Trump desmantela regulaciones ambientales en favor del carbón y el gas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido eliminar diversas restricciones a las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de las centrales eléctricas que utilizan carbón o gas. Esta acción marca el fin de la normativa aprobada por la administración de Joe Biden en 2024, en un claro giro hacia una política energética más permisiva.
Lee Zeldin, director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), formalizó la decisión durante una reunión de responsables de energía del G20 en Houston, Texas. Durante su intervención, Zeldin argumentó que esta modificación generará ahorros económicos superiores a 310.000 millones de dólares para los hogares estadounidenses.
La EPA ha presentado una propuesta que busca revocar por completo su capacidad para regular las emisiones de las plantas eléctricas, una atribución sustentada en la Ley del Aire Limpio de 1970. Según los cálculos oficiales, esta medida adicional podría representar un ahorro estimado de 370.000 millones de dólares para los consumidores, en un contexto donde los costos de los combustibles han aumentado debido al conflicto en Irán.
En este marco, el titular de la EPA anticipó que la producción de carbón destinada a la generación eléctrica podría incrementarse más de diez veces su volumen actual. Esta reactivación de la minería carbonífera se presenta como uno de los compromisos de la actual administración, distanciándose de las normativas climáticas adoptadas anteriormente.
Sin embargo, las nuevas directrices ambientales han suscitado un fuerte rechazo entre voces críticas de gestiones pasadas. Gina McCarthy, quien dirigió la EPA durante el segundo mandato de Barack Obama y fue asesora climática de Biden, calificó esta medida como un regalo directo a los sectores más contaminantes del país. En un comunicado a la agencia EFE, McCarthy advirtió que la Ley del Aire Limpio obliga a la EPA a supervisar las fuentes de contaminación que representan un riesgo para la salud pública.
Además, McCarthy subrayó que las plantas de generación eléctrica se mantienen como la segunda fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, solo superadas por el sector del transporte. ¿Qué futuro le espera al medio ambiente estadounidense con estas políticas en marcha?
