Edwuind Pérez Palmar | Resistencia Indígena como discurso de victimismo y resentimiento en los pueblos aborígenes de Venezuela
Este día tiene variadas interpretaciones, “descubrimiento”, “encuentro de dos mundos”, “resistencia indígena”, en fin, distintas acepciones que solo explican la identificación del “hallazgo hispánico de nuestro territorio”, el cual, vale la pena recordarlo para darle sentido a nuestra narrativa, nuestra historia, nuestras raíces; para orientarnos y situarnos en la historia de la lucha de nuestros antepasados.
Normalmente, se habla de este episodio histórico para destacar el rol expoliador y colonizador de los europeos en tierras nativas sustentadas en una estrategia de persecución, caza y matanza de indígenas para la posesión de recursos naturales, implantación colonial y apropiación de las tierras nativas. Este proceso es muy bien conocido en el discurso histórico y la narrativa política de Latinoamérica, principalmente en los movimientos regionales de reivindicación de los pueblos indígenas.
En las últimas tres décadas, se fortaleció un movimiento regional representado por líderes indígenas autoidentificados con movimientos y militancias de izquierdas, quienes construyeron un discurso alineado a la “no exclusión de pueblos indígenas”, “a la dignificación de los pueblos indígenas”, “a la participación política y decisiones de poder”, “salud y educación” y “reivindicación de los territorios indígenas”. Este movimiento pudo construir su narrativa sobre la base del victimismo, la culpa, la acusación e invocación del pasado para justificar y ampliar el activismo ideológico más que la causa indígena directa.
Han transcurrido más de tres décadas de participación y, acción directa de un liderazgo indígena que ha probado y compartido el poder de gobernanza con los estados-nacionales de Latinoamérica. El objetivo de ocupar, construir y dirigir espacios de poder en políticas públicas también tuvo impacto en Venezuela; entrando el siglo XXI, con la creación de un ministerio de Pueblos Indígenas, se buscó la asistencia del Estado en asuntos de salud, educación, territorio, alimentación, idioma, aceptación y derecho de voz y voto en las decisiones políticas, situación que despierta generaciones de líderes no solo por la lucha, sino por la asistencia de pueblos y comunidades indígenas mediante la inclusión social, la interculturalidad y la reivindicación territorial.
Es habitual, que para esta fecha los líderes indígenas y grupos de poder político indígena, exponen discursos donde el pasado de hace quinientos años es el responsable de la exclusión, pobreza, hambre y atraso de los pueblos nativo; señalan, que, gracias al respaldo y cohesión de movimientos de izquierda, los pueblos nativos gozan de mejores condiciones y calidad de vida. Esa es la narrativa visible y audible en congresos, convenciones, prensa, medios de comunicación, redes sociales y diversas ONGs sostenidas por recursos y medios de partidos de izquierda.
No obstante, en Venezuela existe una realidad que vale la pena describir y desmontar los mitos comunes de una política de asistencia indígena que en la práctica no es efectiva. A pesar de contar con un ministerio indígena desde hace más de treinta años, constitución, leyes y decretos “a favor de los pueblos indígenas”, los pueblos nativos de Venezuela siguen sin demarcación de tierras ancestrales, pobreza extrema, migración forzada, altas tasa de mortalidad infantil y mortalidad materna, inseguridad alimentaria y desnutrición, analfabetismo en la infancia indígena, sin educación intercultural y sin acceso a las tecnologías educativas, la proliferación de enfermedades tropicales aumentan las estadísticas de morbilidad y mortalidad de las poblaciones nativas, la falta de equipamiento y asistencia en salud, acceso a vías de comunicación, escases y salubridad del agua, la producción, la no integración de la economía ancestral a las actividades productivas y la desterritorialización siguen amenazando la ancestralidad venezolana. (Informe 2023: Situación de los Derechos Humanos Indígenas en Venezuela. Publicación anual PROVEA. Disponible en: https://provea.org/actualidad/pueblos-indigenas-desprotegidos-en-venezuela/; Reportaje ACNUR, 2023: ACNUR ayuda a personas indígenas venezolanas permanecer en su territorio. Disponible en: https://www.acnur.org/noticias/historias/acnur-ayuda-personas-indigenas-venezolanas-permanecer-en-su-territorio)
Es evidente que el discurso de culpables, señalamientos, resentimientos, rencores, victimismo, socialismo indígena y narrativas repetidas no han tenido efecto en la mejora de la calidad y nivel de vida de los pueblos nativos que hoy siguen padeciendo exclusión, hambre, desnutrición, analfabetismo y olvido en las agendas de políticas públicas y asignación de recursos para su desarrollo humano. Vale la pena hacer un ejercicio retrospectivo no sobre ruinas discursivas, sino tener presente el pasado como un espejo histórico donde podamos reconocer los patrones de errores e identificar oportunidades, entendiendo que nuestras sociedades indígenas no son entidades pasivas sometidas a fuerzas ideológicas ajenas a la cosmovisión ancestral, sino conjunto de seres humanos que también toman decisiones, y aprenden de sus errores.
