Yucatán cierra lagos tras muerte por ameba “comecerebros”
La tranquilidad de los espacios acuáticos en Yucatán se vio abruptamente interrumpida tras la muerte de un instructor de esquí acuático, quien contrajo la ameba Naegleria fowleri. Este trágico suceso llevó a las autoridades a clausurar seis lagos artificiales en la región, un popular destino turístico.
La víctima, de 36 años, fue hospitalizada durante varios días debido a una meningoencefalitis amebiana primaria, la enfermedad que esta ameba puede provocar. Su fallecimiento, el primero registrado en el estado, encendió las alarmas sobre la calidad del agua en estos lagos, donde se llevan a cabo actividades recreativas como esquí acuático, remo de pie y kayak.
El secretario de salud de Yucatán, Alberto Alcocer, instó a la población a informar al personal de salud si habían estado en contacto con el agua de los lagos cerrados, pero fue claro en su mensaje: “Encontrar esta ameba en el ambiente no significa que exista una epidemia”. En un video divulgado, Alcocer explicó que la infección ocurre cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, enfatizando la importancia de la prevención.
Las autoridades sanitarias han intensificado la vigilancia en la zona y han abierto una investigación contra las empresas responsables del mantenimiento y calidad del agua en el lago donde se detectó la ameba. Estos lagos, construidos en centros comerciales y residencias de lujo, son un atractivo turístico que ahora enfrenta un sombrío panorama.
La Naegleria fowleri prospera en aguas dulces estancadas y cálidas, y aunque las infecciones son raras, suelen ser mortales. Esta ameba, apodada "comecerebros", se encuentra en lagos, ríos y estanques a temperaturas que oscilan entre 35 y 46 grados Celsius.
El contagio se produce principalmente al entrar en contacto con agua contaminada a través de las fosas nasales, y no se transmite de persona a persona ni mediante la ingestión de agua. Los síntomas iniciales de la infección incluyen dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos.
La decisión de cerrar los lagos ha generado inquietud entre los visitantes y residentes de la zona, pero las autoridades insisten en que la salud pública es prioritaria y que la situación está bajo control.
