“No fue obra exclusiva de Dios. La riada no afectó València gracias al nuevo cauce”
Liliana Lozada, venezolana residenciada en la ciudad de Valencia, España, vive en un lugar que colinda con el cauce del río Turia, afluente que tras la DANA dejó al menos 205 víctimas fatales desde el pasado martes 28 de octubre.
“La noche de la riada yo miraba y miraba desde la terraza, preocupada de lo que pudiera pasar”, asegura la periodista que llegó a España en 2014 y que lleva tres días devorando información profesional sobre la importancia de la ingeniería hidráulica en materia preventiva.
No fue obra exclusiva de Dios. Obviamente no cuestionamos la fe de las personas, pero la verdad es que la riada no afectó a Valéncia gracias a esas obras”, asegura.

Lozada se refiere a los trabajos realizados en un codo del principal afluente de la zona que, tras un evento similar en 1957, proyecto una solución para evitar que Valencia ciudad volviese a inundarse.
Los registros apuntan al 13 y 14 de octubre de ese ya lejano año en el que se registró un episodio de intensas y fuertes lluvias que provocó la crecida y desbordamiento del Turia, que entonces atravesaba Valencia. Cayeron para la fecha más de 300 litros por metro cuadrado que anegaron las calles arrastrando todo a su paso.
El balance oficial fue la destrucción casi generalizada de la ciudad y un saldo final de 81 muertos.
Riada de 1957
En aquella época gobierno del general Francisco Franco elaboró un plan de defensa que redujese los daños en la ciudad provocados por este tipo de “gotas frías”. Se llamó Solución Sur, y contempló desviar el cauce hacia el sur. Era la propuesta más costosa porque suponía excavar un nuevo trazado desde las afueras de Cuart de Poblet hasta el norte de Pinedo, cruzando por medio de la Huerta de Valencia.
El Consejo de Ministros la aprobó el 22 de julio de 1958 y las obras comenzaron en febrero de 1965 finalizando oficialmente en 1969 y terminando los últimos coletazos y remates en 1973.
Lozano asegura que se estableció que todas las cartas y paquetes postales que se remitían desde Valencia tendrían que llevar un sello adicional de Correos por valor de 25 céntimos de peseta, medida para sufragar la obra hidráulica.
Esta obra está diseñada para soportar caudales de 4000 metros cúbicos por segundo, y según los datos que se manejan, el día del evento (28 de octubre) se desaguaron sin problemas dos puntas de 2000 metros cúbicos por segundo. Después de lo ocurrido de madrugada los caudales bajaron. A las 11:30 ya eran de 275 metros cúbicos por segundo. Es gracias a esa obra que Valencia se salva de ser golpeada por la DANA”, explica la comunicadora.
Múltiples factores
Valencia se salva además por lo que el resto de comunidades se afectan.
Las lluvias más intensas se formaron en las comarcas interiores de Valencia (la Plana de Utiel-Requena, la Foya de Buñol-Chiva y La Serranía), donde se llegaron a registrar casi 500 l/m2 en pocas horas, se lee en un comunicado de Ecologistas en Acción, ONG en materia ambiental que vincula lo ocurrido con la acción del hombre sobre el ambiente.
Se desbordaron diversos cauces, como los ríos Turia y Magro y el barranco del Poyo o de Chiva, afectando gravemente a varios municipios de l’Horta Sur y la Ribera del Xúquer, donde las lluvias fueron muy inferiores.
De acuerdo con ese reporte, la crecida del río Turia a su llegada a València se contuvo bien por el nuevo cauce, que registró puntas de 2.000 m³/segundo. Sin embargo, esa crecida del barranco del Poyo destruyó el puente de Picanya que conecta con Paiporta y el río Magro lo hizo con el puente de Carlet. Más de la mitad de los fallecidos pertenecen a Paiporta.
La falta de una regulación urbanística adecuada, de un modelo forestal y agrícola adaptado, ignorar los planes de riesgo de inundación o la falta de medidas eficaces para la adaptación y la respuesta frente a las emergencias, son cuestiones que deben abordarse de forma urgente”, precisan los representantes de la ONG en un documento.
Intervención humana
En España se ha construido durante décadas en zonas inundables.
Uno de los puntos más afectados por esta DANA, la rambla del Poyo, “es un caso grave” de este tipo de prácticas, según Félix Francés, experto en inundaciones de la Universitat Politécnica de València.
Francés afirma en una nota de Onda Cero que este barranco, "típico de crecidas relámpago" y que llegó a registrar el paso de mil metros cúbicos de agua por segundo, recorre buena parte del área metropolitana al sur de la ciudad de Valencia antes de desembocar en la Albufera, y sobre su zona inundable se han construido “polígonos industriales, infraestructuras, zonas residenciales o el aeropuerto de Valencia”.
Ahora ya es “imposible socialmente desplazar un polígono o una pequeña población”, pero hay otras medidas, recuerda. Él mismo colaboró en un estudio en 2007 junto a la Confederación Hidrográfica del Júcar para establecer un plan de actuación, cuyo coste, comparado con los enormes daños económicos que causan estos desastres, es “completamente admisible”.
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Annelies Broekman, investigadora del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y especialista en políticas de gestión del agua, tras la catástrofe vivida en la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, coincide sobre esta perspectiva.
Hemos invadido el espacio fluvial y no entendemos el funcionamiento de los barrancos, pero el agua es tozuda y sigue su curso”, resume la investigadora, quien reclama tener en cuenta los mapas de riesgo de inundación a la hora de poner en marcha nuevos desarrollos urbanísticos.

