El diario plural del Zulia

Xi Jinping llega a EE. UU. con un espectacular recibimiento aéreo

La visita de Estado del presidente chino se inició con un sorprendente sobrevuelo de un bombardero B-1 Lancer, un gesto que rompió con los protocolos diplomáticos y marcó el tono de las conversaciones bilaterales.

La tarde del miércoles 23 de septiembre, el presidente chino Xi Jinping aterrizó en Estados Unidos, pero su llegada no pasó desapercibida. Un estruendoso sonido supersónico resonó en el cielo de la base aérea Andrews, a las afueras de Washington, marcando de manera dramática el inicio de su visita de Estado.

El ruido ensordecedor, que tomó por sorpresa a los asistentes e interrumpió el ambiente ceremonial mientras sonaba el himno nacional, se convirtió en el momento más comentado del recibimiento oficial a cargo del mandatario estadounidense, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump.

Este fenómeno sonoro fue causado por un bombardero estratégico B-1 Lancer, que surcó el cielo con su postcombustión a máxima velocidad. La exhibición aérea formó parte del despliegue de honores militares dispuesto por la Casa Blanca para agasajar al líder chino, un gesto de boato y poderío defensivo que rompió con los protocolos habituales de las recepciones diplomáticas en la capital estadounidense.

La estridencia de los motores jet resonó con tal fuerza que captó la atención de diplomáticos, periodistas y miembros de ambas delegaciones presidenciales. Al finalizar la ceremonia de bienvenida, el presidente Trump celebró el impacto de la maniobra aérea, afirmando a los medios que se trató de una excelente primera impresión hacia la comitiva de Pekín. "Creo que fue un gran primer contacto, creo que lo apreciaron", declaró al regresar a la Casa Blanca.

Este despliegue inédito en la base Andrews, que incluyó también el tradicional saludo de 21 cañonazos, representó la primera recepción al pie del avión realizada por un presidente norteamericano a un par chino en más de una década, evocando momentos históricos de la diplomacia aérea de Washington. El sobrevuelo estruendoso sirvió como preludio para una cumbre de tres días, marcada por complejos diferendos bilaterales.

Las delegaciones de ambas potencias abordarán temas críticos como los avances en inteligencia artificial, la extensión de la tregua comercial hasta enero de 2027 y el papel de Pekín en la crisis geopolítica con Irán, todo en un contexto de alta rivalidad tecnológica y militar.

A pesar de las críticas internas de sectores del Congreso estadounidense por la ostentación del recibimiento, la administración defendió la contundencia de los honores y el espectáculo aéreo como una demostración de fortaleza nacional. La visita de Estado continuará con reuniones bilaterales de alto nivel y el tradicional banquete de gala en la Casa Blanca.

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