Socialistas chilenos busca arrebatar el voto a los migrantes: “Saben que no los apoyamos”
Indignación. Impotencia. Rabia. Este miércoles en una jugada de ajedrez político contraria a sus supuestos postulados integracionistas, un ala de la izquierda aliada con el gobierno de Gabriel Boric quiso dar un zarpazo al derecho de voto de los migrantes consagrado en el artículo 14 de la Constitución de Chile que reza: “Los extranjeros avecindados en Chile por más de cinco años, y que cumplan con los requisitos señalados en el inciso primero del artículo 13, podrán ejercer el derecho de sufragio en los casos y formas que determine la ley”.
El artículo 13, en cuestión, avala lo siguiente: “Son ciudadanos los chilenos que hayan cumplido dieciocho años de edad y que no hayan sido condenados a pena aflictiva. La calidad de ciudadano otorga los derechos de sufragio, de optar a cargos de elección popular y los demás que la Constitución o la ley confieran”.
Aún así, en medio del debate por la obligatoriedad del voto y quiénes deberían estar facultados para sufragar, los diputados socialistas Daniel Manouchehri, Daniela Cicardini y Daniel Melo presentaron un proyecto de ley para suprimir el derecho a voto de los extranjeros avecindados en Chile en las elecciones parlamentarias y presidenciales.
¿La razón? Según una nota de El Inmigrante, diario digital, los legisladores esgrimieron que aquellos extranjeros residentes que quieran participar de elecciones tendrán “la alternativa” de acceder a la nacionalidad y hacerse ciudadano.

Restringir la participación responde a que en las elecciones parlamentarias y presidenciales se toman decisiones de Estado. Por ende, este tipo de autoridades deben ser elegidas por ciudadanos chilenos", argumenta Manouchehri, quien nació en Viena, Austria.
El diputado llamó a sus pares a respaldar el proyecto y que no sea visto con fines electorales. Álvaro Elizalde, ministro de la Secretaría General de la Presidencia, tomó distancia de la iniciativa presentada por los militantes de su partido y aseguró que es un asunto que no se ha conversado ni analizado en ninguna instancia formal del Gobierno.
Reacciones
Me robaron el derecho al voto en Venezuela no voy a dejar que me lo roben en Chile”, expresa María Laura Liscano, internacionalista venezolana, quien en su cuenta de Instagram se refirió a las razones reales de esta intentona de emboscada política por parte del socialismo.
Liscano asegura que en Chile 676 mil 28 migrantes tienen derecho al voto, una cifra que considera no menor y que causa resquemores y miedo en un sector político del país.
“Causan terror, porque las incidencias del voto migrante pueden generar grandes cambios”, afirma y califica como “fascista” la propuesta. “Ellos saben que la mayoría del voto migrante no apoyará al socialismo ni a la izquierda, porque en su mayoría, los migrantes conocen en carne propia lo que significa el socialismo. El socialismo es miseria, destrucción, y cero avance, en ningún país en el que ha estado el socialismo, avanzan”.
Y sus palabras tienen peso.
Una encuesta realizada por Panel Ciudadano reveló que el 66% de los migrantes en Chile estarían dispuestos a votar por candidatos presidenciales de derecha, mientras que solo un 10% mostró inclinación hacia candidatos de izquierda. Esta preferencia es la que, según El Inmigrante, ha generado preocupación en sectores cercanos al oficialismo, quienes se preguntan cómo el voto migrante podría impactar en sus proyectos políticos.
Populismo antimigrante

Braulio Jatar, abogado, periodista y escritor chileno-venezolano, residente en la Región Metropolitana de Chile, fue detenido por orden de Nicolás Maduro en septiembre de 2016 mientras iba camino a realizar su programa de radio. La captura se produjo un día después de que el sitio web donde era director, Reporte Confidencial, publicara videos de manifestaciones con abucheos y cacerolazos contra Maduro que ocurrieron en Isla Margarita. Jatar estuvo en la cárcel nueve meses, en duras condiciones.
Tras su liberación regresó a Chile y hoy es aspirante a ser candidato a alcalde en Santiago. Cree que parte de la dirigencia política de Chile en general se ancló en el impacto de la criminalidad, por la incursión del Tren de Aragua, para discriminar y mostrar posiciones populistas. Allí sitúa a representantes de la izquierda, pero también a algunas figuras de la derecha.
Nosotros los migrantes tenemos que elevar el costo político de izquierda, centro y derecha por igual. Hace poco la alcaldesa Evelyn Matthei declaraba que aquí no podía entrar un venezolano más. Eso debe tener un costo político. Tenemos que hacer que pierdan la tentación de ir a buscar votos en el pozo oscuro de las emociones. Demostremos que un venezolano o cualquier migrante es un activo importante para el futuro de Chile”, detalla.
