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Primer paro nacional contra De la Espriella reúne a miles de manifestantes en Colombia

La jornada reunió a centrales sindicales, integrantes del izquierdista Pacto Histórico, comunidades indígenas, colectivos LGBTI, docentes y estudiantes universitarios. La principal concentración tuvo lugar en Bogotá, donde cuatro marchas confluyeron en la Plaza de Bolívar. El paro nacional se desarrolló un día después de que De la Espriella firmara el Decreto 1525 de 2026, una normativa controvertida que establece disposiciones para la intervención de las autoridades durante las manifestaciones

Miles de colombianos salieron a las calles este miércoles en una decena de ciudades para participar en el primer paro nacional contra el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, en una demostración de fuerza de los sindicatos, partidos opositores y organizaciones sociales a dos meses de la llegada del mandatario al poder.

La jornada reunió a centrales sindicales, integrantes del izquierdista Pacto Histórico, comunidades indígenas, colectivos LGBTI, docentes y estudiantes universitarios, quienes expresaron su rechazo a las políticas del nuevo Ejecutivo y denunciaron recortes presupuestarios, amenazas a derechos sociales y restricciones a la protesta.

Las movilizaciones también estuvieron marcadas por el rechazo a las posiciones conservadoras del Gobierno en asuntos como el aborto y los derechos de las comunidades indígenas, así como por las críticas a sus primeras medidas económicas y administrativas.

La principal concentración tuvo lugar en Bogotá, donde cuatro marchas confluyeron en la Plaza de Bolívar. También se registraron manifestaciones en ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Manizales, Bucaramanga y Cúcuta. Según el reporte de EFE, las principales concentraciones transcurrieron sin incidentes relevantes.

Los participantes llevaron banderas de Colombia, Palestina y organizaciones sindicales, además de pancartas con exigencias laborales y consignas contra el Gobierno y su estrecha alineación con Estados Unidos.

El senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, defendió la convocatoria y consideró que las medidas anunciadas por el Ejecutivo justificaban la movilización.

"Es el momento oportuno para protestar", declaró a EFE, al mencionar los recortes que afectarían al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), a la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y la eliminación de subsidios a la electricidad, especialmente en la región Caribe.

Un estudiante de Derecho de la Universidad Pedagógica Nacional, que prefirió mantener su identidad en reserva, también respaldó la jornada y reivindicó la defensa de los derechos humanos, la educación gratuita y el respeto por la vida. El joven calificó de "fascismo" las actuaciones del Gobierno.

El expresidente Gustavo Petro se sumó brevemente a la concentración en Bogotá, aunque no se dirigió a los manifestantes reunidos en la Plaza de Bolívar. Posteriormente, escribió en la red social X: "El pueblo no se rinde, carajo".

El paro nacional se desarrolló un día después de que De la Espriella firmara el Decreto 1525 de 2026, una normativa controvertida que establece disposiciones para la intervención de las autoridades durante las manifestaciones.

El texto señala que las autoridades deben procurar el diálogo con los manifestantes, aunque aclara que este no constituye un requisito previo para intervenir contra quienes incurran en actos de violencia.

El presidente defendió la medida y sostuvo que la protesta pacífica es una garantía constitucional, pero advirtió que ese derecho no ampara las agresiones contra ciudadanos, la destrucción de bienes, las amenazas a trabajadores ni el bloqueo de ambulancias y servicios de emergencia.

Desde la oposición, el senador Iván Cepeda cuestionó la normativa y acusó al Ejecutivo de buscar intimidar a la población para disuadirla de ejercer su derecho a manifestarse.

De la Espriella nos quiere devolver a ese momento en el cual el miedo termina convirtiéndose en la forma en la que la Fuerza Pública actúa de forma arbitraria", afirmó Cepeda durante la movilización.

Por su parte, el procurador general de Colombia, Gregorio Eljach, reconoció la protesta social como un derecho, pero insistió en la necesidad de que las manifestaciones se desarrollen pacíficamente y respeten los límites establecidos.

Las protestas de este miércoles se suman a otras manifestaciones registradas recientemente en Bogotá, entre ellas las convocadas por sectores culturales contra los recortes presupuestarios, colectivos feministas en defensa del derecho al aborto y una movilización de solidaridad con Palestina el pasado 7 de octubre.

Los sindicatos y organizaciones opositoras preparan un calendario de nuevas jornadas de protesta para los próximos dos meses, con el objetivo de mantener la presión política sobre el Gobierno. Según fuentes sindicales citadas por EFE, las movilizaciones podrían desembocar en una huelga general en noviembre.

La jornada marca el primer gran pulso callejero contra la administración de De la Espriella y anticipa un escenario de confrontación política en torno a las medidas económicas, los derechos sociales y las garantías para la protesta ciudadana.

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