Los acontecimientos recientes, tanto a escala global como Latinoamérica y especialmente en Venezuela a nivel de política, política pública, política económica, geopolítica, recursos naturales y modelos de desarrollo nos convoca a un destino como indígenas: disposición a “la combinación de conocimientos ancestrales a la adaptación y a la integración” ante la emergencia de transformaciones globales alineadas a nuestro hemisferio occidental.
Como indígenas entender y extraer del pasado las lecciones claras aplicables para nuestro tiempo. La realidad socioeconómica, territorial, demográfica, nutricional, educación y ambiente de las áreas geográficas indígenas son señales urgentes de adoptar un enfoque integrativo de nuestras sociedades indígenas combinando ancestralidad con pragmatismo real. Los tiempos han cambiado, el mundo se mueve en un enfoque nada aislado, la permanencia o colapso de una sociedad indígena se da por su aislamiento y poca flexibilidad para enfrentar de manera conjunta problemas y desafíos que van más allá de fronteras nacionales.
Como generación actual tenemos la oportunidad de aprender de las generaciones pasadas no viciadas de ideologías, construir un enfoque que honre la memoria ancestral heredada de nuestros antepasados nos convoca a la interdependencia cultural. Esta es una época diferente, debemos observar cómo nuestras sociedades nativas han respondido no solo a la carga histórica reforzada por un discurso de victimismo, sino como desde inicios de este siglo XXI, se le usó como instrumentos de imagen ideológica para justificar un movimiento regional con fines socialistas.
La emergencia de esta época invita a no subestimar la cohesión social de las sociedades nativas, aceptar que nuestras sociedades también son capaces de adaptarse tempranamente ante los cambios, que aplican una gobernanza inteligente, que cooperan entre comunidades, que gestionan su territorio, sus recursos hídricos, sus bosques, sus suelos y que cree en la interdependencia del ambiente, la cultura, la política y la economía como parte existencial de la cosmovisión ancestral. En estos tiempos más que hablar de resistencia ancestral se debe hablar de interdependencia cultural y reafirmación étnica desde la óptica integrativa de las culturas nativas.
Indígena Wayuu del clan Pushaina. Profesor de Geografía Humana e Investigador en Geografía de Libre Mercado de la Escuela e Instituto de Geografía de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Coordinador de la Oficina de Atención al Estudiante Indígena de la Universidad de Los Andes. Analista en Geopolítica y Asesor en Educación Geográfica para Empresas Privadas. Consultor en Gestión Integral de Riesgo para Pueblos Indígenas del Centro de Investigación en Gestión Integral de Riesgo (CIGIR). Embajador en Gestión Integral de Riesgos y Recursos Naturales para el Desarrollo Humano en Pueblos Indígenas de Venezuela por el Parlamento Internacional de Derechos Humanos de los Estados Unidos de América
