Lula busca fortalecer su apoyo popular ante elecciones reñidas
El próximo domingo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrentará a un examen de fuerza en las calles. A tres semanas de unas elecciones que se perfilan cada vez más ajustadas, Lula ha convocado a una jornada nacional de movilización popular, instando a su base a “ocupar las calles de todas las ciudades de Brasil”. Esta estrategia, impulsada por el Partido de los Trabajadores (PT), busca reforzar el apoyo al líder progresista en un contexto electoral marcado por el escándalo del Banco Master.
Las encuestas son claras: la contienda presidencial se decidirá entre Lula, quien busca un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, y Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro. La última encuesta de Datafolha, publicada el viernes, muestra a Lula con un 39 % de las intenciones de voto, cuatro puntos por delante de su rival, de cara a la primera vuelta el 4 de octubre.
Sin embargo, ambos candidatos están empatados técnicamente para una eventual segunda vuelta, programada para el 25 de octubre. La situación se complica para Lula, ya que Bolsonaro ha estado recortando distancias en un contexto de crisis política y judicial derivada del caso Master, que comenzó como un fraude financiero millonario.
El juez André Mendonça, encargado del caso en el Supremo Tribunal Federal, ha levantado el secreto de sumario de casi todas las piezas relacionadas con Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, quien se encuentra en prisión preventiva desde el 4 de marzo. Esta decisión ha expuesto la red de contactos del banquero con figuras clave en Brasilia, incluyendo jueces del Supremo, directivos del Banco Central y el propio Flávio Bolsonaro.
En el seno del Supremo, dos jueces, José Antonio Dias Toffoli y Alexandre de Moraes, están bajo sospecha. De Moraes, conocido por su papel en el juicio que llevó a Jair Bolsonaro a prisión por intento de golpe de Estado, se enfrenta a una posible investigación, mientras que él mismo busca investigar a Mendonça por supuestas irregularidades.
Por su parte, Flávio Bolsonaro ha intentado en las últimas semanas asociar a De Moraes con Lula, a pesar de verse envuelto en el escándalo del Banco Master. Recientemente se reveló que el senador está siendo investigado por corrupción y blanqueo de capitales, relacionado con la financiación irregular de un filme sobre la vida de su padre. Según la Policía Federal, el candidato del Partido Liberal (PL) solicitó una suma millonaria a Vorcaro, quien desembolsó 61 millones de reales (alrededor de 12 millones de dólares) para el proyecto cinematográfico, aunque se sospecha que esos fondos terminaron en un fondo en EE.UU. vinculado a la familia Bolsonaro.
En este contexto, Lula se prepara para aprovechar las dudas que rodean a su principal adversario electoral, mientras resalta los logros económicos de su mandato, con el desempleo en mínimos históricos y la inflación bajo control, aunque la deuda pública ha superado el 80 % del PIB. ¿Logrará Lula consolidar su base antes de un electoralmente incierto octubre?
