Trump mantiene restricciones parciales para el ingreso de venezolanos a EE. UU.
La Casa Blanca anunció este martes, a través de un comunicado, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó una Proclamación que amplía y refuerza las restricciones de entrada a ciudadanos de varios países, con el objetivo de proteger a Estados Unidos de amenazas a la seguridad nacional y pública.
La medida mantiene las restricciones y limitaciones de ingreso para los nacionales de los 12 países de alto riesgo ya identificados en la Proclamación 10949: Afganistán, Birmania, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen.
Además, establece restricciones totales para cinco naciones adicionales según un análisis reciente: Burkina Faso, Mali, Níger, Sudán del Sur y Siria, así como para quienes posean documentos de viaje emitidos por la Autoridad Palestina. También se amplían las restricciones a Laos y Sierra Leona, que anteriormente estaban sujetas a limitaciones parciales.
Por otra parte, la Proclamación mantiene restricciones parciales para ciudadanos de Burundi, Cuba, Togo y Venezuela, mientras que Turkmenistán queda parcialmente excluido de las limitaciones: se levanta la prohibición de visas de no inmigrante, pero se mantiene la suspensión de ingreso como inmigrantes.
En junio, Trump ya había decretado restricciones parciales a Cuba, Venezuela, Burundi y Togo, junto con Laos, Sierra Leona y Turkmenistán.
Asimismo, se imponen restricciones parciales a 15 países adicionales, entre ellos Angola, Nigeria, Senegal, Tanzania, Zambia y Zimbabue.
El documento contempla excepciones para residentes permanentes legales, titulares de visas existentes, diplomáticos, atletas y otros casos que sirvan a los intereses nacionales de Estados Unidos. No obstante, limita las exenciones a las visas de inmigrante basadas en la familia en aquellos casos con riesgo de fraude, preservando la posibilidad de exenciones individuales.
Según la Casa Blanca, estas medidas son necesarias debido a la falta de información confiable sobre ciudadanos de los países afectados, la escasa cooperación de algunos gobiernos, la presencia de corrupción, documentos fraudulentos, sistemas de registro deficientes y la actividad de grupos terroristas y delictivos. Además, se señala que altos índices de permanencia ilegal y la negativa a repatriar ciudadanos deportados representan un desafío para la aplicación de las leyes estadounidenses.
La Proclamación busca, en palabras del gobierno, garantizar que quienes ingresen al país no representen un riesgo para los ciudadanos estadounidenses, al tiempo que se fomenta la cooperación con los países sujetos a estas restricciones.
