Oriente Medio al borde de una nueva guerra tras elecciones en EE. UU.
El espectro de una guerra total se cierne sobre Oriente Medio. Las alarmas han sonado con fuerza ante la posibilidad de que Estados Unidos e Israel lancen un ataque contra Irán inmediatamente después de las elecciones de medio término en Estados Unidos, programadas para este martes.
Funcionarios iraníes, que pidieron el anonimato por la delicadeza de las negociaciones, confirmaron que su delegación había abandonado Qatar tras días de conversaciones, aunque continúan intercambiando mensajes con Estados Unidos a través de un mediador. Los esfuerzos diplomáticos se centran en evitar un nuevo conflicto, mientras Teherán ha elevado sus amenazas, esperando una respuesta de Washington a una propuesta que podría abrir el estratégico estrecho de Ormuz al transporte marítimo en un plazo de solo dos días, siempre que se cumplan ciertas condiciones.
En un contexto de creciente tensión, el presidente estadounidense Donald Trump reveló que tuvo una llamada “muy buena” con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, donde discutieron la situación en Irán, aunque no ofreció más detalles. Las elecciones recientes en Israel, que resultaron en la pérdida de la mayoría por parte de Netanyahu y su bloque, han alimentado los temores de que el primer ministro busque justificar nuevos ataques contra Irán para consolidar su poder en un gobierno de emergencia.
Sin embargo, la respuesta de Irán ha sido contundente. Moytabá Jamenei, el nuevo líder supremo, instó a que cualquier amenaza de Estados Unidos o Israel debe recibir una respuesta inmediata y sin límites geográficos. En una reunión con altos mandos militares, Jamenei enfatizó la necesidad de ampliar la lista de objetivos potenciales. Su jefe de seguridad, Mohsen Rezaei, advirtió que un ataque contra Irán traería “golpes devastadores” al agresor, utilizando “nuevas armas”.
Rezaei también observó un cambio en el tono de las comunicaciones por parte de Estados Unidos, lo que consideró una “muy buena señal”, aunque no ofreció detalles sobre la carta enviada por el vicepresidente estadounidense, JD Vance. Aun así, insistió en que no se ha tomado ninguna decisión para modificar la doctrina nuclear de Irán, reafirmando que su programa es de naturaleza pacífica.
En medio de esta tensión, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que el desenlace de la situación depende de las respuestas de Estados Unidos a las inquietudes planteadas por Irán. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz ha sido escenario de un aumento en los ataques a buques comerciales, alcanzando el mes de octubre el mayor número de agresiones desde marzo.
Durante el Diálogo de Manama, una cumbre de seguridad en Baréin, el asesor presidencial de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, expresó su deseo de evitar una nueva confrontación en la región, reconociendo que las posiciones de Estados Unidos e Irán están a años luz de distancia. Las naciones del Golfo Pérsico han invertido miles de millones en reforzar sus defensas desde que comenzó la guerra, con Emiratos Árabes Unidos enfrentando el mayor número de ataques, que han incluido más de 3.000 drones y misiles balísticos dirigidos a sus instalaciones.
El ministro egipcio de Exteriores, Badr Abdelatty, advirtió que una nueva escalada sería “más peligrosa y destructiva”, mientras que China planea enviar un enviado especial a Irán, Omán y Arabia Saudita para mitigar la rivalidad entre grandes potencias en la región. “El golfo de Oriente Medio no debería convertirse en un escenario de conflicto geopolítico”, afirmó el presidente chino, Xi Jinping, en su reciente reunión con el sultán de Omán.
