Londres refuerza su posición sobre Malvinas en diálogos clave
Andy Burnham, el primer ministro británico, ha intensificado la presión diplomática de Londres sobre las Islas Malvinas, manteniendo este viernes conversaciones telefónicas que revelan su estrategia. En primer lugar, discutió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la importancia de respetar el derecho de los isleños a desarrollar sus recursos naturales, así como las consecuencias económicas de las acciones legales impulsadas por Argentina. Posteriormente, se comunicó con el mandatario chileno, José Antonio Kast, para subrayar su interés en que los habitantes del archipiélago mantengan su capacidad de autodeterminación.
La conversación con Trump se centró en el proyecto petrolero Sea Lion y las acciones coercitivas de Buenos Aires contra empresas involucradas en la exploración de hidrocarburos en la región. Según un comunicado de Downing Street, Burnham enfatizó las “consecuencias económicas” que las medidas argentinas tienen tanto para Reino Unido como para Estados Unidos, reafirmando el derecho de los malvinenses a explotar los recursos del territorio.
La charla con Kast se realizó en un contexto tenso, ya que Chile ha respaldado repetidamente el reclamo argentino sobre la soberanía de las Malvinas. Durante una visita a Buenos Aires en abril, Kast reiteró su apoyo, lo que no impidió que Burnham planteara el interés británico en asegurar que los isleños conserven su derecho a la autodeterminación, según la nota oficial de Downing Street.
El yacimiento Sea Lion, situado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, es operado por Navitas Petroleum, una empresa israelí que posee el 65% de la participación, y por Rockhopper Exploration, la británica que tiene el resto. Este campo alberga un estimado de 1.700 millones de barriles de crudo y se prevé que inicie su producción en 2028, con una fase inicial que podría alcanzar los 50.000 barriles diarios. La aprobación del desarrollo fue confirmada a mediados de octubre por el secretario de Energía británico, Ed Miliband, según informó The Independent.
El gobierno de Javier Milei ha reaccionado con una serie de acciones legales. A principios de septiembre, tras un discurso en el que calificó la explotación petrolera como “un peligro claro y urgente” para la soberanía argentina, se iniciaron procedimientos sancionatorios contra numerosas personas y empresas vinculadas a la exploración en las islas. El canciller Pablo Quirno presentó una denuncia penal contra Navitas Petroleum y sus directivos por operar con licencias del Reino Unido en la cuenca norte del archipiélago.
Milei también envió al Congreso un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra quienes participen en actividades no autorizadas por Argentina y denunció al Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, solicitando la suspensión cautelar del proyecto.
Las declaraciones de Trump han añadido más tensión a la disputa. En septiembre, el presidente estadounidense afirmó que la neutralidad de Estados Unidos sobre la soberanía de las islas estaba “bajo revisión”. Posteriormente, insinuó que el Reino Unido podría no estar dispuesto a defender el territorio, lo que fue utilizado por Milei para intensificar su ofensiva diplomática.
Burnham ha mantenido una postura firme desde el inicio de la crisis. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, a finales de septiembre, declaró: “Nos mantendremos firmes ante cualquier amenaza. Defenderemos el derecho de los isleños de las Malvinas a la autodeterminación y a seguir siendo británicos”. En octubre, ante la Cámara de los Comunes, prometió hacer “lo que sea necesario” para mantener las islas bajo soberanía británica y abrió una investigación tras informes de hostigamiento contra residentes del territorio, atribuidos a presiones argentinas.
La conversación con Kast también incluyó la necesidad de que Reino Unido y Chile trabajen juntos para modernizar sus capacidades de defensa y el fortalecimiento de vínculos culturales y comerciales entre ambas naciones. Este diálogo se produce en un momento delicado para la relación bilateral, ya que Milei ha agradecido a Kast por el apoyo chileno en la cuestión de las Malvinas.
En su discurso ante la ONU, Milei declaró que las islas están bajo “ocupación extranjera ilegal” y que la autodeterminación de los habitantes “no aplica”, ya que la población fue implantada por la potencia ocupante. Sin embargo, descartó la vía militar, asegurando que su gobierno seguirá el reclamo de soberanía exclusivamente a través de canales diplomáticos.
La delegación británica ante la ONU reafirmó que los isleños “tienen tanto derecho a determinar su estatus político como cualquier otro pueblo”. En 2013, un referéndum en el territorio mostró que el 99,8% de los votantes eligieron mantener su estatus como territorio británico de ultramar, una consulta que Argentina rechazó.