Jatar, por ejemplo, criticó y abordó en su momento al diputado Manouchehri, quien hace poco más de dos meses propuso prohibir el ingreso de venezolanos en Chile y restringir el envío de remesas.
“Hace campaña montado en el odio, en una falsa superioridad moral. En este caso, este país permitió la entrada de sus padres, al igual que los míos, pero prefiere desenfundar la carta de la xenofobia y usar el populismo antimigrante sin aportar nunca soluciones”, sostiene.
En el caso del proyecto de ley para suprimir el derecho al voto de los migrantes por parte de dirigentes cercanos al gobierno de Gabriel Boric, asegura que estuvo en contra de que se extrajera de su obligación de pago de multa a aquellos migrantes que no cumplieran con su obligación del sufragio.
“En la medida en que empecemos a tratar de manera desigual a los nacionales chilenos o a los migrantes en esa medida comenzamos a abrir una zanja que es peligrosa hacia el futuro. Paguemos las multas si es necesario. Tenemos que estar atentos cuando se nos hable de sustraernos obligaciones porque eso puede significar la eliminación de derechos”, recalca.
Sin embargo, resalta el citado artículo 14 de la carta magna chilena y habla de un intento de “reconfiguración” del voto del migrante es por la inseguridad que tienen sobre el poder en contra de esos votos.
Matemática electoral
Benjamín Candia, politólogo chileno, se refirió al proyecto impulsado por Manouchehri, Cicardini y Melo. “Quién vive en nuestro país, tiene residencia, trabaja y paga impuestos debe tener el derecho de votar. Esto sería un retroceso para los derechos políticos de la población migrante, y utilizar el argumento de que se toman ‘decisiones de Estado’ es simplemente una estupidez”.
La realidad tiene que ver con las matemáticas electorales. Y el temor de que el rechazo al socialismo se traduzca en la pérdida de municipalidades.
Un reportaje de investigación de El Inmigrante revela, con base a recientes estudios en las comunas de Independencia, Santiago, Ñuñoa, San Miguel, Estación Central, Recoleta y Quinta Normal, todas gobernadas por la izquierda, experimentarían un cambio de su correlación política debido al crecimiento del voto migrante, principalmente en votantes de nacionalidad venezolana, que motivados por su experiencia de migración forzosa, muestran una tendencia a favorecer opciones políticas de derecha.
El fenómeno se hizo evidente en las elecciones primarias para alcaldes de junio de 2024 en las comunas de Independencia y La Florida. Se estima que el liderazgo migrante en ambos procesos fueron claves en el triunfo de Agustín Iglesias y Daniel Reyes, ambos candidatos de la coalición de derecha”, detalla el medio que defiende e impulsa la migración positiva.
Lo sorprendente de la postura de los dirigentes socialistas es que abanderados de un sector históricamente defensor de los derechos de los migrantes proponen medidas restrictivas bajo argumentos nacionalistas que tradicionalmente se asocian con la extrema derecha. “Este giro ha generado críticas sobre un posible doble estándar en la defensa de principios democráticos y revela el temor percibido hacia los migrantes como un actor emergente en el panorama político nacional”.
Y María Laura afianza ese postulado.
Yo como mujer migrante, que tengo más de 14 años avencindada en Chile, madre de dos niños chilenos, ejerzo el derecho al voto por el futuro de mis hijos y porque todas las decisiones que se toman a nivel local, municipal, regional y nacional, me afectan”.
Para finales de 2022, el Instituto Nacional de Estadísticas registraba 1.625.074 personas extranjeras que residían en Chile. Respecto a lo anterior, la población inmigrante con más presencia correspondía a Venezuela (32,8%), dejando en segundo lugar a Perú (15,4%), seguido por Colombia (11,7%), Haití (11,4%), Bolivia (9,1%) y Argentina (4,9%). En el caso del plebiscito de 2022, había cerca de 500 mil extranjeros con derecho a voto, de los cuales votaron 315.537, es decir, un 61%.
La internacionalista insiste en su rol como madre. No quiere que su voto afecte negativamente el futuro de sus pequeños. “Voto porque deseo un Chile grande y próspero. Yo vi perder a mi país por el socialismo y no voy a permitir perder el país que hoy es mi hogar y vio nacer a mis hijos, se pierda. Ese es mi derecho al voto y seguiré votando porque si en mis manos está jamás permitiré que Chile siga en manos del socialismo que camina por América Latina y que tanto daño a hecho en todo el continente”.
