Rubio llega a Manila para una cumbre de la ASEAN marcada por tensiones globales
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este martes a Manila, Filipinas, para participar en la reunión anual de ministros de Exteriores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), un encuentro que estará dominado por el impacto de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, la crisis energética en la región, las crecientes tensiones con China en el mar de China Meridional y la situación política en Myanmar.
Los representantes de los once países que integran el bloque iniciaron la jornada con una sesión plenaria en la capital filipina para abordar temas relacionados con la seguridad regional, la estabilidad económica y la cooperación entre los Estados miembros.
Uno de los principales asuntos será la crisis energética que afecta al Sudeste Asiático, debido a la fuerte dependencia de las importaciones de combustible provenientes de Medio Oriente. La interrupción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, tras la escalada del conflicto con Irán, ha incrementado la preocupación por el suministro de petróleo y otros recursos energéticos.
Las alarmas volvieron a elevarse luego de los recientes ataques iraníes contra embarcaciones que intentaban cruzar el estratégico paso marítimo, semanas después de que Washington diera por terminado el acuerdo de cese al fuego alcanzado con Teherán.
La visita de Rubio también coincide con un nuevo aumento de las tensiones entre Estados Unidos y China por el control del mar de China Meridional, una de las rutas comerciales más importantes del mundo y escenario de disputas territoriales entre Beijing y varios países del Sudeste Asiático.
Antes de viajar a Filipinas, el Departamento de Estado aseguró que el objetivo del jefe de la diplomacia estadounidense es fortalecer un "Indo-Pacífico libre y abierto", garantizando la seguridad y la prosperidad de la región.
En un artículo publicado por medios filipinos, Rubio defendió la libertad de navegación en el Sudeste Asiático y advirtió que permitir que una sola potencia controle estas aguas representaría una amenaza para la soberanía, la seguridad y el desarrollo económico de los países de la ASEAN.
Hasta el momento, el funcionario estadounidense no confirmó si sostendrá una reunión bilateral con el ministro de Exteriores de China, Wang Yi, quien también asiste al encuentro en Manila.
Las diferencias entre Washington y Beijing volvieron a evidenciarse tras un nuevo incidente entre embarcaciones filipinas y chinas en el banco de arena Second Thomas Shoal. Manila denunció que la Guardia Costera china atacó a marineros filipinos cerca de un buque militar encallado, mientras que Beijing responsabilizó a Filipinas de provocar el enfrentamiento.
El episodio genera nuevas dudas sobre el avance de las negociaciones para establecer un Código de Conducta entre la ASEAN y China que regule las actividades en el mar de China Meridional.
La seguridad energética será otro de los ejes de la reunión. Filipinas mantiene vigente una emergencia energética declarada en marzo y ha diversificado sus proveedores de combustible, incluyendo importaciones de petróleo ruso. Se espera además la llegada del ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
Los países miembros también impulsan la ratificación del acuerdo marco sobre seguridad petrolera de la ASEAN, un mecanismo destinado a facilitar el intercambio de combustibles entre las naciones del bloque en caso de contingencias.
Otro de los temas prioritarios será Myanmar, excluido de las reuniones de alto nivel de la ASEAN desde el golpe de Estado militar de 2021. Los cancilleres evaluarán los recientes contactos con la junta militar y las posibilidades de una futura reincorporación del país a las instancias regionales.
Mientras Tailandia promueve el regreso de Myanmar al bloque para favorecer el diálogo, otros gobiernos mantienen reservas y consideran que un acercamiento prematuro podría afectar la credibilidad de la organización.
