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Trump promete un desenlace rápido en la guerra con Irán

El presidente estadounidense asegura que la guerra con Irán terminará pronto, ya sea por medio de un acuerdo o una ofensiva militar. Teherán advierte que no aceptará condiciones impuestas por Washington y plantea una respuesta contundente.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, aseguró que la guerra con Irán culminará “muy pronto”, ya sea mediante un acuerdo o una nueva ofensiva militar. Sin embargo, Teherán ha dejado claro que no aceptará que Washington imponga los plazos ni las condiciones de un eventual desenlace.

Durante un acto de campaña en Iowa, Trump expresó: “La única razón por la que aún no hemos acabado con Irán es porque quiero ser amable”. Afirmó que desea salvar vidas, pero advirtió que eventualmente será necesario dar un “golpe contundente”. En el mismo evento, reveló que había conversado con Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, sobre el conflicto con la República Islámica.

La mención de esta conversación se produce tras un informe del portal Axios, que indicaba que Netanyahu instó a Trump a atacar a Irán inmediatamente después de las elecciones legislativas en EE.UU. El presidente norteamericano, en otra entrevista con la Right Side Broadcasting Network, reiteró su confianza: “Hemos obtenido una victoria tan grande que terminaremos esto muy pronto”, sugiriendo que la resolución podría ser fácil, ya sea por un acuerdo o una acción militar.

En sus declaraciones, Trump también insinuó la posibilidad de ampliar las operaciones militares, mencionando que aún hay instalaciones que requieren atención: “Todavía tenemos que ocuparnos de uno o dos sitios, diría, pero podemos hacerlo en 10 minutos”. Entre estos, citó a Pickaxe Mountain, un supuesto complejo nuclear subterráneo iraní que está bajo observación.

La postura de Washington contrasta con la de las autoridades iraníes, quienes advierten que un nuevo conflicto podría escapar del control estadounidense. El portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, afirmó: “Una posible guerra futura podría durar más que el conflicto anterior”, sugiriendo que Trump no tendría la capacidad de dictar el momento ni las condiciones de su final.

Desde el lado iraní, Hossein Mohebbi, portavoz de los Guardianes de la Revolución, reforzó esta advertencia, afirmando que en un conflicto con EE.UU. no hay limitaciones geográficas: “Se ha definido un amplio teatro para infligir daños al enemigo”.

El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, planteó que Irán mantiene abiertas dos vías frente a la presión militar: “Esperamos que la otra parte actúe con racionalidad y elija la diplomacia”, mientras que el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, reveló haber recibido una carta del vicepresidente estadounidense, JD Vance, para reactivar las conversaciones, aunque no ha respondido aún.

Teherán exige el descongelamiento de sus activos en el exterior, el fin del bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos, el levantamiento de sanciones y el cierre de la guerra en todos los frentes. Rezaei recordó que “ni se reabrirá el estrecho de Ormuz ni habrá negociaciones”, reafirmando el control iraní sobre esta vital vía de comercio energético.

El asesor diplomático de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, expresó en una conferencia en Manama que su país espera un avance diplomático, pero también se prepara para lo peor: “No es interés de la región atravesar otra ronda, pero también, como hemos demostrado antes, estamos preparados para lo peor”.

La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra Irán. Durante la fase más intensa, Irán respondió con misiles y drones en distintos puntos de la región, mientras grupos armados aliados de Teherán se unieron a los enfrentamientos en Líbano y Yemen.

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