no es actual, esta ha estado presente en el transcurso de estos 25 años. En estos años se ha dado persecución permanente a la oposición, instrumentación del proceso penal para acallar a quienes discrepan, atemorizar a la población para que no proteste y se someta a sus políticas, con el fin de preservar su hegemonía. De pronto la pandilla gobernante ha conocido que el pueblo venezolano se sacudió el miedo y voto, aplastantemente, contra el dictador Maduro y el nefasto régimen que representa. La respuesta de la pandilla gobernante, ante la derrota infligida por el pueblo venezolano, fue brutal: asesinatos, heridos y miles de presos.

La pandilla gobernante cívico-militar mostró su esencia criminal, su carencia de escrúpulos. La represión la dirigió a diestra y siniestra, se ensañó contra el pueblo que protestaba el descarado robo electoral, cayó sobre adolescentes, mujeres, discapacitados, jóvenes, trabajadores. Sus cuerpos represivos apresaron, cobardemente, a miles de venezolanos, sometiéndolos a infames torturas físicas y psicológicas. Evidentemente, la pandilla gobernante puso en funcionamiento su sicario judicial y a sus pistoleritos (jueces y fiscales) para que hiciesen una patraña de expedientes y bajo el supuesto manto de legalidad legitimaran el encarcelamiento de los aprehendidos en las protestas.

Por su parte, el sicario judicial (fisca) muy diligente y complaciente empezó a elaborar expedientes falsos, basados en pruebas imaginarias construidas por ellos, una evidencia es que apresó delincuentes comunes y bajo promesa de libertad los puso a declarar que MCM y gente de la oposición los había contratado para robar y asesinar. Con estos falsos expedientes dictaron detención a muchos venezolanos dignos que disienten de las políticas gubernamentales y han denunciado la gigantesca corrupción presente en el régimen.

Por múltiples fuentes se ha conocido de la tragedia de ser preso político en Venezuela. Los hechos de tortura, malos tratos, extorsión ha sido constatada por organismos internacionales (informe ONU de Bachelet). Son muchos los testimonios recogidos de víctimas directa de tortura, así como de familiares que en sus visitas sufrieron vejaciones y humillaciones de los carceleros. Son conocido los diversos sitios de tortura y los psicópatas torturadores (policías, militares) que se ensañan sádicamente contra los presos.

Estamos en lucha contra la dictadura, esto implica diversos campos de batalla. Uno de ellos es la liberación de los presos políticos. Precisamente, Carlos Alaimo, fiel a sus principios de humanismo cristiano sobre la persona y sociedad, ha realizado un llamado para tener en la agenda de luchas, en forma prioritaria, la exigncia de la liberación de los presos políticos y el cese de la represión, la tortura y de la arbitrariedad judicial.

Considero que esta empresa, que más que política es humanista, planteada por Carlos Alaimo, debe ser aceptada y respaldada con fuerza y unidad. Debemos acudir ante todos los órganos, en especial los internacionales, para que actúen con la urgencia y la fuerza necesaria. Los opositores no podemos dejar de lado esta iniciativa de Alaimo. Es nuestro compromiso con la libertad y de solidaridad con las m mujeres y hombres, mayores y jóvenes, que hoy padecen la ignominia de encarcelamiento injusto y vejaciones por reclamar libertad y exigir democracia.

A través de esta columna quiero decirle a Carlos que no está solo en su planteamiento, no solo los respaldan las esposas y madres que lloran por sus hijos y esposos. sino que somos miles de personas que patrocinamos la tarea apremiante de exigir la liberación de los presos políticos y cese de las torturas y malos tratos para los detenido. Adelante, Hasta el final.

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