Rodrigo Rivera Morales | Ética, periodismo y verdad
Hace algunos años lei el libro de Umberto Eco titulado “Número cero” el cual pone al desnudo la manipulación de la información que se realiza en los medios de comunicación, bien por orden los duelos y directivos, bien de acuerdo periodistas y directivos o por el mismo periodista con base a un interés personal o político. Eco nuestra como hay una violación de la ética profesional en forma permanente y sistemática. Consecuentemente, se falsea la realidad y se oculta la verdad.
No hay duda que los medios de información -viejos o con uso d nuevas tecnologías- constituye una poderosa herramienta para formar opinión pública. El caso es que normalmente las personas no investigan las fuentes, no contrastan y asumen consciente o inconscientemente lo recibido de información como cierta. Los propietarios de medios y los periodistas saben de esta realidad y muchos de aprovechan tirando por el piso la ética profesional.
En el ámbito internacional y nacional diversos sectores han advertido de esta situación y se han promovido variadas firmas para menguar esa problemática. Para tner una base superior se ha consagrado el derecho a la información veraz, formando parte del elenco de derechos que conforman el derecho al desarrollo de la personalidad. Esto ha permitido elaborar leyes de desarrollo m sin que se altere el núcleo central de derecho a la información, por ejemplo, derecho a réplica. El problema es que a veces se da una especie de información subliminal falseada y destinada a vender una mentira y ocultar la verdad. Oreo problema es cuando se trata de hechos políticos he históricos, obvio, se hace más fácil esa deformación.
Venezuela ha padecido en forma funesta una dictadura en los últimos años instalada por Chávez. Han sido años de tiranía violación de derechos humanos, quiebre del Estado derecho, desconocimiento de la Constitución y de la soberanía popular, profundización de la problemática social, hundimiento catastrófico de la economía nacional y ruina de las empresas estatales. Han sido los chavistas civiles y militares quienes han cometido esta barbarie.
Pero, algunos medios, periodistas y políticos, sin rubor alguno como han sido los jerarcas chavistas mentirosos, para no reconocer su responsabilidad le asignan la culpabilidad a otro. Vemos con estupor como se le asigna la culpa del actual desastre a a Rafel Caldera. Lo hacen de dos vertientes, una, que el fue el causante de la problemática social. Ocultan que desde Lusinchi se corrió la arruga, se acentuó la corrupción y agudizó la problemática social Caldera recibió un país en crisis casi terminal, en su gobierno enderezo muchos programas sociales, en incluso en uno de ellos piso al frente a un golpista que designó incorporarse a la lucha democrática a Francisco Arias Cárdenas. Caldera realizó una apertura a la inversión petrolera externa y se negociaron contratos favorables al país, generarían empleos e ingresos importantes al país, lamentablemente hubo una caída drástica de precios en el petróleo que freno la inversión y desajusto fuertemente el presupuesto nacional. Eso lo olvidan y ocultan esa verdad.
La otra vertiente, ha sido que Caldera perdono a Chávez. Se olvidan que Pérez dio perdón a algunos, Ramón J. Velásquez También. Ocultan que la mayoría de políticos exigían el perdón, incluso el episcopado católico, en las FF.AA, no se oponían. Por otra parte, Caldera siempre fue un hombre de paz, del perdón como fiuel seguidor del evangelio de Cristo.
Lo más cínico de las acusaciones contra Caldera es que desde se inició el taque ha sido, precisamente de quienes alababan a Chávez, quienes le dieron publicidad fuera de lo común y lo vendieron a las masas como el salvador. No recuerdan que en pago de esa enorme difusión llevaron a muchos periodistas y familiares en las listas para congreso y salieron varis como diazotados y senadores. Olvidan que Calder a no se prestó para las payadas del gran estafador y no le dio la banda presidencial y fue fuertre cr{ético de ka constituyente. En honor a la historia, a la verdad debe decirse la verdad. Caldera es una figura histórica por su pensamiento, su honestidad y compromiso con el pueblo, la justicia social y la democracia,
