Gina Montaner | Yoani Sánchez, la luz que alumbra
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, se ha codeado con el resto en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid el 4 y 5 de noviembre, haciéndose pasar como un político más entre representantes de las democracias de América Latina. Mientras fingía pertenecer a un club al que supuestamente se ingresa por el respeto a los valores democráticos, en Cuba arreciaba la represión contra los periodistas independientes, cuya información veraz contrasta con la propaganda de la dictadura castrista. Una vez más, la delegación cubana se marchó de la Cumbre sin recibir el rapapolvo que se merece, por no hablar de una expulsión absolutamente justificada.
Precisamente el pasado jueves, cuando jefes de Estado y de Gobierno firmaban documentos y acuerdos que ensalzan lo que debería definir a las sociedades abiertas y plurales, en La Habana la policía política detenía a la reconocida periodista independiente Yoani Sánchez, directora del digital 14ymedio. Unos días antes la Seguridad del Estado arrestó por unas horas a otra periodista no oficialista, Camila Acosta. En realidad, es lo que el régimen, presidido por el gobernante Miguel Díaz-Canel, hace periódicamente con una violencia que varía según las circunstancias. No es la primera vez que Yoani es víctima del acoso policial. En esta ocasión ha permanecido 9 horas detenida hasta que fue puesta en libertad y acusada de atentar contra el orden constitucional. Forma parte de la ficción en la que se sustenta la mentira castrista.
Las crónicas de Yoani, que ella combina con textos y vídeos en los que da cuenta de la situación que atraviesa la isla mientras camina por las calles de la capital cubana, son un fresco imprescindible que ilustra la grave crisis del país. Con ese Cafecito informativo diario que divulga en las redes cualquiera puede informarse de los apagones constantes, la suciedad que reina en las calles, la escasez de comida y de combustible. En definitiva, la precariedad en la que viven los cubanos y de la que no pueden escapar por la ineficiencia de una dictadura cuya única razón de ser es la de mantenerse en el poder a cualquier precio. Y el precio de su cruel ineptitud lo paga un pueblo que vive en una zona arrasada por la guerra: la del castrismo contra su propia gente.
La labor de Yoani, y de todos los periodistas independientes que se atreven a desenmascarar las mentiras de medios oficialistas como Granma y Cubadebate, es la ventana a través de la cual podemos tener conocimiento de lo que realmente ocurre bajo un gobierno totalitario que emplea la represión con el objetivo de que nada ni nadie se salga de sus parámetros. A lo largo de los años, han sofocado los movimientos cívicos y los esfuerzos de la disidencia por que la dictadura más longeva de Occidente termine de una vez. Para el régimen, el trabajo incansable de periodistas como los que escriben para 14ymedio los desnuda ante el mundo, dejando al descubierto la podredumbre de sus tácticas matonas.
Por mucho que el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez, se reúna con representantes del gobierno del presidente Donald Trump y asegure vagamente que Cuba está dispuesta a dar pasos, en La Habana siempre se vuelve a la casilla de salida: ejercer la represión. Como el perro adiestrado para lanzarse a la yugular del adversario, los castristas no saben hacer otra cosa. En eso consiste su esquizofrénica dicotomía, al presentar un discurso victimista (todo abuso se justifica por el embargo de Estados Unidos) a la vez que son los victimarios de una sociedad que mantienen amordazada y condenada a la miseria.
Por eso Bruno Rodríguez se pasea orondo en Cumbres a las que es invitado sin que nadie le diga a la cara que basta ya de tantos atropellos; y que mejor no firme nada porque no tiene autoridad moral alguna para departir con demócratas que han llegado al poder por la vía de las urnas. Lamentablemente, ni una palabra cuando todos salen en la foto de grupo. Y así hasta el próximo encuentro hipócrita y estéril. A esas mismas horas, Amnistía Internacional ya había sacado un comunicado denunciando el arresto arbitrario de la periodista cuando salía de su casa.
Si no fuera por Yoani Sánchez y los aguerridos periodistas independientes que se mueven en la capital cubana y el resto de la isla arriesgándose a ser perseguidos y encarcelados, en el exterior también estaríamos sumidos en la oscuridad que envuelve a Cuba. Ellos son la luz que alumbra y que el castrismo quisiera apagar. [©FIRMAS PRESS]
* Gina Montaner (La Habana, 1960). Periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el Nuevo Herald y en diversos periódicos en América Latina. Sus libros más recientes son No esperes por mí mañana (Planeta 2026) y Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida (Planeta 2024). En 2009 publicó la novela La mala fama (Plaza y Janés) y en 2006 coordinó y prologó Un día sin inmigrantes (Grijalbo).
*Twitter: ginamontaner
