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Muere Náfer Durán, el Rey Vallenato que preservó la tradición

El acordeonero y compositor Náfer Santiago Durán Díaz falleció a los 93 años, dejando un legado de más de ocho décadas en la música vallenata. Su partida representa una gran pérdida para la cultura musical de Colombia.

Náfer Santiago Durán Díaz, reconocido acordeonero y compositor, ha fallecido a los 93 años tras sufrir complicaciones cardíacas. Su muerte, confirmada por su hijo, el compositor Luis Durán Escorcia, a través de redes sociales el 29 de septiembre, deja un profundo vacío en el mundo del vallenato y la música tradicional de Colombia, géneros a los que dedicó más de ocho décadas de su vida.

El legado de Durán es monumental. Nacido en El Paso, Cesar, se convirtió en una figura clave para la preservación del vallenato tradicional. A lo largo de su carrera, interpretó el acordeón y compuso obras que resonaron en parrandas y festivales, manteniendo viva la esencia de ritmos como el paseo, merengue, son y puya.

Su momento cumbre llegó en 1976, cuando fue coronado Rey Vallenato en el prestigioso Festival de la Leyenda Vallenata, celebrado en Valledupar. Durante esa edición, deslumbró al público con interpretaciones de temas como El estanquillo y Altos del Rosario, logrando imponerse en la competencia de acordeoneros. Este título lo consolidó como uno de los exponentes más importantes del género en su época.

En 1983, el festival lo declaró fuera de concurso, un reconocimiento a su trayectoria y a su estatus como Rey Vallenato. Ese mismo año, Durán grabó el álbum Herencia Vallenata, un trabajo que no solo marcó su carrera, sino que también fue el punto de partida de la exitosa trayectoria de Diomedes Díaz, quien participó en la producción.

El acordeón fue el corazón de su obra musical y de su visión sobre la tradición vallenata. A pesar de los reconocimientos, Durán continuó trabajando con el instrumento, dejando un repertorio que incluye composiciones como Sin ti, inspirada en la ausencia de su esposa, Rosibel Escorcia. Esta canción fue particularmente apreciada por Consuelo Araujonoguera, fundadora del festival que lo consagró.

La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en el ámbito musical colombiano. Durán es recordado no solo como un talentoso acordeonero, sino también como un transmisor de la rica tradición del vallenato, una práctica que se ha sostenido en la oralidad y la memoria colectiva.

Su hijo, Luis Durán Escorcia, expresó su dolor en redes sociales: “NAFER DURÁN DÍAZ...el padre ejemplar, hoy nos dejas con el corazón melancolizado, pero con la satisfacción del deber cumplido...ADIOS PADRE DE MI ALMA!”. Esta despedida refleja el impacto que el músico tuvo en su familia y en la cultura vallenata.

La historia de Náfer Durán también está intrínsecamente ligada a la de su hermano, Alejo Durán, el primer Rey Vallenato, coronado en 1968. Ambos compartieron una pasión por el acordeón y la música, y su legado sigue vivo en las nuevas generaciones de músicos vallenatos. La muerte de Náfer no solo marca el fin de una era, sino que deja una huella imborrable en la historia de la música colombiana.

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